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04 julio 2014

Isaac Goldemberg en la Casa de la Literatura: un encuentro que no te puedes perder.


 

Este  martes 22 de julio a las 6:30 p.m., la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, Centro Histórico de Lima) inaugura la exposición – muestra “Isaac Goldemberg. Tiempos y raíces”, un recorrido por la vida y obra del autor de “La vida a plazos de don Jacobo Lerner” (considerada entre las 100 mejores novelas de la historia de la literatura judía mundial). Una oportunidad de lujo para poder escuchar y conversar con el autor (quien radica en Nueva York) y recorrer los distintos espacios de su amplio universo intelectual y creativo.
Esta muestra desplegará un panorama tanto documental como plástico acerca de la obra y vida de Isaac Goldemberg (Chepén, 1945). La exposición se convierte así en un acercamiento a la presencia de Goldemberg en la escena literaria peruana e internacional desde los terrenos del registro, el testimonio social y las artes visuales.

De amplio reconocimiento en el mundo literario y académico, sorprende que su obra sea tan poco difundida entre los lectores peruanos. La exposición “Isaac Goldemberg: Tiempos y Raíces”, pretende acercar al espectador a una de las producciones marcantes de nuestra literatura reciente. La historia de la comunidad judía en el Perú es evidenciada a través de una serie de infografías que relacionan la obra del autor con el devenir de una constante presente a lo largo de su producción literaria. Notas periodísticas sobre su producción literaria, fotografías familiares, cartas y manuscritos, así como una antología poética y narrativa se fusionan a lo largo de la exposición mediante un “collage” basado en la documentación proporcionada por el mismo autor.

Isaac Goldemberg, homenajeado por la Casa de la Literatura.
Una vida a plazos, fragmentada, como la expuesta por el personaje de su emblemática novela que funciona como recurso literario constante en la presente exposición. Una interrogante sobre lo que es ser judío en el Perú, sobre el ser peruano en territorio judío, y sobre cómo alejarse de las raíces sin perderlas. Bajo esta premisa veremos lecturas de poemas en vídeo, libros originales, mesas de trabajo documental, procesos gráficos, vistas históricas y modernas de lugares que habitan en la memoria del escritor y que a la vez funcionan como escenarios de sus personajes y las circunstancias de cada una de sus novelas, etcétera.
La exposición detecta también aquellos momentos en los que la obra de Goldemberg toma contacto con las artes plásticas, tanto a través de la creación de sus portadas a cargo de reconocidos artistas peruanos como BILL CARO, JUAN PASTORELLI y VÍCTOR ESCALANTE, o por el acompañamiento de pintores indigenistas como PEDRO AZABACHE; o el trabajo en conjunto entre Goldemberg y los pintores judeo-peruanos LIZA SCHNAIDERMAN y MOICO YAKER.
En la noche de la inauguración, Isaac Goldemberg hablará sobre su vida y obra con Alexis Iparraguirre, Denisse Vega Farfán y Héctor Velarde,  y el público tendrá acceso a la nueva edición-homenaje de La vida a plazos de don Jacobo Lerner, editado por Casa Tomada, en su colección Clásicos Peruanos Contemporáneos. Quedan cordialmente invitados.

TOMA EN CUENTA:
Visitas inviduales: De martes a domingo, de 10:30 a.m. a 7:00 p.m.
Visitas guiadas:De martes a domingo, de 10:30 a.m. a 7:00 p.m.
Visitas grupales: La Casa de la Literatura Peruana ofrece visitas guiadas para grupos (no menores de diez personas) gratuitamente. También hacemos recorridos especiales para colegios, empresas e instituciones públicas y privadas. Si deseas hacer un recorrido con un orientador especializado comunícate con nosotros al teléfono: 426 2573 anexo 103 o escríbenos al correo electrónico: bsolis@minedu.gob.pe

Inscribe a tu colegio: De acuerdo a la currícula educativa y teniendo en cuenta los diferentes grados de estudios la Casa de la Literatura Peruana ha preparado diversos recorridos que ayudarán a los escolares a complementar los conocimientos adquiridos en las aulas.Para participar en estos recorridos comunícate con nosotros al teléfono: 426 2573 anexo 103 o escríbenos al correo electrónico: bsolis@minedu.gob.pe. / Contacto: 426 2573.
Página web: http://www.casadelaliteratura.gob.pe
Escríbenos: bsolis@minedu.gob.pe
Encuéntranos: en Facebook como: casadelaliteraturaperuana y caslit literatura peruana. Y en Twitter como: @ casaliteratura

26 abril 2013

Esta noche, presentación de "La casa escondida" de Crisanto Pérez Esain.


casa_escondida_autorLa presentación estará a cargo del literato y docente universitario  Manuel Prendes Guiardiola y el escritor y director general de la editorial Casatomada, Gabriel Rimachi Sialer.
El cuento ‘La casa escondida’ que da el nombre al libro, es el primer relato escrito por Crisanto Pérez, en el 2009, con el que ganó el concurso internacional Ciudad de Zaragoza. “Es un cuento ambientado en San Miguel,  mi versión personal de Piura, en un periodo de lluvias”, expresa.
La publicación incluye otro  cuento premiado en España: “Árboles enanos”, ganador del concurso internacional Ciudad de Tudela; también otros relatos finalistas en prestigiosos premios, como el Juan Rulfo que organiza Radio Francia Internacional en París todos los años; el premio bienal de Cuentos Copé, que organiza Petroperú; el Concurso La Felguera, el Max Aub (ambos en España y también de carácter internacional) y algunos más.
La Casa escondida, que sale con el sello de la mencionada editorial limeña  “asegura la presencia en las principales librerías del país y las de Internet como perubookstore.com”, comenta el autor.

Ambientados en Piura

Casi todos los cuentos, comenta Crisanto Pérez, están ambientados en San Miguel, versión personal y libre de Piura, y sus alrededores, pero no son cuentos costumbristas. La temática es variada: “hay  historias familiares, como ‘La casa escondida’ o ‘Theatrum mundi’; aventuras personales  ‘Una brizna de nada’; cuentos cuya clave es una búsqueda ‘Sin noticias de Carriego’ cuentos de misterio, como ‘Árboles enanos’; de terror, como ‘El pacazo’; y otros”.
El literato dice que seguirá escribiendo cuentos y relatos con esa visión optimista sobre la lectura infantil: “Hay una pujante literatura infantil que complementa a los clásicos de siempre, y se siguen publicando libros, sigue habiendo y habrá escritores, centrados cada vez más en contar una buena historia. Hay que seguir comprando libros, leyendo, enriqueciendo la biblioteca familiar. Es importante que los niños vean libros en sus casas, que sus padres, tíos o hermanos mayores leen más allá de lo que exigen las obligaciones escolares o universitarias”, recomienda el educador universitario.

19 abril 2013

El prólogo de Hernán Migoya a su libro “Todas putas: Edición definitiva”




“Ya te iba a escribir cuando terminé de leer tu libro ("Todas putas") con el mítico cuento del violador. Que me encantó!!!! Creo que ese cuento, mal leído, dejó de lado los otros, que me parecieron todavía mejores, pero de alguna manera te hizo famoso como tío guarro, machista y horrible”. (Carlos Trillo)

EL AÑO QUE LAS PASÉ PUTAS
Introducción: 

“Desde una vez que rogué, ya me decían el rogón”.
(El rogón, canción de Jorge Negrete)

Con la aparición de este libro, vuelve a estar en la calle el contenido íntegro del que, hace justo diez años, en abril de 2003, constituyó mi primer título de ficción literaria y el que me marcó para bien, para mal y para siempre.
Con esta edición, celebramos no solamente la década de vida de esta obra; también aprovecho para unir dos libros en uno: dos libros que nacieron por separado pero que se necesitan mutuamente; y que por fin ven juntos la luz.
El primero, el titulado Todas putas, ha sido seguramente el libro de ficción más temido y vilipendiado en la moderna democracia española, lo cual, excusarán mi estúpido orgullo, reviste su mérito: pues ser prohibido en dictadura es fácil –y no por ello deja de ser, Perogrullo, un acto vil y “censurable”–; pero estar a punto de ser prohibido en supuesta democracia, llegando a generar una sesión en Las Cortes para cuestionar el derecho a su existencia, como le pasó a esta inofensiva obra en el año 2003, me parece un hito notable y una buena muesca en la pluma de todo escritor satírico que se precie: tomarle el pulso a la sociedad de su tiempo, desafiar su sensibilidad aburguesada y ponerla nerviosa (provocando una actitud de lo más reaccionaria tanto en filas conservadoras como en su ámbito político y cultural presuntamente más tolerante) es, independientemente de la calidad en juego, siempre un tanto a favor del escritor y en contra de su sociedad.

Todas putas no es más (o es nada menos) que una compilación de cuentos escritos desde la honestidad con uno mismo. A diez años vista, es probable que solo extrañe de aquellos relatos la frescura y osadía de que hice gala en mi inconsciencia de autor virginal. Los he releído por vez primera desde su edición original con ocasión de esta reedición y, qué queréis que os diga, ¡a mí me siguen gustando! A veces me ha asaltado la tentación proscrita de retocar alguna frase torpe o algún párrafo enmarañado, como ocurre con toda obra pasada: pero yo no creo en la reescritura, ya que cada obra es hija de su tiempo y como tal debe permanecer en él. Ya el propio tiempo, con el transcurso de los años, se encarga de que cada libro se reescriba solo, con cada nueva lectura e interpretación por las generaciones venideras. Que el tiempo reescriba y, si quiere, estropee mi obra o la haga más vigente: yo sólo lograría lo primero pretendiendo lo segundo.
El otro libro que aquí se incluye, Putas es poco, apareció cinco años después, en 2007. Más que a un intento de aprovechar el éxito del primero –intento que en cualquier caso fracasó, ni siquiera estrepitosamente: sino en el mayor de los silencios–, responde a mi necesidad de réplica y reafirmación autoral ante ese fundamentalismo biempensante (e inmoral, si se me permite pagarle con su misma moneda) que me crucificó como escritor a la vez que quemó Todas putasen la hoguera. No sé si me asqueó más el ánimo ingenuamente sincero de las personas que pidieron en público la censura legal de mi libro y mi propia represalia judicial ¡desde el progresismo! (paradoja que prueba, a fin de cuentas, aquello que venía a decir el soldado Svejk de que si todo el mundo tuviera buenas intenciones, la Humanidad hubiera desaparecido hace siglos), o la cínica condescendencia de quienes más tarde recularon y, guardando la ropa, fingieron defenderme –sobre todo desde que Mario Vargas Llosa les afeó la conducta con un incontestable artículo en el diario El País, y también gracias a un manifiesto firmado por muchos valientes colegas de oficio–, justificando su pasada animadversión pública hacia Todas putas no como un deseo inquisitorial de censura sino como una inocua protesta intelectual, porque según ellos mi libro no merecía tanto revuelo: pero no por transgresor sino por malo. O sea, de reaccionarios protectores de la moral pública pasaban a autodefinirse como liberales adalides de la calidad estética: convirtiendo un grave debate que hasta entonces había sido de libertad de creación en una peregrina cuestión de “calidad” literaria. Para no aburrirme a mí mismo y a vosotros con los detalles, las circunstancias de aquel linchamiento público por medios de comunicación y estamentos políticos se desgranan en el cuento El violador 2 (La secuela), perteneciente a ese segundo libro que aquí, ahora, conforma con el primero este díptico definitivo de Todas Putas.
Después de Putas es poco, apenas volví a escribir cuentos, convencido de que en ese formato poco más podía aportar. Por eso, y porque temáticamente también aparece la mujer como motivo de inspiración y telón de fondo (único nexo a todo Todas putas), he querido agregar a esta compilación tres piezas más como un plus de interés. Cada una está escrita en diferentes épocas personales, más recientes, y con diferentes objetivos profesionales:

Once a freak podría encajar perfectamente como otro cuento procedente de Todas putas, pese a tratarse de una ficción escrita a posteriori, y específicamente, para un libro editado por el Festival de Cine de Gijón. Pertenece al mismo período de frescura y desfachatez que inspiraronTodas putas.

El jefe de estación sí iba a estar incluido en la edición original de Putas es poco, pero una vez escrito decidí presentarlo al Premio Camilo José Cela, obteniendo un accésit y un nuevo hito: que el propio Jurado del premio me dirigiera un rapapolvo en la edición impresa de los cuentos ganadores, permitiéndose criticar mi posicionamiento literario (posicionamiento decidido por ellos ¡en la propia introducción al cuento!) por “provocador”… Otra raya al tigre.
En cuanto a Dramatización de hechos reales con fines artísticos, creo que es el último buen cuento que he escrito y que aporta un colofón idóneo a esta recopilación.
Luchar contra la fama de provocador, frívolo, polémico, misógino, etcétera., es lo que desde hace diez años me toca aguantar en la vida pública, quizá para el resto de mi vida artística y para agravio de todos mis demás libros, muchos de los cuales no tienen la culpa de que su autor sea el mismo que escribió Todas putas. Quizá mi sentido crítico y autocrítico con los demonios ajenos y propios resulte por siempre molesto e intolerable para esta sociedad. En cualquier caso, durante la última década he soportado censuras, vetos y marginaciones varias, y seguro que nunca tendré conocimiento de la mayoría de ellos. Puede que jamás logre que los medios de comunicación y la crítica profesional me quiten ese estigma y aborden cualquiera de mis nuevas obras sin ese prejuicio; puede que ni siquiera yo lo logre, pues el complejo ya lo tengo inoculado. O puede que no lo merezca.
Y, bueno, al menos no estoy en una cárcel a pan y agua, como tantos otros escritores satíricos del pasado… ¡Dios bendiga la democracia española!
Para alegría o pesar ajenos, todos mis mejores cuentos están aquí, en este volumen. Si consigo que alguno de ellos logre tocar una fibra emocional (ya sea de tipo sentimental o jocoso, aunque la abyección también es una respuesta válida) en el lector, me sentiré más que satisfecho.
Mi única y mayor recompensa posible es, pues, que vosotros, lectores y lectoras, leáis y penséis por vosotros mismos sobre lo que leéis. Vosotros, como siempre, sois la recompensa final de estos cuentos.

Hernán Migoya


31 octubre 2012

La Casa de la Literatura en peligro de desaparecer.


Desde hace 3 años, la Casa de la Literatura Peruana (Caslit) funciona como el único museo de las letras y un escenario imprescindible de la cultura nacional. Hoy, en la vieja Estación de Desamparados, donde funciona la Caslit, se vive una incertidumbre, pues la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) ha puesto los ojos en el local para instalar sus nuevas oficinas administrativas.
“La PCM quiere poner sus oficinas aquí y nos tendríamos que mudar. Ha venido el Premier y otras autoridades a ver las instalaciones. Aquí hemos nacido, las instalaciones han sido adecuadas para que funcione la Caslit. Lamentaríamos que nos desalojen”, señaló a RPP Noticias la directora de la institución, Karen Calderón. 
RPP Noticias se comunicó con la PCM para saber su versión sobre este tema sin encontrar respuesta alguna.
El edificio republicano, que por muchos años funcionó como edificio principal de la Estación Central, le pertenece al Ministerio de Transportes y Comunicaciones, y esta cartera le cedió el uso al Ministerio de Educación por 10 años.
La Casa de la Literatura Peruana fue creada con Decreto Supremo N° 007-2008-ED, por el presidente Alan García Pérez, el 20 de octubre de 2009. Hoy, el espacio ha sido trasferido alMinisterio de Cultura, e iniciará una serie de cambios en los próximos meses.
“Nos comentaron que podíamos participar del sello editorial de la Red de Bibliotecas, pero no nos han dicho cuáles serán nuestra nuevas funciones y no sabemos cuáles son los beneficios que traerán estos cambios”, agregó Calderón.
La Casa de la Literatura Peruana recibe 6 mil personas cada fin de semana y se prepara para el recibimiento de su visitante número dos millones para los siguientes días.
A pesar de la incertidumbre, la Caslit continuará con sus actividades culturales, como talleres gratuitos para niños y jóvenes, cine club, cuentacuentos, y exposiciones permanentes. Además seguirán impulsando su proyecto descentralizado: “El vagón literario: viaje entre las letras”, la primera biblioteca viajante del Perú.
La Caslit está ubicada en la antigua Estación de Desamparados (Jr. Ancash 207, Centro Histórico), y funciona de martes a domingo de 10:30 a.m. a 7:00 p.m.

Tomado de RPP Noticias

23 abril 2012

¡Feliz día del libro!


Llegamos al mes de abril sin fin del mundo ni terremoto aparente, y por eso mismo qué mejor forma de celebrar el día del libro, que leyendo. Esperamos que disfruten esta joyita del cuento peruano, que compartimos a manera de regalo entre todos los lectores que nos visitan, y, parafraseando a Oquendo de Amat: lea como quien pela una fruta...


García Márquez y yo
Jorge Ninapayta

Extraños fueron los caminos que me llevaron hacia la gloria. Ahora que repaso mi vida puedo apreciarlo con claridad. El día que yo cumplía veintitrés años, en un bar del Callao, una gitana circunspecta y de carnes enjutas me leyó la suerte en las cartas. Luego, con tono solemne, me dijo que yo haría algo muy importante en la vida; “algo grandioso”, fueron sus palabras.
La verdad, no fue una gran sorpresa para mí, porque siempre estuve convencido de ello. Aunque pensaba que no era necesario ejecutar algo desmesurado; un aporte a la Historia, por pequeño que sea, es un logro notable. Y mientras llegaba el momento esperado, me desempeñaba como corrector de textos en una editorial de libros de teología.
Cuatro años después, partí del Callao en un barco carguero que me llevó por varios puertos de Sudamérica. Así inicié un periplo que duró más de diez años. Me ganaba la vida corrigiendo textos. Lugar a donde llegaba, averiguaba sobre las editoriales o los diarios más conocidos y allá iba a ofrecer mis servicios.
La corrección de textos es un oficio mal reconocido. Y no es una tarea fácil, aunque muchos la consideren una ocupación ancilar y de poco fuste. En este trabajo hay que dominar no sólo la ortografía, la gramática, la sinonimia; también el ritmo y la cadencia de las frases. Muchas veces, incluso, hay que adivinar lo que el autor quiso decir. La experiencia brinda destreza al buen corrector; con los años, basta una rápida ojeada a las primeras frases de un texto para medir la calidad de su autor, para saber si estamos ante un profesional de la pluma o ante un pelmazo que ensarta palabras.
El año más importante de mi vida fue 1967, que me halló viviendo en Buenos Aires. Trabajaba corrigiendo libros técnicos, boletines, algunos volúmenes de cuentos, en una editorial de cierta importancia, luego de haberme rebajado a fungir de ayudante de cocina en un restaurante japonés. No pasaba nada especial en mi vida, y ya empezaba a dudar de mí mismo. Hasta que cuatro meses y medio después de haber entrado a esa editorial, llegó a mis manos un texto grueso en un sobre manila. Era una novela, me dijeron, a la cual debía hacerle la corrección. "Apúrate, el editor quiere entrar a imprenta dentro de una semana".
Es lo usual en todas partes: los editores siempre andan apurados y quieren que uno también se apresure a último momento, cuando ellos han perdido tiempo valioso sacando cuentas sobre costos de producción y esas banalidades.
Hojeé sin ganas las páginas, esperando encontrarme con algún farragoso texto de estilo regionalista y temática sollozante, de los que aún sobrevivían por esos años. Pero sucedió algo inesperado; desde las primeras páginas de esa novela quedé sacudido. Yo había leído antes algo de ese autor, unos cuentos, creo; pero esa novela, que en la primera página anunciaba Cien años de soledad, era, definitivamente, una obra notable y original.
Me entretuve más de la cuenta repasando con delectación cada capítulo, cada párrafo, cada línea. Cada frase llamaba a la siguiente con naturalidad, engarzándose como en una gran joya de finos arabescos, y la historia avanzaba envolviéndome en su universo de maravilla. No le hallaba error de ninguna clase, ni siquiera alguna mácula ortográfica.
Mi labor, esa vez, se redujo sólo a cotejar el original con el texto que iría a imprenta, a identificar las faltas de la digitadora. Sin embargo, parecía que hasta ella, una gorda mendocina que solía resollar mientras aporreaba las teclas, se había contagiado de esta voluntad de perfección y había olvidado sus frecuentes errores. Y mientras realizaba mi labor, pensaba que algo así, precisamente así, me hubiera gustado escribir. Y me acordé de lo que me dijera la gitana.
Yo avanzaba la lectura de la novela sin hallar ninguna falta. Cada hoja revisada la ponía sobre una bandeja, de donde era llevada por un empleado al editor. Hasta que, un poco después de la mitad, hallé algo que me sobresaltó: un vocativo sin su coma. En un diálogo, el coronel Aureliano Buendía era llamado por uno de sus lugartenientes, y el nombre aparecía sin la coma de rigor. Pensé que debía ser descuido de la digitadora, no podía haber otra razón. Pero cuando revisé el original, fue mayúscula mi sorpresa al comprobar que allí tampoco aparecía la necesaria virgulilla. El autor, el maestro, se había equivocado. ¿Era posible? Quizá de tanto revisar y rehacer las frases. A veces sucede.
Que Dios me perdone, pero confieso que me alegré de esa circunstancia, pues para entonces estaba convencido de que esa novela haría historia. Claramente sentí en ese instante que una voz me llamaba desde arriba y, con tono exhortativo, me indicaba que había llegado el momento. Mi momento.
Volví a mirar el vocativo, que parecía como abandonado, inerme, sin su coma. Y, entonces, ya no me quedaba más que cumplir con mi labor, hacer mi aporte. Así es que tomé mi gruesa pluma de tinta líquida, tratando de sortear un temblor que al inicio amenazó con debilitar mi mano, inspiré larga y lentamente, calculé la distancia, la presión necesaria, y esta vez con mano segura y pulso firme puse la coma: un punto grueso con una colita hacia abajo, como mandan los cánones, tanto en la versión de la digitadora como en la del autor. Eso fue todo. Eso fue suficiente.
El resto es historia. La novela prácticamente instauró una nueva manera de narrar, se realizaron varias ediciones de ella y se vendieron millones de ejemplares. Yo permanecí en Buenos Aires sólo hasta la tercera edición. Volví al Callao, donde ingresé como corrector en una dependencia del Ministerio de Educación. Me casé, tuve tres hijos, fui feliz: ya nada importante. Años más tarde me jubilé.
Mi vida después ha consistido en mantenerme atento al derrotero editorial de la obra. En cuanto una nueva edición llegaba a librerías, corría a conseguir un ejemplar, un poco para hacerle honor a la novela, pero sobre todo para verificar la presencia de mi coma, si es que continuaba allí. Y, por supuesto, allí estaba, bien afincada, cumpliendo su función cabal, y hasta me parecía que resaltaba más que los otros signos cercanos.
Ahora que mi modesta pensión de jubilado no me permite comprar las nuevas ediciones –algunas notablemente lujosas–, solamente puedo dedicarme a admirarlas. Entro en esos elegantes recintos de libros del centro, sorteo al vendedor que me mira con gesto despreciativo, ubico la nueva edición, llego hasta la página indicada –que varía según la editorial y las picas– y veo mi coma. Y cuando leo el párrafo pertinente y recuerdo todo el reconocimiento que ha obtenido la obra, que ha contribuido a ganar el Nobel para su autor, yo también siento orgullo y se me hincha el pecho de emoción. En esos instantes percibo claramente cómo el aliento de la gloria me roza la cara y revuelve mis cabellos canos, y me siento orgulloso –muy orgulloso– por esa novela que hace mucho, en un tiempo ya lejano, escribimos García Márquez y yo.


Jorge Ninapayta de la Rosa | Nasca, 1957 | Ha realizado estudios de Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Sus cuentos, aparecidos en revistas y antologías, han merecido diversas distinciones: Premio Juan Rulfo, París 1998; Primer Puesto en El Cuento de las 1000 Palabras 1994, de la revista Caretas; Premio Julio Ramón Ribeyro 1998; Premio Juegos Florales 1992 de la Pontificia Universidad Católica del Perú; Premio Jorge Luis Borges 1987. Es autor del libro de cuentos Muñequita linda. En la actualidad reside en Nueva York.

27 abril 2011

Fallece el escritor y diplomático Carlos Eduardo Zavaleta

Lima. (dpa) - El escritor Carlos Eduardo Zaveleta, considerado uno de los principales exponentes de la literatura peruana en el Siglo XX, falleció el martes en Lima, a los 83 años, confirmaron hoy sus familiares.
Zavaleta falleció por causas naturales pese a que hasta hace poco se le veía en buenas condiciones. Incluso hace menos de un mes tuvo a su cargo el discurso en el homenaje que la universidad San Marcos, la decana de América, le rindió al Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa. El escritor, miembro de la prestigiosa "Generación del 50", destacó especialmente como cuentista. Sus relatos breves están contenidos en títulos como El Cristo Villenas, Vestido de luto, Muchas caras del amor, Niebla cerrada y la antología El fuego y la rutina.
También fue autor de novelas cortas como El cínico, Los Íngar y Los aprendices. En su producción hay muchas reminiscencias del mundo rural, en el que pasó gran parte de sus primeros años después de que naciera en el poblado andino de Caraz.
El trabajo de Zavaleta fue además muy importante como docente y crítico y se le considera como quien con más empeño introdujo en el Perú las obras del irlandés James Joyce y el estadounidense William Faulkner, a quienes dedicó sus principales estudios.
Vargas Llosa, por ejemplo, le agradeció públicamente siempre el haberlo acercado a esos autores en su juventud. "A él le debo, sin dudas, haberlos descubierto", escribió.
Asimismo, Zavaleta incursionó en la diplomacia y representó a su país en las embajadas de La Paz, Ciudad de México, Madrid y Londres.
El deceso del escritor causó impacto en el mundo intelectual peruano.

29 enero 2011

Una entrevista del recuerdo a MVLL (1978)

Programa de RTVE España dedicado al escritor peruano, que incluye una entrevista y un coloquio con su participación, una visión interesante sobre el oficio de escribir y la visión que sobre el mundo y la literatura, tiene el escritor.


18 enero 2011

Cuando los escritores atraen al turismo

Un amigo que acaba de llegar de Europa me hizo notar que, al buscar información sobre el Perú en la web Life the Food an national edition, encontró en el primer párrafo de la promoción turística, el nombre de algunos de nuestros más representativos escritores (cosa curiosa pues lo primero que uno se imagina es el nombre de Gastón, que bien merecido lo tiene). Así que, leyendo los nombres, encontramos a nuestro querido amigo, el escritor Siu Kam Wen.
Dice la nota publicitaria:



Reading Your Way to Machu Picchu

By Claire
South America is the birthplace of Magical Realism with great authors of the 20th Century including Gabriel Garcia Marquez, the poet Cesar Vallejo, and Roberto Bolano. Peruvian artists and writers to be reckoned with are Cesar Vallejo, Mario Vargas Llosa, and younger authors Alonso Cueto, Jaime Bayly, and Siu Kam Wen.

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08 diciembre 2010

Mario Vargas Llosa en la Casa de la Literatura Peruana - CONGRESO INTERNACIONAL

Casi una veintena de investigadores nacionales y extranjeros participarán en el Congreso que será inaugurado por el Premio Nobel.
• Se revisarán sus novelas, cuentos, piezas teatrales, ensayos y artículos periodísticos.

La Casa de la Literatura Peruana (CASLIT) está organizando el Congreso Internacional “Las cartografías del poder en la obra de Mario Vargas Llosa”, que se desarrollará los días 15, 16 y 17 de diciembre, en su local institucional (Jr. Ancash 207, Lima). Esta actividad se suma a los homenajes que la CASLIT ha preparado para rendir homenaje a nuestro escritor más reconocido y prolífico, ganador del Premio Nobel de Literatura 2010.
Durante tres días, diversos especialistas provenientes de Estados Unidos, España, Francia y del Perú disertarán acerca de los tópicos más resaltantes de la obra de
MVLL: el poder, la libertad, la aventura, los conflictos sociales, el idealismo, la sociedad peruana. También se hablará sobre los aspectos que abordan sus propuestas estéticas como la novela total, el realismo, la ficción y la realidad, la historia, entre otros aspectos que resaltan la obra vargasllosiana. Se realizarán mesas redondas y conferencias magistrales.
Principalmente se revisarán las novelas del laureado Premio Nobel, que cubren un total de 16 y empiezan con su primer texto novelístico La ciudad y los perros (1963), hasta su última y esperada novela El sueño del celta (2010), de la cual también se desarrollarán ponencias que la vincularán con su obra anterior.


Vargas Llosa también ha incursionado en el cuento con su libro Los jefes (1959) y la novela corta o “cuento largo” Los cachorros (1967), obras que serán estudiadas en este congreso. Así como sus piezas teatrales La señorita de Tacna (1981), Kathie y el hipopótamo (1983) y Las mil noches y una noche (2009).
Otro de los aspectos a trabajar de la obra de Vargas Llosa son sus ensayos literarios y sus escritos periodísticos signados por mostrar un pensamiento cargado de mucha cultura y una defensa de la libertad del individuo, donde el escritor exhibe una sólida cultura en temas históricos y contemporáneos.
Su más temprana incursión, que también será comentada en este congreso, es la publicación de su primer libro de literatura infantil Fonchito y la luna (2010), que será analizado por Carlota Flores de Naveda, una de las especialistas en literatura infantil más destacadas del país.
La inauguración del congreso se realizará el 15 de diciembre, al mediodía, con la presencia de nuestro Premio Nobel. Las otras jornadas se desarrollarán desde las 3:00 p.m. hasta las 7:00 p.m.
Entre los invitados internacionales se encuentran: Efraín Kristal (Universidad de California), Ángel Esteban (Universidad de Delaware), Roland Forgues (Universidad de Pau), Romy Sutherland (Universidad de California), Marie-Madeleine Gladieu (Universidad de Reims), Elena Guichot (Universidad de Sevilla) y Mercedes Serna (Universidad de Barcelona).


Entre los ponentes nacionales figuran: Alonso Rabi Do Carmo (Universidad de Colorado Boulder), Marco Martos (Universidad de San Marcos /Academia Peruana de la Lengua), Carlos Garayar (Universidad ESAN / Universidad Nacional Mayor de San Marcos), Alonso Cueto (Pontificia Universidad Católica / Academia Peruana de la Lengua), Ricardo González Vigil (Pontificia Universidad Católica / Academia Peruana de la Lengua), Carmen María Pinilla (Pontificia Universidad Católica del Perú), Marcel Velázquez Castro (Universidad Nacional Mayor de San Marcos), Agustín Prado Alvarado (Universidad Nacional Mayor de San Marcos) y Melvin Ledgard (director de cine).


Las inscripciones estarán abiertas desde el viernes 26 de noviembre hasta el martes 14 de diciembre, en la Oficina de Administración de la Casa de la Literatura Peruana. El costo es S/. 40.00 (estudiantes) y S/. 60.00 (público en general). Se entregará certificado de asistencia. Vacantes limitadas.
Para mayor información puede comunicarse al teléfono: 426-2573

05 diciembre 2010

Mario Vargas Llosa a su nieta: "Viajamos a Estocolmo, donde a tu abuelo le van a dar un premio"

Estocolmo (EFE). “Viajamos a Estocolmo, la capital de un país que se llama Suecia, donde a tu abuelo le van a dar un premio”, le decía hoy un sonriente Vargas Llosa a su pequeña nieta Anais durante el vuelo que lo trasladó desde Madrid hasta la capital sueca.
Acompañado por su mujer, Patricia, su hija Morgana, y sus nietas, Anais, de 10 meses, e Isabela, de poco más de tres años, y su equipo de colaboradores, el flamante Premio Nobel recibió en Estocolmo una discreta bienvenida por parte de la Fundación Nobel.
Horas antes, el escritor peruano dejó atrás un Madrid lluvioso que le despedía con el calor de los viajeros del aeropuerto, que se acercaban a pedirle autógrafos y a fotografiarse con él.

ENTRE AMIGOS
Pero si algo le impresiona al escritor, ensayista y cronista reconocido con el más prestigioso galardón literario es “todos los amigos” que le van acompañar en Estocolmo, donde mañana, lunes, comenzará el programa de actividades que concluirán el viernes próximo, cuando el rey Carlos Gustavo de Suecia le entregue el cetro.
“No sé si volverán a dar un premio a un latinoamericano después de esta invasión”, decía bromeando este creador de fábulas, al que acompañarán más de un centenar de amigos durante su estancia en la capital sueca, y quien a modo de relato le explicaba, a diez mil metros de altura, a Anais, un bebe de ojos grandes y atenta mirada, el cometido de esta singladura.

PRONTO ACABARÁ EL VÉRTIGO
Atrás quedan dos meses que han sido “una verdadera revolución”, asegura el escritor, que precisa: “He tenido que vivir 48 horas en 24. Pero ahora, espero que todo se va a aquietar después del 10 de diciembre”.
A Mario Vargas Llosa le parece una experiencia muy interesante “vivir el vértigo” que conlleva el Nobel de Literatura, pero es consciente de que es “peligroso” tomarse “muy en serio” el galardón.
Y afirma, entre sonrisas: “Lo que tengo muy claro ahora es que esto tiene que terminar pronto” y agregó que espera ansioso retomar “la disciplina cotidiana del trabajo”.

23 octubre 2010

Adelanto de "El sueño del Celta", de Mario Vargas Llosa

Próximo a aparecer en noviembre, la novela de nuestro nobel Mario Vargas Llosa "El sueño del celta" ha despertado el interés de los lectores de todo el mundo. Para ir preparando lo que será el primer libro de Vargas Llosa como Premio Nobel de Literatura 2010, acá un adelanto del primer capítulo de la novela (pueden verlo en el PDF de El País digital AQUI  


El Congo
I
Cuando abrieron la puerta de la celda, con el chorro de luz y un golpe de viento entró también el ruido de la calle que los muros de piedra apagaban y Roger se despertó, asustado. Pestañeando, confuso todavía, luchando por serenarse, divisó, recostada en el vano de la puerta, la silueta del sheriff. Su cara flácida, de rubios bigotes y ojillos maledicentes, lo contemplaba con la antipatía que nunca había tratado de disimular. He aquí alguien que sufriría si el Gobierno inglés le concedía el pedido de clemencia.
—Visita —murmuró el sheriff, sin quitarle los ojos de encima.
Se puso de pie, frotándose los brazos. ¿Cuánto había dormido? Uno de los suplicios de Pentonville Prison era no saber la hora. En la cárcel de Brixton y en la Torre de Londres escuchaba las campanadas que marcaban las medias horas y las horas; aquí, las espesas paredes no dejaban llegar al interior de la prisión el revuelo de las campanas de las iglesias de Caledonian Road ni el bullicio del mercado de Islington y los guardias apostados en la puerta cumplían estrictamente la orden de no dirigirle la palabra. El sheriff le puso las esposas y le indicó que saliera delante de él. ¿Le traería su abogado alguna buena noticia? ¿Se habría reunido el gabinete y tomado una decisión? Acaso la mirada del sheriff, más cargada que nunca del disgusto que le inspiraba, se debía a que le habían conmutado la pena. Iba caminando por el largo pasillo de ladrillos rojos ennegrecidos por la suciedad, entre las puertas metálicas de las celdas y unos muros descoloridos en los que cada veinte o veinticinco pasos había una alta ventana enrejada por la que alcanzaba a divisar un pedacito de cielo grisáceo. ¿Por qué tenía tanto frío? Era julio, el corazón del verano, no había razón para ese hielo que le erizaba la piel.
Al entrar al estrecho locutorio de las visitas, se afligió. Quien lo esperaba allí no era su abogado, maître George Gavan Duffy, sino uno de sus ayudantes, un joven rubio y desencajado, de pómulos salientes, vestido como un petimetre, a quien había visto durante los cuatro días del juicio llevando y trayendo papeles a los abogados de la defensa. ¿Por qué maître Gavan Duffy, en vez de venir en persona, mandaba a uno de sus pasantes?
El joven le echó una mirada fría. En sus pupilas había enojo y asco. ¿Qué le ocurría a este imbécil? «Me mira como si yo fuera una alimaña», pensó Roger.
—¿Alguna novedad?
El joven negó con la cabeza. Tomó aire antes de hablar:
—Sobre el pedido de indulto, todavía —murmuró, con sequedad, haciendo una mueca que lo desencajaba aún más—. Hay que esperar que se reúna el Consejo de Ministros.
A Roger le molestaba la presencia del sheriff y del otro guardia en el pequeño locutorio. Aunque permanecían silenciosos e inmóviles, sabía que estaban pendientes de todo lo que decían. Esa idea le oprimía el pecho y dificultaba su respiración.
—Pero, teniendo en cuenta los últimos aconteci mientos —añadió el joven rubio, pestañeando por primera vez y abriendo y cerrando la boca con exageración—, todo se ha vuelto ahora más difícil.
—A Pentonville Prison no llegan las noticias de afuera. ¿Qué ha ocurrido?
¿Y si el Almirantazgo alemán se había decidido por fin a atacar a Gran Bretaña desde las costas de Irlanda? ¿Y si la soñada invasión tenía lugar y los cañones del Káiser vengaban en estos mismos momentos a los patriotas irlandeses fusilados por los ingleses en el Alzamiento de Semana Santa? Si la guerra había tomado ese rumbo, sus planes se realizaban, pese a todo.
—Ahora se ha vuelto difícil, acaso imposible, tener éxito —repitió el pasante. Estaba pálido, contenía su indignación y Roger adivinaba bajo la piel blancuzca de su tez su calavera. Presintió que, a sus espaldas, el sheriff sonreía.
—¿De qué habla usted? El señor Gavan Duffy estaba optimista respecto a la petición. ¿Qué ha sucedido para que cambiara de opinión?
—Sus diarios —silabeó el joven, con otra mueca de disgusto. Había bajado la voz y a Roger le costaba trabajo escucharlo—. Los descubrió Scotland Yard, en su casa de Ebury Street. Hizo una larga pausa, esperando que Roger dijera algo. Pero como éste había enmudecido, dio rienda suelta a su indignación y torció la boca:
—Cómo pudo ser tan insensato, hombre de Dios —hablaba con una lentitud que hacía más patente su rabia—. Cómo pudo usted poner en tinta y papel semejantes cosas, hombre de Dios. Y, si lo hizo, cómo no tomó la precaución elemental de destruir esos diarios antes de ponerse a conspirar contra el Imperio británico.
«Es un insulto que este imberbe me llame “hombre de Dios”», pensó Roger. Era un maleducado, porque a este mozalbete amanerado él, cuando menos, le doblaba la edad.
—Fragmentos de esos diarios circulan ahora por todas partes —añadió el pasante, más sereno, aunque siempre disgustado, ahora sin mirarlo—. En el Almirantazgo, el vocero del ministro, el capitán de navío Reginald Hall en persona, ha entregado copias a decenas de periodistas. Están por todo Londres. En el Parlamento, en la Cámara de los Lores, en los clubes liberales y conservadores, en las redacciones, en las iglesias. No se habla de otra cosa en la ciudad.
Roger no decía nada. No se movía. Tenía, otra vez, esa extraña sensación que se había apoderado de él muchas veces en los últimos meses, desde aquella mañana gris y lluviosa de abril de 1916 en que, aterido de frío, fue arrestado entre las ruinas de McKenna’s Fort, en el sur de Irlanda: no se trataba de él, era otro de quien hablaban, otro a quien le ocurrían estas cosas.
—Ya sé que su vida privada no es asunto mío, ni del señor Gavan Duffy ni de nadie —añadió el joven pasante, esforzándose por rebajar la cólera que impregnaba su voz—. Se trata de un asunto estrictamente profesional. El señor Gavan Duffy ha querido ponerlo al corriente de la situación. Y prevenirlo. La petición de clemencia puede verse comprometida. Esta mañana, en algunos periódicos ya hay protestas, infidencias, rumores sobre el contenido de sus diarios. La opinión pública favorable a la petición podría verse afectada. Una mera suposición, desde luego. El señor Gavan Duffy lo tendrá informado. ¿Desea que le transmita algún mensaje?
El prisionero negó, con un movimiento casi imperceptible de la cabeza. En el acto, giró sobre sí mismo, encarando la puerta del locutorio. El sheriff hizo una indicación con su cara mofletuda al guardia. Éste corrió el pesado cerrojo y la puerta se abrió. El regreso a la celda le resultó interminable. Durante el recorrido por el largo pasillo de pétreas paredes de ladrillos rojinegros tuvo la sensación de que en cualquier momento tropezaría y caería de bruces sobre esas piedras húmedas y no volvería a levantarse. Al llegar a la puerta metálica de la celda, recordó: el día que lo trajeron a Pentonville Prison el sheriff le dijo que todos los reos que ocuparon esta celda, sin una excepción, habían terminado en el patíbulo.
—¿Podré tomar un baño, hoy? —preguntó, antes de entrar.
El obeso carcelero negó con la cabeza, mirándolo a los ojos con la misma repugnancia que Roger había advertido en la mirada del pasante.
—No podrá bañarse hasta el día de la ejecución —dijo el sheriff, saboreando cada palabra—. Y, ese día, sólo si es su última voluntad. Otros, en vez del baño, prefieren una buena comida. Mal negocio para Mr. Ellis, porque entonces, cuando sienten la soga, se cagan. Y dejan el lugar hecho una mugre. Mr. Ellis es el verdugo, por si no lo sabe.
Cuando sintió cerrarse la puerta a sus espaldas, fue a tumbarse boca arriba en el pequeño camastro. Cerró los ojos. Hubiera sido bueno sentir el agua fría de ese caño enervándole la piel y azulándola de frío. En Pentonville Prison, los reos, con excepción de los condenados a muerte, podían bañarse con jabón una vez por semana en ese chorro de agua fría. Y las condiciones de las celdas eran pasables. En cambio, recordó con un escalofrío la suciedad de la cárcel de Brixton, donde se había llenado de piojos y pulgas que pululaban en el colchón de su camastro y le habían cubierto de picaduras la espalda, las piernas y los brazos. Procuraba pensar en eso, pero una y otra vez volvían a su memoria la cara disgustada y la voz odiosa del rubio pasante ataviado como un figurín que le había enviado maître Gavan Duffy en vez de venir él en persona a darle las malas noticias.

07 octubre 2010

MARIO VARGAS LLOSA GANA EL NOBEL DE LITERATURA 2010 (y el resto del planeta tambièn, por fin)


CARMEN VILLAR MIR / CORRESPONSAL EN ESTOCOLMO
Día 07/10/2010 - 13.13h36 comentarios

El escritor peruano Mario Vargas Llosa ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2010. Su nombre estaba en el último «top ten» de apuestas y los pronósticos se han cumplido.
Peter Englund, el flamante secretario permanente, abrió la famosa puerta de oro y marfil y pronunció ese nombre tan esperado: Mario Vargas Llosa. El impacto de un premio como el Nobel en la obra de un autor como Vargas Llosa, el eterno candidato, es enorme. Las ventas se multiplican durante semanas y se reimprimen sus obras puesto que alcanzan una popularidad excepcional. Pero la maquinaria debe ponerse a punto para que no existan retrasos en este esfuerzo.

Biografía
Mario Vargas Llosa nació en Arequipa, Perú, en 1936. Aunque había estrenado un drama en Piura y publicado un libro de relatos, «Los jefes», que obtuvo el Premio Leopoldo Alas, su carrera literaria cobró notoriedad con la publicación de «La ciudad y los perros», Premio Biblioteca Breve de 1962 y Premio de la Crítica en 1963.
En 1965 apareció su segunda novela, «La casa verde», que obtuvo el Premio de la Crítica y el Premio Internacional Rómulo Gallegos. Posteriormente ha publicado piezas teatrales («La señorita de Tacna», «Kathie y el hipopótamo», «La Chunga», «El loco de los balcones» y «Ojos bonitos, cuadros feos»), estudios y ensayos (como «La orgía perpetua», «La verdad de las mentiras» y «La tentación de lo imposible»), memorias («El pez en el agua), relatos («Los cachorros») y, sobre todo, novelas: «Conversación en La Catedral», «Pantaleón y las visitadoras», «La tía Julia y el escribidor», «La guerra del fin del mundo», «Historia de Mayta», «¿Quién mató a Palomino Molero?», «El hablador», «Elogio de la madrastra», «Lituma en los Andes», «Los cuadernos de don Rigoberto», «La Fiesta del Chivo», «El Paraíso en la otra esquina» y «Travesuras de la niña mala».
Ha obtenido los más importantes galardones literarios, desde los ya mencionados hasta el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias, el PEN/Nabokov y el Grinzane Cavour.

13 septiembre 2010

Carta de renuncia de Mario Vargas Llosa


París, 13 de setiembre de 2010
Excmo. Señor Dr. Alan García Pérez
Presidente del Perú
Lima

Señor Presidente: Por la presente le hago llegar mi renuncia irrevocable a la Comisión Encargada del Lugar de la Memoria cuya Presidencia tuvo usted a bien confiarme y que acepté convencido de que su gobierno estaba decidido a continuar el perfeccionamiento de la democracia peruana tan dañada por los crímenes y robos de la dictadura de Fujimori y Montesinos.

La razón de mi renuncia es el reciente Decreto Legislativo 1097 que, a todas luces, constituye una amnistía apenas disfrazada para beneficiar a buen número de personas vinculadas a la dictadura y condenadas o procesadas por crímenes contra los derechos humanos -asesinatos, torturas y desapariciones-, entre ellos al propio exdictador y su brazo derecho. La medida ha indignado a todos los sectores democráticos del país y a la opinión pública internacional, como lo muestran los pronunciamientos del Relator de la ONU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Conferencia Episcopal, la Defensoría del Pueblo y representantes de numerosas organizaciones sociales y políticas, entre ellos algunos congresistas apristas. Coincido plenamente con estas protestas.

Hay, a mi juicio, una incompatibilidad esencial entre, por una parte, auspiciar la erección de un monumento en homenaje a las víctimas de la violencia que desencadenó el terrorismo de Sendero Luminoso a partir de 1980 y, de otra, abrir mediante una triquiñuela jurídica la puerta falsa de las cárceles a quienes, en el marco de esa funesta rebelión de fanáticos, cometieron también delitos horrendos y contribuyeron a sembrar de odio, sangre y sufrimiento a la sociedad peruana.

Ignoro qué presiones de los sectores militares que medraron con la dictadura y no se resignan a la democracia, o qué consideraciones de menuda política electoral lo han llevado a usted a amparar una iniciativa que sólo va a traer desprestigio a su gobierno y dar razón a quienes lo acusan de haber pactado en secreto una colaboración estrecha con los mismos fujimoristas que lo exiliaron y persiguieron durante ocho años. En todo caso, lo ocurrido es una verdadera desgracia que va a resucitar la división y el encono político en el país, precisamente en un periodo excepcionalmente benéfico para el desarrollo y durante un proceso electoral que debería servir más bien para reforzar nuestra legalidad y nuestras costumbres democráticas.

Pese a haber sido reñidos adversarios políticos en el pasado, en las últimas elecciones voté por usted y exhorté a los peruanos a hacer lo mismo para evitar al Perú una deriva extremista que nos hubiera empobrecido y desquiciado. Y he celebrado públicamente, en el Perú y en el extranjero, su saludable rectificación ideológica, en política económica sobre todo, que tan buenas consecuencias ha tenido para el progreso y la imagen del Perú en estos últimos años. Ojalá tenga usted el mismo valor para rectificar una vez más, abolir este innoble decreto y buscar aliados entre los peruanos dignos y democráticos que lo llevaron al poder con sus votos en vez de buscarlos entre los herederos de un régimen autoritario que sumió al Perú en el oprobio de la corrupción y el crimen y siguen conspirando para resucitar semejante abyección.

Lo saluda atentamente,

Mario Vargas Llosa

04 mayo 2010

El relanzamiento de la colección "Palabra e Imagen" con "Los cachorros" de Mario Vargas Llosa.





Editorial La Fábrica, de España, acaba de relanzar "Los Cachorros", de Mario Vargas Llosa; que apareciera por primera vez hace 50 años en la mítica colección "Palabra e Imagen" de Lumen, dirigida por Esther Tusquets (quien hace el prólogo a la presente edición) y su equipo de (entonces jóvenes) fotógrafos. Las primeras páginas de esta edición impecable, cuenta cómo iniciaron la colección y lo difícil que fue para ellos (por aquellos años una editorial pequeña y familiar que tenía a un contable y mucho entusiasmo) empezar a crecer como editorial. Es interesante y delicioso el prólogo, pues en este medio, donde las editoriales independientes pretenden ser lo más "literarias" posibles, muchos cierran puertas a posibilidades interesantes creyendo y confiando siempre en sus propios gustos. Cuenta Tusquets: "Durante bastante tiempo en Lumen nos regimos por una única norma: editar aquellos libros que nos gustaran. Nos parecía obvio que, si nos gustaban a nosotros, que nos teníamos por individuos de buen gusto, iban a gustar también a los demás, al menos a una gran parte. No resultó tan obvio. Tuvimos que llegar a Mafalda y al Umberto Eco de En el nombre de la rosa para que se produjera esta difícil sintonía entre nosotros y los lectores de nuestro fondo". Amén. Acá la nota de EFE sobre este esperado relanzamiento.



MADRID [EFE/]. El relato “Los cachorros” de Mario Vargas Llosa, acompañado por 35 fotografías, algunas inéditas, de Xavier Miserachs, constituye el primer volumen de la colección “Palabra e imagen”, recuperada ahora por La Fábrica Editorial. La colección, creada por Esther y Óscar Tusquets, se desarrolló desde 1961 hasta 1985 al unir a grandes maestros de la literatura y de la fotografía en una obra de autor en la que textos e imágenes dialogaban y se complementaban formando una unidad. La intención de la editorial es recuperar ahora esta colección histórica en un nuevo formato y añadir nuevos libros que convivirán con los ya conocidos. “Los cachorros”, publicado por primera vez en España en 1967, nació de un cuento de Mario Vargas Llosa, “Pichula Cuéllar”, que no pasó la censura de la época. El relato está dividido en seis capítulos y retrata el paso de la infancia a la madurez de un grupo de chicos de la alta sociedad limeña, de los que su protagonista, Pichula Cuéllar, que de niño es atacado y castrado por el perro de su colegio, va pasando por todas las fases de la vida: infancia, adolescencia, juventud y madurez. Con una prosa viva, veloz y musical, que combina distintos puntos de vista en un ejercicio de acumulación narrativa, los diálogos son introducidos sin marcas previas con el objetivo de buscar velocidad y el desconcierto del lector, ya que no se sabe quién habla exactamente. “Los cachorros” es un relato crítico, diferente y en él está presente la nostalgia de unos años inocentes e irrecuperables. Las 35 fotografías, ocho de ellas inéditas, del catalán Xavier Miserachs, surgen entre las páginas de la historia enriqueciéndola y formando una narración visual que realza y complementa el relato del escritor.

29 abril 2010

Vargas Llosa recibe nuevo Honoris Causa

Albacete (España) EFE. El escritor peruano Mario Vargas Llosa será investido doctor honoris causa por la Universidad de Castilla-La Mancha (centro de España) el próximo 5 de mayo, en el marco de la segunda edición del programa “Bicentenarios”, dedicado al Perú.
El rector de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Ernesto Martínez Ataz, hizo ese anuncio hoy durante la rueda de prensa de presentación de la segunda edición de ese programa, que llevará por título “Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas”.
El programa, que está organizado por la Fundación General de la UCLM, cuenta con más de 1.300 alumnos inscritos y se desarrollará el 4 y 5 de mayo, con la presencia de destacadas personalidades como el secretario técnico peruano del Acuerdo Nacional, Max Hernández.
El rector subrayó que, por segundo año consecutivo, la UCLM ha querido sumarse a “esta importante iniciativa internacional” que desarrolla programas anuales dedicados a diferentes países iberoamericanos, donde se integran actividades científicas, culturales, económicas, políticas y sociales.

DESTACAN RELACIONES ACADÉMICAS
Dichas actividades están dirigidas, no solo a la comunidad universitaria, sino también a entidades públicas, empresarios y organizaciones sociales de la región.
Martínez recordó que el pasado año el campus de la universidad recibió a representantes de la República de Ecuador y destacó que esta segunda edición está dedicada a Perú por “las estrechas y fructíferas relaciones académicas que existen entre la UCLM y universidades peruanas, que se han visto impulsadas y notablemente incrementadas en los últimos años”.
El encuentro tendrá como objetivo principal fortalecer la actividad académica de la Universidad regional "permitiendo a los alumnos un conocimiento más cercano y profundo de estos países”.
Otro de sus objetivos será reforzar la internacionalización de la UCLM, por lo que los rectores invitados mantendrán una agenda de contactos con distintas facultades y centros.
Martínez Ataz adelantó que el resultado de ese trabajo será la firma de un convenio entre la UCLM y la Alianza Estratégica (Universidad Nacional de San Marcos-Universidad Nacional de Ingeniería – Universidad Nacional Agraria de La Molina), que promoverá la participación de más de 20 titulados peruanos en másteres y cursos de postgrado de la UCLM.

21 marzo 2010

Fallece la tia Julia

Se que son dos post muy cercanos (el de la muerte de Delibes y ahora este), pero asi es la vida. El diario La Prensa, de Bolivia, anuncio hace unos dias el fallecimiento de Julia Urquidi, quien fuera esposa de Mario Vargas Llosa e inspiradora de la novela La tia Julia y el escribidor. Parece que nadie se ha percatado de este hecho. Los dejo con la nota:
Julia Urquidi Illanes, la mujer boliviana que inspiró la novela La tía Julia y el escribidor, del narrador peruano Mario Vargas Llosa, falleció ayer a los 84 años, víctima de una complicación respiratoria. Sus restos son velados en el salón Las Misiones de la ciudad de Santa Cruz, informa el periódico El Deber.
Nacida en Cochabamba en 1926, Julia Urquidi fue la primera esposa del novelista arequipeño. Se casó a fines de los años 50 con Vargas Llosa pese a la oposición unánime de su familia, pues ella, divorciada, era diez años mayor que Mario, entonces de 19, y también su tía política.
Su historia de amor quedó inmortalizada en el libro La tía Julia y el escribidor, publicado en 1977 y ambientado en La Paz. En él, Varguitas basa un personaje en su amada tía-esposa y retrata al radialista Raúl Salmón como creador de las más populares radionovelas de la época.
Sin embargo, la versión de los hechos de Vargas Llosa no convenció a Urquidi, quien decidió escribir su verdad en el relato Lo que Varguitas no dijo, publicado en 1983. Para entonces el matrimonio de la tía Julia y Varguitas era ya historia.
A principios de los 60, la pareja dejó La Paz para radicar en París, luego de pasar una temporada en Madrid, donde el entonces prometedor escritor tenía una beca para un doctorado. Según contó Urquidi en Lo que Varguitas no dijo, la ruptura fue repentina. Mario, por carta, le confesó que estaba enamorado de Patricia, sobrina carnal de Julia y quien es hasta ahora su esposa.
Tras la decepción, Urquidi se refugió en la casa de sus padres, en la ciudad de Cochabamba. Allí trabajó como secretaria privada de la esposa del general René Barrientos, entonces vicepresidente de Bolivia. Después se fue a Lima y en los 70 regresó al país para ser secretaria de la primera dama durante el Gobierno de Banzer. También fue jefa de protocolo de la Alcaldía de La Paz. Entretanto, contrajo matrimonio por tercera vez.
Sus familiares la recuerdan como una mujer delgada, levemente encorvada, de mirada firme y dueña de una sonrisa astuta. “Leía muchísimo, era una mujer muy culta. Fumaba todo el tiempo largos cigarrillos Big Ben que le complicaron la vida”, declaró a El Deber Wanda Zegarra, quien se considera su nieta pero que en realidad es nieta de su hermana Irma, pues la tía Julia no tuvo descendencia.
Sus últimos días los dedicó a la lectura y a obras de caridad. Según sus familiares, no tenía resentimientos hacia escritor que la convirtió en personaje literario. En una entrevista durante la fallida tentativa presidencial de Vargas Llosa, Julia declaró a El Comercio. “A Mario no le guardo ningún rencor; ¿por qué? Cada uno tiene derecho a escoger su vida. Me hubiera gustado más honestidad, porque se hubieran evitado muchos problemas y sufrimientos”.
Urquidi publicó su respuesta a su ex esposo en “Lo que Varguitas no dijo”.