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31 octubre 2012

La Casa de la Literatura en peligro de desaparecer.


Desde hace 3 años, la Casa de la Literatura Peruana (Caslit) funciona como el único museo de las letras y un escenario imprescindible de la cultura nacional. Hoy, en la vieja Estación de Desamparados, donde funciona la Caslit, se vive una incertidumbre, pues la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) ha puesto los ojos en el local para instalar sus nuevas oficinas administrativas.
“La PCM quiere poner sus oficinas aquí y nos tendríamos que mudar. Ha venido el Premier y otras autoridades a ver las instalaciones. Aquí hemos nacido, las instalaciones han sido adecuadas para que funcione la Caslit. Lamentaríamos que nos desalojen”, señaló a RPP Noticias la directora de la institución, Karen Calderón. 
RPP Noticias se comunicó con la PCM para saber su versión sobre este tema sin encontrar respuesta alguna.
El edificio republicano, que por muchos años funcionó como edificio principal de la Estación Central, le pertenece al Ministerio de Transportes y Comunicaciones, y esta cartera le cedió el uso al Ministerio de Educación por 10 años.
La Casa de la Literatura Peruana fue creada con Decreto Supremo N° 007-2008-ED, por el presidente Alan García Pérez, el 20 de octubre de 2009. Hoy, el espacio ha sido trasferido alMinisterio de Cultura, e iniciará una serie de cambios en los próximos meses.
“Nos comentaron que podíamos participar del sello editorial de la Red de Bibliotecas, pero no nos han dicho cuáles serán nuestra nuevas funciones y no sabemos cuáles son los beneficios que traerán estos cambios”, agregó Calderón.
La Casa de la Literatura Peruana recibe 6 mil personas cada fin de semana y se prepara para el recibimiento de su visitante número dos millones para los siguientes días.
A pesar de la incertidumbre, la Caslit continuará con sus actividades culturales, como talleres gratuitos para niños y jóvenes, cine club, cuentacuentos, y exposiciones permanentes. Además seguirán impulsando su proyecto descentralizado: “El vagón literario: viaje entre las letras”, la primera biblioteca viajante del Perú.
La Caslit está ubicada en la antigua Estación de Desamparados (Jr. Ancash 207, Centro Histórico), y funciona de martes a domingo de 10:30 a.m. a 7:00 p.m.

Tomado de RPP Noticias

25 marzo 2012

Fallece Antonio Tabucchi en Lisboa


Él lo confesó en alguna entrevista: muy frecuentemente soñaba en portugués. Antonio Tabucchi, el novelista italiano enamorado de Pessoa, de Lisboa, de Portugal y de la lengua portuguesa, murió la mañana de hoy domingo, a los 68 años, de un cáncer en el hospital de la Cruz Roja de la capital lusa, donde será enterrado el jueves, dando tiempo, según explicaba su viuda, a que se acerquen a Lisboa todos sus amigos franceses, italianos y españoles. Los telediarios portugueses, los boletines de radio, las ediciones digitales de los periódicos abrieron durante todo el día con la muerte de un escritor al que consideran suyo. Y su voz, en su perfecto portugués lastrado por su sonoro acento italiano, se colaba en muchas entrevistas que le recordaban y en las que, entre otras cosas, aseguraba que una gran parte de sí mismo era portuguesa. "Tengo una casa en Lisboa, mi mujer es portuguesa, mi familia es medio italiana y medio portuguesa", añadía, como explicación.
Su mitad italiana también se ha emocionado con la noticia de su muerte. No en vano Tabucchi, fue para muchos jóvenes italianos su primera relación sentimental con la literatura. Nació en Pisa en plena guerra mundial y conservó siempre la misma casa de infancia de la Toscana: "Nací el 24 de septiembre de 1943. Aquella noche los americanos empezaron a bombardear Pisa para liberarla de los nazis. Mi padre, subido en una bici, nos trajo a mi madre y a mí hasta aquí, donde vivían los abuelos".
Traducido a 40 idiomas, era el escritor italiano más conocido en el extranjero, el orgullo de una Italia de la que no estaba orgulloso en gran parte por culpa de Silvio Berlusconi. Porque Tabucchi, además de autor de obras inolvidables –Sostiene Pereira, Nocturno hindú o Réquiem—, era muchas cosas más. En Italia, por ejemplo, era notoria su actividad como apasionado de la política y brillante polemista. En los últimos años, su bestia negra –y la de Italia—era Silvio Berlusconi. Su útlimo artículospublicado, que apareció en EL PAÍS  coincidiendo con la caída del anterior primer ministro, se titulaba precisamente Desberlusconizar a Italia, que empezaba así: "Los mercados europeos han 'despedido' a Silvio Berlusconi. Es un alivio saber a un monstruo semejante apartado de la vida pública. Pero no será tan fácil desberlusconizar Italia ni erradicar el microbio que ha difundido por toda Europa".
Siempre supo dónde estaba. En un encuentro en Florencia en 1998, le confió al también escritor Manuel Rivas, que le preguntó, si no se sentía fuera de juego por su desencuentro con la tecnología: "Bueno, ¿sabe usted?, el fuera de juego es una posición que me conviene. En el fondo, todos los escritores están un poco fuera de juego, y sobre todo están fuera de juego los que creen que ocupan el centro del campo…".
Traductor de Pessoa
Tabucchi estudió y tradujo al mayor escritor portugués de todos los tiempos, Fernando Pessoa (1885-1935), al que también convirtió en héroe de ficción en algunos de sus escritos. Pero además se implicó a fondo, como en Italia, en la vida pública portuguesa. El secretario de Estado de Cultura, el escritor y editor Francisco José Viegas, resumió así el sentir de muchos: "Tabucchi no era solo el amigo íntimo de Lisboa, el amigo íntimo de nuestra literatura, el gran divulgador de Pessoa, era el más portugués de todos los italianos". Su novela más conocida, Sostiene Pereira, cuenta la historia de un periodista tristón, solitario y adicto a las omelettes a las finas hierbas de los cafés lisboetas que decide jugársela un día contra la dictadura de Salazar. Tabucchi no limitó su compromiso a la literatura: apoyó explícitamente a Mário Soares en su candidatura a la Presidencia de la República y, posteriormente, se presentó como candidato del Bloco de Esquerda para el Parlamento Europeo. En 2004 obtuvo la nacionalidad de un país al que pertenecía, de hecho, desde hacía muchos años antes, tal vez desde que en su juventud descubriera con asombro la obra de Pessoa y decidiera aprender portugués para aprender a leer sus libros en su lengua original.
Zita Seabra, responsable de la editorial Quetzal, donde Tabucchi publicó muchas de sus novelas en portugués, ha recordado a la agencia Lusa su conocimiento profundo del alma portuguesa, su rigor a la hora de aprobar las traducciones que se hacían de sus obras en portugués y su "mal genio" cuando la llamaba por teléfono porque el butano se le había acabado o el aspirador había dejado de funcionar.
La Casa de Pessoa de Lisboa le rendirá un homenaje particular: el 2 de abril organizará la lectura del único libro que Tabucchi escribió directamente en portugués Réquiem. Antes, el jueves, será enterrado en el cementerio dos Prazeres, al norte de Lisboa, donde, en 1935, también fue enterrado Fernando Pessoa.


Noticia tomada del diario El País CLICK AQUI


30 agosto 2011

Mujer, literatura, masoquismo: interesante taller y conferencia de Nuria Godon en San Marcos




El Instituto de Investigaciones Humanísticas invita a la comunidad académica al TALLER Y CONFERENCIA DE NURIA GODÓN

TALLER
Moldeando estereotipos. La imagen de la mujer en la literatura hispánica del siglo XIX
Día y hora: miércoles 31 de agosto, 12:00 horas
Lugar: Auditorio Principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
En el taller se reflexionará sobre los estereotipos femeninos del ángel del hogar y de la mujer fatal forjados en el siglo XIX. Se examinará, desde distintas ópticas, las bases sobre las cuales se han asentado estos paradigmas y por qué cobran tanta relevancia en el imaginario social decimonónico. Se analizará el contexto literario para observar los distintos papeles que la mujer juega en el desarrollo de las naciones. Se hará referencia al autor Manuel Altamirano quien configura los modelos femeninos de acuerdo con los intereses del proyecto político de la nación mexicana. Godón explicará, además, cómo el sujeto femenino juega un importante papel en la formación de la nación/estado de México como el caso de Emilia Pardo Bazán. Desde una óptica feminista, se recorrerán los nefastos efectos que la creación de estos estereotipos tuvo en la sociedad y se expondrá la necesidad de romper con creaciones idílicas erigidas por el poder hegemónico.
Ingreso libre, previa inscripción. Las inscripciones deben realizarse personalmente en el Instituto de Investigaciones Humanísticas.
Atención: lunes a viernes de 8:00 a.m. a 5:00 p.m.
Teléfono: 014524641, anexo 70

CONFERENCIA
La óptica literaria del masoquismo, más allá de una patología sexual
Día y hora: miércoles 31 de agosto, 18:00 horas
Lugar: Auditorio Principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
La conferencia ofrecerá una reflexión sobre el arte y el artista sometidos a objeto de estudio clínico y profundiza en la teoría del masoquismo ofrecida por Guilles Deleuze para cuestionar la categoría de género sexual que el crítico sigue en el momento de designar los roles de esclavo y señor en la relación masoquista; adjudicación que está influida por las teorías científicas de las que el crítico trata de desligarse para sumergirse en el mundo literario del autor.
El ingreso es libre
Nuria Godón obtuvo el Ph.D en Literatura Hispánica en University of Colorado at Boulder. Actualmente es profesora asistente en Florida Atlantic University. Es co-editora de Transitions: Journal of Franco-Iberian Studies. Su intereses giran en torno de los Estudios de Género, Estudios Culturales, Estudios Franco-Ibéricos, entre otros.



26 agosto 2011

Taller de Cuento en Casatomada (Escritores invitados)


Editorial Casatomada empieza el mes de los juegos florales con un taller de cuento dirigido a todos aquellos con inquietudes literarias o que simplemente tengas ganas de contar algo sobre el papel, y de aprender técnicas y recursos narrativos que les permitan alcanzar el punto final. Son 10 vacantes. Inicio sábado 03 de setiembre. Duración: 5 sábados.

Sobre el taller:
El taller de cuento brindará las herramientas necesarias para que cada participante pueda empezar a escribir sus propias historias. ¿Cómo empezar un cuento? ¿Cómo desarrollar una idea? ¿Cómo estructurarla? ¿Cómo darle un carácter a los personajes? ¿Cómo crear intensidad en mi historia? Así, ayudados con lecturas seleccionadas y ejercicios creativos, recorreremos los distintos espacios temáticos que el cuento ha abordado, se reconocerán las estructura de una historia y el participante podrá desarrollar la suya, que sábado a sábado será comentada en clase. Se contará además con la presencia de escritores invitados de acuerdo al tema a tratar, lo que enriquecerá la visión y el aprendizaje de los asistentes. Al final del taller cada participante estará en capacidad de enfrentar a la página en blanco y escribir las historias que sólo ellos pueden contar.
Dirigido por el escritor Gabriel Rimachi Sialer.

Programa del Taller:
- Inicios, cómo empezar a contar, de dónde partir, planteamiento de una historia.
- La estructura.
- El argumento.
- Cómo construir un personaje (psicología de los personajes, caracterología francesa).
- Narradores en conflicto (el uso de la voz del narrador según el planteamiento de la historia).
- Conflicto y tensión (nudos y vueltas de tuerca).
- Diálogos y descripción.
- La búsqueda del estilo propio (buscar y reconocer la "propia voz").
- Revisión de cuentos de los participantes.

Escritores invitados:
Oswaldo Reynoso, uno de los más importantes escritores de la generación del 50, autor de los clásicos "Los inocentes", "En octubre no hay milagros", entre otros.

Miguel Ruiz Effio, autor de "La habitación del suicida", Premio Copé de Plata, Premio de la Asociación Peruano Japonesa, Premio Tenencuento La Victoria.

Carlos Rengifo, autor de "El puente de las libélulas", "El rumor de la tormenta", "La casa amarilla", "El jardín de la doncella". Premio Nacional de Novela del BCR.

Se entregarán certificados a nombre de la editorial

Inicio: Sábado 03 de setiembre
Inversión: S/.150
Horario: Sábados 4 – 6:30 p.m.
Se entregarán separatas y lecturas.
Informes e inscripciones: ecasatomada@gmail.com
Editorial Casatomada: 658 6149 / 987 301 726
El pago deben realizarse en:
Editorial Casatomada
BBVA Banco Continental
Cta. Ahorros 0011 0140 0200389133
***enviar voucher scaneado a: ecasatomada@gmail.com




30 junio 2011

Tour de force: entrega gratuita para los lectores


Invitado por Alex Alejandro a participar del singular proyecto "Literatura en PDF", que convierte el papel en bites, la web OhCultos lanza esta noche la edición digital de una serie de cuentos, ya publicados en edición impresa, que he reunido bajo el título de "Tour de force". Se trata de una selección de cuentos que he ido escribiendo a lo largo de estos años y que han salido en "Canto en el infierno", "El color del camaleón", y algunas revistas universitarias. Espero lo disfruten, lo comenten, y lo compartan: la descarga es gratuita.

Para acceder al libro, pincha AQUI (y luego en la foto del libro, y listo).

31 mayo 2011

Los diarios de Susant Sontag

Susan Sontag

Romper los moldes, por Verónica Abdala

La canción más famosa e influyente de la década del 60 afirmaba que las respuestas a las preguntas que millones de jóvenes le hacían al mundo estaban flotando en el viento. Era una forma de decirlo, puesto que el autor era un poeta llamado Bob Dylan y no un matemático. Pero la Historia le dio la razón: desde que escribió y empezó a cantar en público Blowin’in the wind, en 1962, hasta que en 1969 el hombre llegó a la luna, muchas de aquellas preguntas empezaron a encontrar respuesta. Porque allí, allá y en todas partes una nueva generación empezaba a pisar firme en la historia, dispuesta a cambiar un mundo enfermo. La ensayista y escritora Susan Sontag fue, como Dylan a la música popular, la figura que marcó un antes y un después en el campo de la crítica cultural. Su obra no se entiende fuera del contexto de los años sesenta, porque fue resultado y síntoma de los aires de rebelión que definieron aquella década.
La obra que forjó durante las posteriores cuatro décadas fue un fenomenal esfuerzo por otorgar status y contexto a las nuevas tendencias en el mundo del arte y la cultura, después de la fama que siguió a la publicación de su primer obra ensayística, Contra la interpretación, en 1966.
La valoración inicial e sus textos y artículos como piezas que expresaban las claves de un tiempo complejo debe entenderse en el marco de los acontecimientos sociales, culturales y políticos de entonces: su caldo de cultivo era la necesidad simultánea de millones de personas en todo el mundo de superar viejos parámetros de pensamiento y acción. Los movimientos revolucionarios que se multiplicaban en el planeta, la irrupción e nuevas formas de arte y expresión, la apertura mental hacia nuevos horizontes de conocimiento, fueron partes centrales del contexto en el que se atrevió a enfrentarse al coro de entendidos. Si su primer libro publicado, El Benefactor (1963) no parecía preanunciar la irrupción de una nueva figura, tres años después, Contra la interpretación se convirtió en poco menos que la Biblia de una nueva forma de pensar y analizar la cultura contemporánea.
En aquella, su obra más famosa, la escritora comenzaba a presentar una suerte de gran teoría para entender tanto las vanguardias neoyorquinas y europeas como sus antecedentes, combinando con sutileza el gusto personal con la configuración de un nuevo canon. La auténtica revolución ideológica que significó su incursión como crítica cultural debe parte de su importancia al hecho de que le haya dado rango académico a las nuevas manifestaciones artísticas, en un tiempo en que la crítica tradicional consideraba las llamadas bellas artes como deber excluyente. A partir de ahí, y a lo largo e su extensa carrera como ensayista, Sontag se interesó por una constelación de cuestiones, y en todos los casos demostró una versatilidad inusual para analizarlas desde una perspectiva original.
Cuestiones aparentemente tan alejadas entre sí como la omnipresencia delas imágenes fotográficas en las sociedades contemporáneas, los simbolismos asociados a enfermedades como el cáncer, la tuberculosis o el sida, las guerras, las vanguardias, la literatura pornográfica o las virtudes que debe reunir una creación para ser considerada obra de arte, cobran sentido y se interconectan en sus libros, con resultados a menudo impredecibles. Por encima de esas diferencias, en su obra asoma la reivindicación de los aspectos menos visibles de la cultura contemporánea.
Uno de sus mayores méritos es haber aunado la originalidad y el conocimiento específico con una capacidad infrecuente para abrir al lector mundos de resonancias impensadas.
Su mayor aporte al campo del pensamiento ha sido, en este marco, su apuesta a relativizar las fronteras entre categorías que, hasta su aparición, aparecían como estáticas (la alta y la baja cultura, lo frívolo y lo culto, el arte con mayúsculas y la cultura de masas etc). Intuyó que en la sociedad de consumo las jerarquías tradicionales que regían el pensamiento de parte de la sociedad –tal vez por la labor infatigable de sus colegas más conservadores- evolucionarían hasta asimilarse casi en una misma dimensión. Hacía falta un mecanismo que aceitara los mecanismos de comprensión, y se reservó ese papel para sí misma. En sus libros, demostró que la compartimentación de la cultura era sólo una limitación: las llamadas bellas artes merecen un tratamiento tan serio como las manifestaciones de vanguardia; los grandes escritores pueden compararse con los malditos y hasta los fenómenos más escurridizos permiten reflexiones históricas.


29 abril 2010

Alfred Hitchcock, 30 años después.


Simplificar es necesario pero no hace justicia a los maestros. Treinta años después de su muerte, la sombra de Alfred Hitchcock no solo es oronda y reconocible, sino también alargada, ya que la vigencia de su cine sigue inalterable por una complejidad que iba más allá de las magias del suspense.
El cine debe mucho más a Hitchcock que un solo género. Todo giraba alrededor de unos ejes reconocibles: un falso culpable, una mujer rubia o un policía del que burlarse. La industria nunca dudó de su don para el entretenimiento, para convertir el cine en ese "pastel de vida" que uno engullía con facilidad.
Pero los críticos y posteriores cineastas de "Cahiers du Cinéma", especialmente Truffaut en su libro "El cine según Hitchcock", fueron los primeros en leer entre líneas. En sentir que en la receta del maestro había más de un ingrediente indigesto.
Rascaron en el entretenimiento y encontraron perversión. Descuartizaron el suspense y hallaron alta comedia y pulsión sexual. Y en la planificación de su cine escudriñaron las claves del cine moderno, porque Hitchcock manipuló a su público a nivel subliminal con una inocente cámara.
Iluminó un vaso de leche desde dentro en "Suspicion", introdujo el plano secuencia con resultados deslumbrantes en "The Rope" o convirtió la teatralidad en algo sumamente cinematográfico en "Lifeboat". Incluso el formato ahora de moda, el 3D, funcionó para él en "Dial M for Murder".
Alfred Hitchcock, había nacido en Londres en 1899 pero se nacionalizó estadounidense. Casado con Alma Reville, en ocasiones su guionista, aseguraba no tener relaciones sexuales desde que tuvo a su hija Patricia. Esa abstinencia sexual sublimada fue uno de los hilos más turbadores de su cine.
"Vertigo" era en realidad una historia de necrofilia. "Rear Window" puro voyeurismo. "Notorious" definía al villano interpretado por Claude Rains por su manifiesta inferioridad sexual. Y la homosexualidad paseaba por entre los rostros del monte Rushmore en "North by Northwest".
¿Quién dijo inocencia? La pérdida de la misma hilaba "Shadow of a Doubt", uno de sus títulos predilectos, y la candidez de Joan Fontaine frente a la primera señora De Winter hacía que, aun en su ausencia, la verdadera protagonista del primer filme americano de Hitch fuese indudablemente la pérfida "Rebeca".
El mago del suspense no era un cineasta condescendiente con el débil. Disfrutaba mostrando la crueldad del instinto de supervivencia: el villano era más fascinante que el héroe, como en "Strangers on a Train". La madre devoraba psicológicamente al hijo, como en "Psycho". Y la naturaleza imponía sus leyes a capricho, como en "The Birds".

Entre ese sadismo y la sensualidad volcánica emergía siempre elegante el humor con marca de la casa. Sólo una vez Hitchcock renunció al suspense, y fue para firmar una comedia: "Mr.& Mrs. Smith".
El género le acompañó casi siempre: despuntó por primera vez en "39 Steps", se vistió de sofisticación en "To Catch a Thief" y despidió su cine en "Family Plot". Desapareció en cambio, en sus títulos más incomprendidos: "The Wrong Man", "I Confess" y "Under Capricorn".
Mientras tanto, Hitchcock tenía tiempo para inaugurar términos como el cameo -otra firma personal-, el psicoanálisis para la gran pantalla -en "Spellbound" y luego en "Marnie"- o el asesinato de la actriz protagonista, de nuevo en "Psycho".
Esta cinta, precisamente, fue concebida para la televisión, lugar que transitó como buen visionario con su serie "Alfred Hitchcock Presents".
También Hitch innovó en la música, gracias sobre todo a Bernard Herrmann, que rompió los moldes de la música sinfónica del cine clásico. Y para los anales queda el "Qué será, será" interpretado por Doris Day en "The Man Who Knew Too Much".
También mantuvo abierto el canal de cine y pintura colaborando con Salvador Dalí para los decorados de "Spellbound" o recurriendo a Edward Hopper para recrear un terror seco por pura taxidermia del motel Bates.
Y hablando de taxidermia, Hitchcock parece el más vivo de los cineastas desaparecidos. Hoy en la cartelera se proyectan homenajes a su cine como "Shutter Island", de Martin Scorsese, o "The Ghost Writer", de Roman Polanski. Porque, conociendo como conocía las claves de la muerte, supo acceder sin trabas a la inmortalidad.
-EFE-

Vargas Llosa recibe nuevo Honoris Causa

Albacete (España) EFE. El escritor peruano Mario Vargas Llosa será investido doctor honoris causa por la Universidad de Castilla-La Mancha (centro de España) el próximo 5 de mayo, en el marco de la segunda edición del programa “Bicentenarios”, dedicado al Perú.
El rector de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Ernesto Martínez Ataz, hizo ese anuncio hoy durante la rueda de prensa de presentación de la segunda edición de ese programa, que llevará por título “Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas”.
El programa, que está organizado por la Fundación General de la UCLM, cuenta con más de 1.300 alumnos inscritos y se desarrollará el 4 y 5 de mayo, con la presencia de destacadas personalidades como el secretario técnico peruano del Acuerdo Nacional, Max Hernández.
El rector subrayó que, por segundo año consecutivo, la UCLM ha querido sumarse a “esta importante iniciativa internacional” que desarrolla programas anuales dedicados a diferentes países iberoamericanos, donde se integran actividades científicas, culturales, económicas, políticas y sociales.

DESTACAN RELACIONES ACADÉMICAS
Dichas actividades están dirigidas, no solo a la comunidad universitaria, sino también a entidades públicas, empresarios y organizaciones sociales de la región.
Martínez recordó que el pasado año el campus de la universidad recibió a representantes de la República de Ecuador y destacó que esta segunda edición está dedicada a Perú por “las estrechas y fructíferas relaciones académicas que existen entre la UCLM y universidades peruanas, que se han visto impulsadas y notablemente incrementadas en los últimos años”.
El encuentro tendrá como objetivo principal fortalecer la actividad académica de la Universidad regional "permitiendo a los alumnos un conocimiento más cercano y profundo de estos países”.
Otro de sus objetivos será reforzar la internacionalización de la UCLM, por lo que los rectores invitados mantendrán una agenda de contactos con distintas facultades y centros.
Martínez Ataz adelantó que el resultado de ese trabajo será la firma de un convenio entre la UCLM y la Alianza Estratégica (Universidad Nacional de San Marcos-Universidad Nacional de Ingeniería – Universidad Nacional Agraria de La Molina), que promoverá la participación de más de 20 titulados peruanos en másteres y cursos de postgrado de la UCLM.

27 abril 2010

Exilio Literario... desde París para el mundo (virtual)


Hace unas semanas, en París, Miguel Lerzundi y Abraham Prudencio me invitaron a formar parte de un proyecto de revista impresa y virtual (si escribir es una locura, editar una revista lo es más, le dije) pero en medio del ajetreo parisino, el apuro por la hora, la amistad y un vino, decidimos sacarla. Yo, claro, era solo invitado a publicar un texto inédito, pero como andamos medio locos los editores, hicimos la travesía de la impresión en fotocopiadora, donde un chino que apenas masticaba el francés intentaba explicarnos qué y cómo se hacía una revista así; y luego bajamos corriendo el barrio chino francés, buscando algún lugar dónde engrapar la revista pues el chino carecía de grapas: todo esto bajo la lluvia. Más allá del contenido de esta revista virtual (y también fotocopiada, recuerden, como toda revista universitaria que se respete), me quedé para siempre con la aventura en la memoria (desde mi época de San Marcos no recordaba esas correteaderas). Acá el enlace: espero lo disfruten, se irá alimentando semanalmente con nuevos aportes (y mejorando el verde-limón-yo-amo-iquitos, que le ha puesto Miguel). Con ustedes "EXILIO LITERARIO DESDE PARÍS": Leer AQUI

30 enero 2010

El PODER de los libros

Dennis Rodman, megaestrella del básket y díscolo (por decir lo menos) personaje mediático

Cuando en 2000 Shaquille O'Neal recibió el premio al mejor jugador de la temporada de la NBA, afirmó: "Quiero ser conocido como el Gran Aristóteles. Fue él quien dijo que la excelencia es un hábito, y no un momento". La declaración dejó a la prensa boquiabierta ¿Se trataba de la misma persona que, años atrás, al ser preguntado por el Partenón en una visita Grecia, contestó que no tenía nada que decir porque no había tenido tiempo de ir a ningún restaurante? Era el mismo, pero sujeto a una diferencia: esa temporada su entrenador había sido Phil Jackson. Y entre las tareas que el técnico encomendó al pívot estuvo leer Ética a Nicómaco.
Jackson, actual técnico de Los Ángeles Lakers, no es sólo el entrenador de la NBA que más títulos ha ganado. Es también el más peculiar en sus métodos: la lectura y la meditación forman parte de su rutina. Por ejemplo, obliga a sus jugadores a estar en silencio en alguno de los tiempos muertos que solicita en los partidos para –así lo cuenta en su libro Canastas sagradas- que los jugadores puedan visualizar su lugar seguro: un recuerdo, un momento, un pensamiento que les haga sentirse en paz consigo mismos. Su teoría es que, una vez recobrada la calma, jugarán mejor. Puede que la reflexión en medio de un partido de baloncesto de la NBA parezca esotérica e improbable, pero diez anillos de campeón –seis con los Bulls, cuatro con los Lakers- sostienen la hipótesis del coach.
El técnico de Montana, que es autor de cuatro libros –Maverick (1975), Canastas sagradas (1995), Más que un juego (2001) y La última temporada: Un equipo en busca de su alma (2004)-, considera que la literatura es una parte importante del entrenamiento y de los resultados que se logran en la cancha. Así, el técnico de los Lakers busca títulos con los que sus jugadores se puedan identificar, aprender algo sobre su papel en el equipo y mejorar su rendimiento. Gracias a esta particular manera de entender el deporte de elite, el llamado Maestro Zen ha logrado hacer entrar en razón a Dennis Rodman o Ron Artest, dos de los jugadores más indomables de la Liga.

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08 diciembre 2009

El invisible Paul Auster


"El arte es un juego que hay que tomarse en serio"
El autor de 'Trilogía de Nueva York' vuelve en su nueva novela, 'Invisible', a algunos escenarios de juventud como París o Columbia. Es un libro poblado por jóvenes escritores víctimas del azar, el amor y la violencia

Una entrevista de Andrea Aguilar.

Paul Auster (Newark, Nueva Jersey, 1947) regresa a la Universidad de Columbia y a París, dos lugares donde pasó parte de su juventud, con Invisible (Anagrama), su nueva novela. La entrevista transcurre, sin embargo, a pocas manzanas de su casa, en un café de Brooklyn, territorio habitual en sus ficciones. Es el día después de Acción de Gracias. Auster llega con algo de retraso y cortésmente se disculpa. Viste vaqueros y una camisa azul oscuro, lleva puesta una bufanda roja y gafas de aviador negras.
Invisible es el decimoctavo libro y la novela número 13 del autor de Trilogía de Nueva York. La escribió en aproximadamente seis meses en 2008. Desde entonces ha estado trabajando en la siguiente, que ya ha acabado y saldrá dentro de un año. El nuevo libro ha recibido una brillante crítica en The New York Times, que lo ha saludado como su mejor obra, pero también otra funesta, a cargo del crítico de The New Yorker James Wood.
Lo cierto es que Invisible vuelve a estar poblada por escritores y jóvenes poetas -personajes familiares en el trabajo de Auster- que son víctimas del azar, el amor y la violencia. En este caso es un incesto lo que hace palpitar la trama. Dice que cuando su esposa (la también novelista Siri Husvedt) leyó este pasaje le dijo que parecía estar escribiendo sobre ellos. "Llevamos casados 30 años y hemos construido una amistad muy íntima, un vínculo emocional, intelectual y físico muy fuerte. Creo que tiene razón, de alguna manera eso estaba ahí cuando escribí", explica.
El escritor reconoce que en su ficción necesita hablar de espacios que le son familiares. "Me gusta escribir sobre cosas que conozco y que me han rondado la cabeza durante años. Intentas contar la verdad de tu personaje y del mundo tal y como lo conoces, pero al final el arte es un juego y por eso es divertido, aunque hay que tomárselo muy en serio", dice.
Como Walker, el protagonista de Invisible, Auster era estudiante en Columbia en 1967, le apasionaba la poesía francesa, que se esforzaba por traducir, y aquel año viajó a París en un intercambio. "He comprobado que cuando te concentras en algo distante en el tiempo la memoria te impulsa hacia delante", confiesa. Con su personaje también comparte el recuerdo de un cochambroso hotel en París donde él vivió en 1965. Y Auster, como Walker, fue un firme opositor a la guerra de Vietnam, aunque fantaseó con alistarse con los israelíes en la Guerra de los Seis Días. "Pensé que debía ir pero cuando empecé a planteármelo seriamente la guerra ya había terminado".
En la novela resuenan algunos temas de actualidad. Por ejemplo, el asunto de la evasión de la justicia que obsesiona al protagonista. Este viejo debate ha cobrado nueva fuerza con el caso de Roman Polanski, con quien Auster coincidió en los noventa en un jurado del Festival de Venecia. "Terminé el libro mucho antes de que le detuvieran", explica el escritor, uno de los firmantes del manifiesto en apoyo del director. "Éste es un asunto muy triste. Es un hombre mayor y no entiendo por qué esperaron 30 años para detenerle. Firmé porque me pareció injusto. Hasta donde yo sé, el juez estableció como pena que pasara un tiempo en un hospital psiquiátrico y Polanski cumplió. Luego el juez se retractó y fue entonces cuando se dio a la fuga. Ahora de pronto a todo el mundo le importa este caso, y yo la verdad es que creo que esto ya no es un caso".
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26 noviembre 2009

Esta semana!!! 30º FERIA DEL LIBRO RICARDO PALMA!!!

Amigas y amigos: Se lanzó a la prensa la 30ª Feria del Libro Ricardo Palma. En relación al año pasado: mide el triple (6,500 metros), hay más del doble de actividades (176) y tendrá conciertos musicales (El fiestón de la feria), exposiciones, invitados e invitadas internacionales. Les envío adjunto el plano (la Ciudad de Ribeyro), el afiche, datos de interés, resumen de actividades culturales y la programación diaria. La entrada será de un sol todos los días (menores de 12 y mayores de 60, no pagan). Va del 27 de noviembre al 10 de diciembre, de 12 m. a 10 p.m. Ya ustedes saben, no estaremos en el acostumbrado Parque Kennedy de Miraflores porque su alcalde no quiere, sino en el Vértice del Museo de la Nación (esquina Javier Prado y Aviación, distrito de San Borja). Una vez más, con la característica peruana de la innovación, ante una adversidad hemos respondido con creatividad; y ante el gesto de abuso e intolerancia de un funcionario, hemos respondido con el escudo de la belleza y la cultura. La consigna de esta feria es "Si la feria no puede ir al parque, entonces el parque irá a la feria". En su interior hay calles, plazuela, boulevard, explanada y alameda con bancas, faroles, árboles, pileta, vendedores ambulantes y activaciones artísticas. La Cámara Peruana del Libro les invita a la más tradicional y renovada feria del Perú.
Un gran abrazo, Doris Moromisato Misato
Directora Cultural

22 noviembre 2009

"He matado mis sentidos"

Las cartas inéditas de T. S. Eliot descubren el sentimiento antisemita del escritor y dan detalles sobre su contradictoria existencia y su infeliz matrimonio
Un texto de PATRICIA TUBELLA
Los años que sucedieron a la publicación de Tierra baldía (1922), obra que marca la madurez artística de T. S. Eliot, entrañaron una tortura para el dramaturgo, crítico y ante todo padre de la poesía moderna. Los dos empleos que requería su sustento y la angustia ante los problemas psiquiátricos de su primera mujer, Vivien, se habían traducido en una parálisis creativa que el escritor angloamericano detalla en sus relaciones epistolares con amigos, familiares y colegas. El segundo volumen de la dilatada correspondencia personal de Eliot, que acaba de ser publicado en el Reino Unido nada menos que 21 años después de la primera entrega, arroja nueva luz sobre la personalidad del escritor y desmiente, o al menos matiza, su reputación de marido cruel e insensible que una obra de teatro y su posterior traslación al cine contribuyeron a cimentar. Los prejuicios raciales expresados ocasionalmente en esas cartas sí parecen avalar, en cambio, el sentimiento antisemita que algunos críticos atribuyen al Nobel de Literatura.

La compilación de epístolas (The letters of T. S. Eliot: Volume Two, 1923-25) revelan la desesperación y angustia de un escritor que siempre quiso trazar una gruesa línea de separación entre "el hombre que sufre" y "la mente que crea". ¿A quién pertenece el legado de un autor, una vez desaparecido? T. S. Eliot (St. Louis, Misuri, 1888-Londres, 1965) prohibió a su segunda esposa y antigua secretaria, Valerie, 38 años menor, la difusión póstuma de su correspondencia, aunque finalmente levantó ese veto con dos condiciones: que ella se ocupara personalmente de la selección y edición, y que el material nunca se convirtieran en soporte de una biografía. Valerie Eliot, hoy octogenaria, se ha saltado la primera demanda al confiar la edición del segundo volumen de cartas a un equipo de académicos, encabezados por John Haffenden.
"He matado deliberadamente mis sentidos para poder seguir con esta vida que es sólo externa", escribe al novelista John Middleton Murry (abril, 1925), ante quien confiesa haberse convertido en "una máquina". Eliot aludía a su detestado trabajo en el banco Lloyds de Londres que compaginaba con sus labores de editor de la revista literaria The Criterion y apenas le restaba tiempo para volcarse en su propia obra. Necesitaba ese pluriempleo para sufragar los cuidados de Vivien, la joven con la que se casó en 1915 y que alteraría radicalmente su existencia, a causa de sus depresiones y cambios repentinos de humor, síntomas de una enfermedad de origen nervioso. La crueldad del sensible poeta hacia su pareja que recrea la pieza teatral Tom y Viv -estrenada en 1984 y luego un éxito cinematográfico de la mano de los actores Willem Dafoe y Miranda Richardson- no se corresponde con el contenido de la correspondencia recién publicada. Eliot describe su impotencia ante el sufrimiento de Vivien, pero declara un sincero deseo de salvar ese matrimonio infeliz en el que vive atrapado. La propia esposa escribió a una criada como intermediara de una declaración incondicional de amor al marido. La recopilación de cartas abarca hasta 1925, año en que finalmente Eliot consiguió dejar el banco tras ingresar en la editorial Faber and Gwyer (la recopilación incluye la carta con la nueva oferta de trabajo: 325 libras de salario como editor, y otras 150 libras en calidad de director). Después de 13 años, Viv era internada en un psiquiátrico hasta su muerte (1947). Eliot nunca acudió a visitarla, aunque siguieron casados.

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11 noviembre 2009

"La historia de mis historias": Carlos Calderón Fajardo en la Universidad Villarreal

Continuando con los eventos y actividades programadas como parte del PRIMER COLOQUIO DE ESTUDIANTES DE LITERATURA CAELIT - UNFV 2009, acá los dejo con lo que se viene mañana jueves. NO FALTEN!!!

JUEVES 12 DE NOVIEMBRE
Presentación de Libro: Caza de zurdos de Alessandra Tenorio
12.30 – 13.30 PM.
Presentan: Dimas Arrieta (escritor) y Gabriel Rimachi (editor)
Modera: Alfredo Lazarte
Recital y Presentación de libro ''Los broches mayores del sonido de Hora Zero'
17:00 – 18:30 PM.
Participan: Enrique Veràstegui, Jorge Pimentel, Ángel Garrido, Paul Guillén y Eloy Jáuregui
Modera: Crisóstomo Gamboa
Mesa testimonial: Las historias de mis historias. Presentación del libro
“Antología Intima” de Carlos Calderón Fajardo

19.30 – 20.10 PM
Participan: Carlos Calderón Fajardo (escritor) y Gabriel Rimachi (editor)
Modera: Celeste Bea

07 octubre 2009

Conversando con Fernando Iwasaki

Acaba de aparecer "España, aparta de mí estos premios", de Fernando Iwasaki. El libro, un juego "homotextual" donde la misma historia es contada de 7 formas distintas para obtener 7 premios municipales (no literarios, ojo, como lo explica el mismo Fernando) plantea una historia delirante donde el humor negro, la ironía, lo absurdo del ser humano y la maquinaria de los "realities" juegan un papel central.
Gracias a la edición digital del diario El País, nos llega esta entrevista realizada on-line por los internautas el día de hoy, donde el escritor se despachó a diestra y siniestra con referentes literarios de casi toda latinoamérica para explicar de dónde viene esa vena tan ácida que cada vez entrega textos más seductores. Pueden seguir con la entrevista haciendo clic en el vínculo.

¿Hay algun premio que, de merecerlo, te gustaría ganar?
No quiero que pienses que estoy contra los premios o que me río de los premios, pues los premios sirven para descubrir vocaciones, consolidar trayectorias o pre-jubilarse anticipadamente. Ahora bien, para mí los mejores premios son los que se conceden a obras ya publicadas, como el "Salambo" de Barcelona, que además es un premio que otorga un jurado de escritores.

¿Puede cualquier persona, sin ir recomendado, llevar un libro y que se tomen la molestia de leerlo?
Te puedo asegurar que así es, porque todas las editoriales -tanto las grandes como las pequeñas- tienen departamentos de lectura que leen los manuscritos y redactan un informe, aconsejando o desaconsejando las publicaciones. Y -por otro lado- muchos escritores y talleres literarios, hacen una lectura profesional de los manuscritos que les envían, pero hago hincapié en lo de profesional, porque obviamente se trata de un trabajo que conlleva unos honorarios profesionales. Te recomiendo, por ejemplo, las lecturas e informes de Jorge Eduardo Benavides.

Hola Fernando, me encantaron tus cuentos del "Libro del mal amor", tus más sonadas calabazas, ¿había alguno autobiográfico? Por otra parte, recomiendame un cuento de un cuentista español.
La verdad es que esa novela era muy autobiográfica. ¿Quién no ha hecho papelones por amor? Yo tenía tantos papelones, que los encuaderné y me salió una novela. No te voy a recomendar a un solo cuentista español sino a varios: Hipólito G. Navarro, Juan Bonilla, Felipe Benítez Reyes, Pedro Ugarte, Quim Monzó, Espido Freire y Patricia Esteban Erlés, entre otros.


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Pueden leer el cuento "El haiku del brigadista" AQUI (Descarga tomada del diario El País digital)

04 agosto 2009

CIERRE DE FERIA ESTE MIÉRCOLES 5 DE AGOSTO

Gabriel Rimachi Sialer, Carlos Yushimito, Giancarlo Stagnaro, Carlos Calderón Fajardo, José Donayre y Yoli Chávez Capellini, luego de la presentación en el Centro Cultural de España de la "Antología íntima", de Calderón Fajardo.

La Feria Internacional del Libro cierra sus puertas de este año mañana miércoles 5 a las 10 de la noche. Por esta razón en la Alianza Peruana de Editores habrán grandes descuentos en sus casi 200 títulos. Por la noche, de 7 a 8 pm Carlos Calderón Fajardo, autor de culto y recientemente homenajeado con una antología esperada por todos, firmará ejemplares en el stand de ALPE. El libro, como todos los demás, estará a un precio especial por cierre de feria. Última oportunidad para conversar y tener una firma de uno de los escritores más interesantes que posee el Perú. Los esperamos.

17 julio 2009

Edmundo Paz Soldán sobre Roberto Bolaño


Interesantísimo artículo sobre Roberto Bolaño en la pluma de Edmundo Paz Soldán, los dejo con la nota:

En “Apocalipsis en Solentiname”, Julio Cortázar indaga en las posibilidades del arte en América Latina: dar una visión naif de la realidad o testimoniar el horror. En el cuento, el narrador, un escritor argentino llamado Julio Cortázar que vive en París visita Nicaragua en plena revolución sandinista. Ya en el primer párrafo, las contradicciones asoman en el personaje y se resumen en la dificultad de conciliar un arte comprometido con el pueblo con una escritura difícil, vanguardista, “hermética”.
Cuando “Julio Cortázar” llega a la isla de Solentiname, descubre las pinturas de los campesinos, que dan cuenta de una realidad en la que hay una comunión del hombre con la naturaleza, “una vez más la visión primera del mundo, la mirada limpia del que describe su entorno como un canto de alabanza”. Esa América Latina de las pinturas contrasta con la sensación del narrador en la misa del domingo, en la que, siguiendo los postulados de la Teología de la Liberación, el Evangelio es leído como si fuera parte de la vida cotidiana de los campesinos, “esa vida en permanente incertidumbre de las islas y de la tierra firme y de toda Nicaragua y no solamente de toda Nicaragua sino de casi toda América Latina, vida rodeada de miedo y de muerte, vida de Guatemala y vida de El Salvador, vida de la Argentina y de Bolivia, vida de Chile y de Santo Domingo, vida del Paraguay, de Brasil y de Colombia”.
El arte naif de los campesinos no da cuenta del miedo, del horror de vivir en la América Latina de los setenta. Pero no es difícil rasgar la superficie y encontrar las tinieblas, lo siniestro. En el cuento, el narrador, como un turista agradecido y conmovido más, toma fotos de las pinturas y se las lleva a París. Allí, ya instalado con el proyector a su lado, se pone a ver las fotos de Solentiname. De pronto, en un típico giro cortazariano, ocurre lo fantástico para hacer estallar las estructuras del realismo convencional: aparece en la pantalla, en vez de una pintura de un campesino, la foto de un muchacho con un balazo en la frente, “la pistola del oficial marcando todavía la trayectoria de la bala, los otros a los lados con las metralletas, un fondo confuso de casas y de árboles”. Después, más fotos del horror: “Cuerpos tendidos boca arriba”, “la muchacha desnuda boca arriba y el pelo colgándole hasta el suelo”, “ráfagas de caras ensangrentadas y pedazos de cuerpos y carreras de mujeres y de niños por una ladera boliviana o guatemalteca”. CONTINUAR LEYENDO AQUÍ

Patricia de Souza sobre Virginia Woolf

Una vocación es lo contrario de un destino, sobre todo si este es trágico. En el caso de Virginia Woolf (1882-1941), una de las proezas en lengua anglosajona, no fue suficiente esa vocación, una personalidad determinada, un talento enorme, un sentido crítico temible, ni formar parte de un grupo de intelectuales aparentemente «protectores» para poder dedicar toda una vida a la escritura. Es la idea revolucionaria de una vida como un proceso de destrucción a través de la vergüenza que nos imponen los otros, lo que propone el libro de Viviene Forrester «Virginia Woolf» (Albin Michel), la segunda biografía más importante después de la que escribió el sobrino de la escritora, Quentin Bell, y la primera en revelar y aportar luz a algunos tabús sobre su vida: la locura, su relación con los hombres y, sobre todo, con su marido; así como su posterior suicidio, una tarde de marzo en Sussex, Inglaterra.
Temprana orfandad. Viviene Forrester, conocida novelista francesa y autora del best-seller «El horror económico», se hace una pregunta fundamental para entender la vida y la creación de esta autora: quién, quiénes y qué razones estuvieron detrás de la persona moviendo los hilos que la atraparían. Sin pretender exonerarla de nada, muestra las redes de un sistema social, la moral victoriana, el desacuerdo inminente entre el ímpetu creativo e irreductible de una obra que es una máquina de deseo con la rigidez de las normas. La esencia de la tragedia de Virginia Woolf radica ahí: ¿Fue su propia versión la que conocemos sobre su vida o es la que los otros han deseado mostrar y que terminó por ponerle una máscara hasta desfigurarla? Hay mucha gente que piensa que es inútil conocer la vida de una autora. En mi opinión, si no sabemos quién estuvo detrás de la obra de Virginia Woolf, si no conocemos un mínimo de detalles sobre su biografía, desconocemos las motivaciones que la llevaron a escribir «Mrs Dalloway», «Las olas», «Una habitación propia», «La habitación de Jacob», «El faro»… para oponerse a un modelo impuesto, no oímos sus quejas sobre la opresión ejercida sobre las mujeres y, sobre todo, ignoramos si ese acto de suicidio fue un grito de libertad o un gesto de locura, dejando una parte de la verdadera historia sin texto, sin reconocimiento.
Virginia Woolf, hija de Leslie Stephen y Julia Princep, procede de una familia culta y acomodada de Londres. Su madre muere muy joven y Virginia se aferra a su padre que más tarde morirá de cáncer y será la causa de su primer intento de suicidio en 1904. También perderá a su hermano Tobby, a edad muy temprana, lo que aumenta el duelo y provoca que su relación con Vanessa, su hermana menor, sea apasionada, radical, casi trágica. Cuando Virginia alcanza la edad de «casarse» según los códigos de la sociedad burguesa de Inglaterra, empiezan sus primeras preocupaciones como individuo, pero, sobre todo, como mujer: alguien se interesará realmente por ella, será capaz de amar, sobre todo, de ser amada, cómo escribirá, quién va a ser ella como individuo, quién va a ser para sí misma, pero, principalmente, y eso es lo terrible: ¿quién va a ser para los demás? CONTINUAR LEYENDO AQUÍ

20 junio 2009

Zeppelin en la factoria ACME, Nicaragua


Los amigos de la web Marca Acme (click AQUI) acaban de colgar una entrevista que el escritor y también editor Max Palacios le hizo a Salvador Luis, director de la más que interesante web Los Noveles, y autor del libro editado por Casatomada. Click en el link de Acme y disfruten la breve entrevista.

17 junio 2009

Playa Ballena (Lo que se viene en la esperada Antología íntima, de Carlos Calderón-Fajardo)

Dos escritores chilenos jóvenes, íntimos en París en los 60, discípulos de José Donoso. Uno vivía ganando premios literarios de poca monta; el otro se las buscaba como podía. Uno era amigo de Jean Pierre Faye y utilizaba un vaporizador nasal; el otro, situado al margen del mundo, con el hechizo del fracasado, era un típico personaje chejovniano. Publicaron su primer libro con un año apenas de diferencia. Pertenecían a una misma generación expatriada, algo así como insectos acuáticos errantes. Creció subterráneo el que volvió a Chile y ya viejo lo consideraban un escritor secreto, raro, de culto. El que vivió afincado en Europa se hizo muy famoso, además de un francotirador punzante contra la dictadura. Hasta que un día murió Pinochet.
Muchos años habían pasado, casi treinta. El escritor establecido en Santiago había publicado la mayoría de sus obras con su propio peculio y lo veneraban un puñado de lectores. Sus libros eran inhallables en librerías; la crítica los ignoraba. En cambio, el exilado destacaba como la vedette de una importante editorial catalana.
Medio siglo sin verse. Y cualquiera habría dicho que sus caminos no se volverían a cruzar. El escritor radicado en Chile se jubiló de la Universidad Pública donde trabajaba desde su regreso y vivía dedicado a pergeñar a tiempo completo el libro de su vida. Un día terminó de escribirlo. Era una novela, nada menos, y la publicó sin mucha ansiedad ni expectativas. El ser bien acogido por un sector independiente de la crítica lo hizo suponer cosas erróneamente. Se sentía realizado. Quiso compartir su alegría, que su novela la leyesen sus amigos. Empezó a buscar direcciones, sobre todo de aquellos que no veía hacía mucho tiempo. Les envió un correo individual.
Algunos dieron excusas extrañas para no verlo. Y aquel escritor desconcertado con lo que ocurría, sin esperarlo, consiguió el correo electrónico de su viejo amigo de París, que ahora no tenía ningún impedimento para regresar a Chile.
Sin mucha expectativa, le envió un correo muy sobrio, diciéndole que era muy probable que no se acordase de él, pero había publicado una novela y deseaba hacerle llegar un ejemplar y conocer su opinión. El afamado escritor chileno respondió el e—mail. Una respuesta sorprendente, inesperada.
Por supuesto que se acordaba de él. Durante todos esos años radicados en Europa había tratado de ubicarlo. Lo felicitaba por su novela. Le pidió que le dejase un ejemplar en su casa de Santiago. Iba a estar para navidades, momento en el que podían volver a verse y conversar tantas cosas.
El escritor casi secreto inmediatamente llevó un ejemplar de su novela a la residencia santiaguina de su amigo de juventud, ubicada en el barrio Los Condes, con una dedicatoria: “Con la esperanza de vernos pronto, porque el espíritu de Pepé Donoso nos convoca”.
Durante unos meses ambos escritores intercambiaron correos muy cordiales. Hasta que por fin llegó la Navidad.
El laureado autor viajó a Chile. Estaba en Santiago. Pasaron quince días, un mes. No contestaba los correos. Se hacía negar por teléfono. Entonces, el escritor de culto le envió un e—mail manifestándole su deseo de verlo. Sólo quería saludarlo, darle un abrazo, tomar un café, y no lo iba a molestar nunca más.
La respuesta no demoró en llegar. El reputado escritor le informó a su antiguo amigo y colega que al verse asediado en Chile por mucha gente y deseando terminar una novela que tenía retrasada, se había trasladado al Perú, a una lejana playa, llamada Playa Ballena, en Tumbes. Refugiado, de incógnito en ese lugar, pensaba escribir intensamente. Y añadía en el e—mail que no se preocupara si advertía su presencia en los periódicos respondiendo a entrevistas, que no le llamase la atención, porque las había dejado todas grabadas. Sin embargo, una semana después de ese correo, ese mismo escritor apareció en los periódicos, participando de reuniones sociales. Tenía que estar en Santiago.
El oculto escritor sintió una profunda decepción. No podía creer lo que pasaba. Recordaba que su amigo había heredado de su madre el miedo a los pájaros y murciélagos. Sólo le había pedido quince minutos; después cada uno proseguiría su camino, y si se volviesen a ver sería en el más allá, en la insondable eternidad, donde los estaba esperando don Pepé Donoso que tanto los quiso cuando eran jóvenes.
Lo de la Playa Ballena parecía una mala broma. Los caminos se hicieron muy blancos, como dice el poeta. Y aquel hombre sintió como jamás el peso del fracaso. No lo podía aceptar. No podía digerirlo. No le alcanzaba la inteligencia para comprenderlo. ¡Playa Ballena! Su amigo era asmático de nacimiento. De no existir esa playa, eso agravaría la afrenta.
El desairado hizo lo posible por superar su desencanto sin lograrlo. Pensaba todo el día en Playa Ballena. No podía dormir. Su famoso amigo, el exitoso, se había reído de él con una ocurrencia tan a su estilo. ¡Playa Ballena! ¿Así era de triste la vida? ¿Se hacía tan escasa la generosidad cuando se volaba a gran altura? Y de pronto se coló la duda: ¿Y qué si Playa Ballena realmente existía? ¿Qué si todo era verdad? No podía vivir tranquilo hasta no estar seguro si había sido groseramente desairado o no. Tomó un avión a Lima. Y de Lima se dirigió a donde estaba su antiguo compañero de tempranas aventuras.
Llegó muy agotado a Tumbes. Lo primero fue dirigirse a una oficina de turismo y preguntar por Playa Ballena. Para su sorpresa, el lugar existía. Justamente en la tarde salía un mini bus en dirección a esa playa llevando a algunos turistas.
En ese camino, el chofer del vehículo le comentó que esa playa llevaba ese nombre porque alguna vez en sus orillas el mar había varado una ballena gigantesca de color blanco, que justamente por la tonalidad de su piel había causado estupor entre los pescadores de la zona.
El escritor chileno desconocido, muy aficionado a leer antiguas crónicas de viajeros por América Latina, sobre todo aventuras marítimas, —quizás porque Chile es más mar que tierra –recordó enseguida una crónica de un marino francés que contaba sobre la existencia de una enorme ballena albina de nombre Uncle Tom, que había asolado la costa norte del Perú y que existía como leyenda en las tabernas del puerto de Paita a finales del siglo XIX. Cuando este viajero francés visitó dicho puerto, era la misma época que el escritor norteamericano Herman Melville llegaba a ese lugar.
Un escozor invadió todo su cuerpo. La playa donde se dirigía era el lugar donde el mar había varado el cadáver de Moby Dick. La más legendaria de las ballenas de la historia había ido a dejar sus huesos en esa playa desolada y desierta. Desde ese día a ese lugar se le llamó Playa Ballena.
El pequeño ómnibus llegó a su destino. La playa era bella pero como en muchas de las del norte del Perú, no había un hotel sino apenas un albergue para jóvenes mochileros. Ninguno estaba enterado de que en esa playa había exhalado su último suspiro Moby Dick.
Por supuesto que su amigo, el consagrado, no estaba alojado en dicho sitio. Pero, por alguna razón, sintió que había desaparecido de él toda decepción y amargura. Ese albergue rebosaba de seres vivos: jóvenes alegres, bronceados, de pelos largos que zambullían sus cuerpos dorados en las aguas celestes y transparentes de esa hermosísima playa.
La mayoría de los alojados en el albergue eran norteamericanos y europeos, pero había una pareja distinta a los demás. En los ojos de ambos se notaba claramente el brillo del amor. Ella, de tez morena, belleza latinoamericana inconfundible, andaba abrazada con un rubio larguirucho. Él se llamaba Nicholas, y ella le decía Niké, oriundo del estado de Virginia, sus padres cultivaban tabaco. Ella, ecuatoriana, se llamaba Jamilia. Se habían conocido en un pequeño pueblito del Cantón de Ibarra, en Atuntaqui, cerca de las lagunas de Imbabura. Niké era un gringo mochilero, errante. Jamilia estaba por recibirse de odontóloga y se encontraba haciendo medicina rural en ese pequeño pueblito reputado por sus textiles. Ambos hablaban inglés. Niké apenas si masticaba el español. Allí se conocieron. En ese lugar se enamoraron y luego de un corto tiempo decidieron visitar una playa del norte del Perú.
El viejo autor no se presentó como escritor sino como lo que realmente era: un profesor universitario chileno de literatura jubilado.
Entonces Familia cogió su mochila y sacó un libro. Ante los ojos estupefactos del escritor de culto, ella le mostró uno de los libros del otro escritor. Estaba en Playa Ballena, como le dijo por el correo electrónico, pero en la forma de un libro suyo. Un libro de cuentos y en uno de los relatos el escritor célebre mencionaba la Playa Ballena. Era el cuento de un hombre viejo que corrompido por la fama, agobiado por la soberbia y la frivolidad había encontrado paz en esa playa solitaria. El cuento llevaba como epígrafe un pensamiento de budismo Zen: En el silencio, la soledad se desvanece. Era por ese motivo que Jamilia y Niké habían elegido visitar esa playa.
Jamilia había leído todos sus libros, incluso sus interminables y aburridas novelas; recordaba los nombres de los personajes, pasajes enteros de cada texto; algunos cuentos se los sabía casi de memoria.
Es un escritor muy humano, y ustedes los chilenos deben sentirse orgullosos de ser su compatriota, dijo Jamilia.
Al escritor se le aclararon los extraños misterios que envuelven la creación literaria y su relación con la vida. El escritor consagrado era conocido por dedicarse a injuriar a la gente, y a no dejar pájaro con cabeza. Pero era un gran escritor. La literatura no hacía mejores seres humanos a las personas, sobre todo a aquellos dotados de genialidad. Al contrario, los hacía más egoístas, más arrogantes. Pero su obra los salvaba y la inmortalidad les estaba destinada.
Y luego transcurrieron quince días de una vida paradisíaca. Por primera vez en su vida ese escritor fue feliz. Se bañó dichoso en el mar. Con Nicholas, pescó cangrejos. Los tres, con Jamilia, jugaron cartas, cantaron canciones de Nat King Cole a la luz de una fogata. En Playa Ballena, en Tumbes, al norte del Perú, disfrutó del más hermoso atardecer de su existencia.
Hasta que llegó el momento de la despedida. El hombre que siempre vivió escribiendo historias casi en secreto, antes de subir al pequeño ómnibus sintió el llamado de la playa.
Dejó su maletín y fue a despedirse de la bellísima ensenada que no olvidaría jamás. Al llegar a la orilla se quitó los zapatos y las medias. Empezó a caminar descalzo sobre la arena húmeda; el agua de mar acariciaba sus tobillos y hacía desaparecer sus huellas. Atardecía. Un grupo de jóvenes se zambullían bajo las olas. Pero el viejo escritor chileno tenía la vista fija en un recodo de la playa. Le habían informado en el albergue que a ese lugar venían desde tiempos inmemoriales a morir las grandes ballenas. Y allí estaba a la vista el enorme cuerpo de un gigantesco cetáceo en descomposición, pero los rayos del sol que caían sobre el cadáver no producían un espectáculo desagradable a la vista. Todo lo contrario. Lo que parecía verse era un inmenso esqueleto tallado en oro que fue haciéndose negro a medida que llegó la noche.