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06 febrero 2012

Muere Antoni Tàpies

El artista Antoni Tàpies ha muerto a los 88 años en su domicilio de Barcelona, según han confirmado fuentes próximas. El coche fúnebre con los restos mortales del pintor ha llegado a la casa familiar a las 21.20 y ha salido a las 21.36 horas.
Antoni Tàpies fue uno de los maestros del arte de vanguardia del siglo XX con su estilo propio, matérico por el uso de elementos de desecho, pero muy espiritual porque trascendió el soporte de la obra para profundizar en la imbricada condición humana.
Su gran aportación se vio premiada con casi medio centenar de galardones; entre ellos, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1990), la Medalla d'Or de la Generalitat (1983), la Picasso de la Unesco (1993), el Premio Nacional de Artes Plásticas de la Generalitat (1995), el Velázquez de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura (2003) y el Praemium Imperiale de la Asociación Artística de Japón.
Expuso desde los años 40, y fundó en plena posguerra «Dau al Set»  junto al poeta Joan Brossa y los pintores Joan Ponç y Modest Cuixart -entre otros-, como grupo artístico de ruptura, dadaísta y surrealista. Se desvinculó en 1951.
Siempre fue sensible a los acontecimientos políticos y sociales del momento: a finales de los 60 y principios de los 70 intensificó su oposición a la dictadura franquista, y su obra cogió tintes de protesta contra el régimen y ensalzamiento de la catalanidad, con palabras y signos en lienzos como 'El espíritu catalán' (1971), 'Pintura románica con barretina' (1971) y 'Sardana' (1971).
Muere Antoni Tàpies
ABC
«M» (1960)
Fue encarcelado por asistir a una asamblea clandestina en el Monasterio de Montserrat para protestar por el Proceso de Burgos. Conoció en 1948 a Miró, uno de los que más admiraba. Dos años después, de la mano de Eugeni d'Ors, que lo invitó al VII Salón de los Once en Madrid, hizo su primera exposición individual, en las Galeries Laietanes de Barcelona.
También en 1950 viajó a París con una beca del Instituto Francés, y allí conoció a Picasso -a quien dedicó una de sus obras públicas más famosas, 'Homenaje a Picasso'  (1981), en Barcelona-, y además contactó con las ideas revolucionarias de izquierdas y con la pintura abstracta.

Autodidacta y zen

A los 18 años había sufrido una larga convalecencia por tisis durante la que empezó a dibujar, y, aunque al recuperarse compaginó su nueva pasión con sus estudios de derecho en la Universidad de Barcelona, en 1946 abandonó los estudios y se dedicó de lleno a dibujar y pintar.
Fue artista autodidacta -sólo estudió un tiempo en la escuela de Nolasc Valls-, y procedía de una familia de tradición editorial, burguesa y catalanista. Su padre, Josep Tàpies i Mestres, era abogado, y su madre, Maria Puig i Guerra, hija de políticos catalanistas.
En su búsqueda también de una nueva espiritualidad, descubrió las religiones orientales, sobre todo el budismo zen. Muchas de sus obras, pese a ser matéricas, deben entenderse desde una perspectiva mística, y con ellas intenta transformar el interior del observador.
Influido por el pensamiento budista, consideraba que conocer más el dolor hace que sus efectos se atenúen y mejore la calidad de vida. Abordó una reflexión sobre el dolor en sus últimas obras, aunque el paso del tiempo estuvo presente en todas sus etapas.
Muere Antoni Tàpies
ENRIC TORMO
Tàpies, en 1949
Las cruces y las equis son características de su obra, así como las T mayúsculas por su apellido y el 4, por los cuatro elementos y puntos cardinales. El cuerpo humano y los objetos cotidianos son otros protagonistas: el primero a veces le sirvió para reivindicar lo repulsivo, como un ano defecando y una axila con pelos reales en 'Materia en forma de axila' (1968); los segundos, para revalorizar lo material de la realidad más próxima, como en 'Materia en forma de sombrero' (1968) y 'Mesa y sillas' (1968).
En los años 90 aceptó encargos institucionales: 'Las cuatro Crónicas' en la Sala Tarradellas de la Generalitat, la decoración mural de los pabellones de Catalunya y del CIO para la Expo de Sevilla, y una capilla laica para la Universitat Pompeu Fabra (UPF) fueron algunas de esas obras.

«El calcetín»

La que se quedó en proyecto fue el calcetín de 18 metros que había proyectado para la Sala Oval del Museu Nacional d'Art de Catalunya (Mnac). En 1990 creó su fundación  en la antigua sede de la Editorial Montaner i Simon, obra del arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner. En el edificio, coronado por la escultura de Tàpies 'Núbe y silla' (1990), se muestra no solo su obra, sino también de otros artistas contemporáneos, con exposiciones temporales que se suspendieron durante más de dos años desde el 1 de enero de 2008, cuando la fundación cerró por obras.
Muere Antoni Tàpies
ABC
El «calcetín»
En marzo de 2010 se reinauguró, y en el patio se instaló una versión del calcetín que había querido para el MNAC, pero a menor escala. En abril, el Rey coronó toda su obra con el título de Marqués.
En septiembre de 2011, su obra desde los años 40 hasta el final fue objeto de una exposición cronológica en la Fundació que se fijaba en la evolución de técnicas y materiales utilizados por el artista, mientras que el municipio madrileño de Aranjuez acogió en septiembre una muestra sobre su faceta gráfica con 26 grabados originales.

20 abril 2011

Esta noche: La otra invasión


La semana pasada Librerías Ibero anunció la inauguración de su nuevo local en Comandante Espinar 840 (a unos pasos del Ovalo Gutiérrez) y contó con la presencia de Edmundo Paz Soldán, quien presentó su novela Norte. Esta noche será (de eso estamos seguros) igual de interesante, pues habrá una conversa entre Jorge Eduardo Benavides, Fernando Iwasaki y Francisco Ángeles en torno al Cuento Peruano en España. Una buena forma de empezar los feriados de semana santa.
Click en la Imagen

29 enero 2011

Una entrevista del recuerdo a MVLL (1978)

Programa de RTVE España dedicado al escritor peruano, que incluye una entrevista y un coloquio con su participación, una visión interesante sobre el oficio de escribir y la visión que sobre el mundo y la literatura, tiene el escritor.


29 abril 2010

Vargas Llosa recibe nuevo Honoris Causa

Albacete (España) EFE. El escritor peruano Mario Vargas Llosa será investido doctor honoris causa por la Universidad de Castilla-La Mancha (centro de España) el próximo 5 de mayo, en el marco de la segunda edición del programa “Bicentenarios”, dedicado al Perú.
El rector de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Ernesto Martínez Ataz, hizo ese anuncio hoy durante la rueda de prensa de presentación de la segunda edición de ese programa, que llevará por título “Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas”.
El programa, que está organizado por la Fundación General de la UCLM, cuenta con más de 1.300 alumnos inscritos y se desarrollará el 4 y 5 de mayo, con la presencia de destacadas personalidades como el secretario técnico peruano del Acuerdo Nacional, Max Hernández.
El rector subrayó que, por segundo año consecutivo, la UCLM ha querido sumarse a “esta importante iniciativa internacional” que desarrolla programas anuales dedicados a diferentes países iberoamericanos, donde se integran actividades científicas, culturales, económicas, políticas y sociales.

DESTACAN RELACIONES ACADÉMICAS
Dichas actividades están dirigidas, no solo a la comunidad universitaria, sino también a entidades públicas, empresarios y organizaciones sociales de la región.
Martínez recordó que el pasado año el campus de la universidad recibió a representantes de la República de Ecuador y destacó que esta segunda edición está dedicada a Perú por “las estrechas y fructíferas relaciones académicas que existen entre la UCLM y universidades peruanas, que se han visto impulsadas y notablemente incrementadas en los últimos años”.
El encuentro tendrá como objetivo principal fortalecer la actividad académica de la Universidad regional "permitiendo a los alumnos un conocimiento más cercano y profundo de estos países”.
Otro de sus objetivos será reforzar la internacionalización de la UCLM, por lo que los rectores invitados mantendrán una agenda de contactos con distintas facultades y centros.
Martínez Ataz adelantó que el resultado de ese trabajo será la firma de un convenio entre la UCLM y la Alianza Estratégica (Universidad Nacional de San Marcos-Universidad Nacional de Ingeniería – Universidad Nacional Agraria de La Molina), que promoverá la participación de más de 20 titulados peruanos en másteres y cursos de postgrado de la UCLM.

07 octubre 2009

Lo "nuevo" de Roberto Bolaño

Acaba de aparecer bajo el sello Anagrama, "Una novelita lumpen" del desaparecido Roberto Bolaño. Pues bien, lo curioso de esta novelita breve, es que fue escrita por encargo de Claudio López de Lamadrid para una colección de Mondadori en 2002 (lo ha contado por escrito el propio Herralde). Es larga la tradición de textos escritos "por encargo" y más aún de los textos escritos "para otros", entiéndase "negros literarios" (aunque este no es el caso). Pues bien, mientras llega a las estanterías de Lima, los dejo con la nota de Jordi Gracia aparecida hoy en Babelia.

"Está el mejor Bolaño sin desatarse: el de la piedad difusa y sin huellas visibles, el de la amargura de las vidas malsanas sin culpa, el de las frustraciones veladas pero invencibles, y el de la vitalidad psicológica suficiente como para trazar personajes de escasa complejidad cuyo papel sin embargo desemboca en relatos complejos. Todo es fácil y directo en Una novelita lumpen y sin embargo la novela trata de la infelicidad y de las recompensas falsas dentro de la infelicidad, de la valentía para cambiar de rumbo y de la lucidez súbita sobre el rumbo real de la vida de cada cual: un pedazo de realismo inteligente sin sermón."

02 febrero 2009

Un cuento de Julio Chalco Fernández (Cusco, 1973)

Una amiga muy entusiasmada con las historias de Chalco me envía este cuento que obtuvo un premio del INC el 2006. Parte del premio era la publicación pero como todos sabemos, el gran problema de siempre es la difusión. Valga entonces la oportunidad para leer un poco de las historias que se ocultan en la pluma de este escritor cusqueño, ahora radicado en Barcelona.


PRESENTIMIENTO

Cuando abrió los ojos, descubrió no sin asombro que estaba recostado sobre el fangoso terreno de siempre y desde aquella posición divisó, acercándose, cuatro siluetas borrosas deformadas por la torridez que se filtraba del suelo para arriba. Un viento tibio le recorrió el cuerpo y sintió un leve alivio. Las figuras con la cercanza, fueron creciendo de a pocos, de modo que tomaban su forma natural. Eran tres hombres y una mujer.

Les miró desconfiado sin atinar a levantarse. Posiblemente la comodidad del fresco preñado en el fango aumentaba la gravedad y disminuía las ganas de ponerse de pie.

Las siluetas se detuvieron a unos metros de él, solo se interponía una cerca de obesos palos y algunos metros de fango. Allí, postrado, descubrió que sus rostros estaban pintados de cobre y congestionados por el calor, todos usaban diferentes prendas en la cabeza. El más grande, que apenas sobrepasaba las tres décadas, era fuerte y moreno, hablaba con algo de ira y sus ojillos nadaban en un mar de espinillas. Vestía ropa breve y vieja, y calzaba ojotas negras en unos pies cuarteados, desnudos y belludos. Los otros dos eran mínimamente más pequeños, uno de estos, quizás el mayor de todos, por debajo de su deforme y gris sombrero, mostraba un rostro cobrizo, arrugado e hinchado por el lado izquierdo, donde rumiaba un bollo de coca; Vestía un viejo y descolorido saco, donde acurrucaba una imposible camisa. Entre el saco y la camisa arropaba un bulto informe que guardaba con desconfianza; el pantalón, roído y arrugado, estaba alejado de unas destartaladas ojotas. El otro, el que quedaba, el más núbil, casi un niño, mostraba un cuerpo delgado y débil. La prenda de lana puesta en su cabeza delataba algo de su rostro asustado y triste, mientras que con las manos temblorosas sujetaba una cuerda de regular tamaño.

Los tres hombres se apiñaron y empezaron a discutir entre mascullos sobre alguna cuestión, mientras que la mujer se acercaba a la cerca, tanteando el terreno hasta pegarse al grupo. Era una mujer enorme de cuerpo ancho y senos caídos. Su cara serena estaba flanqueada por dos trenzas negras que se perdían en la cascada de su espalda, poseía la edad media y usaba jersey de lana y abundantes polleras; bajo ellas. Sus piernas desnudas se perdían en un par de sucios y gastados mocasines.

Pasado algún tiempo, la mujer se alejó hacia un ramal encalaminado, por donde el humo se escapaba en ráfagas negras y allí se perdió. Los tres hombres acercaronse despreocupados y también se apoyaron en la cerca sin dejar de mirar a aquel tendido cuerpo en el fango. Estudiaron el terreno, tanteando extrañas posibilidades y se miraron entre sí.

Allí, postrado en el fango, meditando sobre su actual situación, se preguntaba ¿Qué era lo que aquellos hombres querían?, si bien es cierto sus rostros le eran conocidos y hasta familiares, había en estos (ahora) un aura extraña, algo que le inspiraba un secreto y desconocido terror y no hallaba explicación al porqué de esta extraña y repentina sensación. Hacían ya, algunos días, posiblemente semanas que empezó con esta idea; presentía a ciencia cierta que algo se le venía de manera irremediable; pero no sabía exactamente que era. Intuía que aquel día estaba llegando de a pocos, como el goteo del pilón malogrado. Intentó recordar lo que hizo ayer y anteayer, y se topó con lo mismo, solo recordaba el terreno fangoso, la comida de siempre y el cruel sol del medio día. Levantó la cabeza para contemplarse y se descubrió asqueroso e increíblemente no se sorprendió. Agachose nueva y lentamente y en el trayecto se dio cuenta que el trío se había hecho uno, solo estaba el más viejo apoyándose con una mano en la cerca y con la otra protegiendo su deforme y sospechoso bulto, mientras removía su animado bollo en la boca. Sorprendido intentó rastrear con la mirada a los otros; pero el tiempo ya no estaba de su parte, sorpresivamente cuatro manos ávidas y fuertes lo sujetaron de los miembros a la vez que el viejo del bollo se le arrojaba encima, mostrando una agilidad insospechada. Intentó gritar y solo emitió sonidos guturales y sordos, pues tenía la boca empapada por dos manos que le amordazaban; más abajo, constató con horror que la cuerda del núbil se enredaba como serpiente entre sus brazos y piernas, aprisionándolas hasta hacerles brotar un dolor agudo y latente. Como tenía la boca amordazada y las extremidades atadas, solo le quedaba suplicar con los ojos. Escribió entre sus lagrimones un S.O.S. indescifrable para aquellos hombres cegados por la crueldad. En poco tiempo se dejó estar y ya no protestó más; curiosamente se le vino a la memoria, la lejana tarde, aquella en que vio a otro habitante del territorio fangoso en este mismo estado. Muchos dijeron que sospechaba que ese día llegaría y nunca más se supo de él. Este recuerdo hizo que el terror se metiera por los ojos hasta anegarle todo el cuerpo y empezó a temblar.

El sol empañaba su rostro y lanzabale ráfagas candentes, haciendo que un copioso sudor le invada por entero. Ya no lo sujetaban, pero sentía que las extremidades se le entumecían por la presión. El viejo animó con furia su bollo y escupió una verde y viscosa saliva, se alejó del enmarrocado, extrajo su sospechoso bulto por el lado del vientre y lo puso sobre el terreno menos húmedo. Desenredando lentamente hizo parir un rectangular y puntiagudo puñal que sujetó cuidadosamente con ambas manos, como repitiendo un viejo ritual; al mismo tiempo, los otros dos se abalanzaban nuevamente sobre aquel informe cuerpo que era él. El más fuerte le atenazó los miembros atados, aplastando el vientre con la rodilla, mientras que el más joven sujetaba la cabeza con menos determinación. Experimentó nuevamente aquel aniego de terror en el cuerpo y convulsionó, intentó zafarse, gritar, rogar; pero cayó en la cuenta de que sus esfuerzos se perdían en un agujero negro. Sintió ahogarse y el corazón le saltaba violentamente. Quiso mirar al cielo azul, para perderse en su infinidad y solo descubrió las ráfagas violentas del sol que se le metían por los ojos y los cerró fuertemente ¿Por qué a mí? ¿Qué hice para merecer esto? se lamentaba. En ese transe sintió que una gota tibia le refrescaba uno de los párpados cerrados y una sombra se interponía entre las ráfagas de sol. Abrió los ojos y se topó con el núbil llorando con los párpados cerrados y sujetando la mordaza cada vez con más fuerza, mientras que el fuerte le gritaba con enojo, casi escupiendo.
El viejo puso la rodilla sobre el cuello y con la mano libre tanteó entre el hombro y dos costillas más abajo, buscando una parte blanda. La encontró y oprimió un dedo marcando la zona descubierta. Elevó sutilmente el puñal, lo más alto que pudo hasta hacerlo brillar y lo dejó caer en picada empujando con su puño arrugado y seguro…

Recordó él, aquel día en que tuvo conciencia de lo que estaba chupando era la teta que su madre le ofrecía, la comida(siempre) al aire libre, las innumerables puestas de sol, el otro habitante del fango atado como él, la mujer de las trenzas y polleras....ahora ya sabía quien era...

El puñal traspasó su piel, con la facilidad de los pies en el fango y se hundió sin remedio. Descubrió un extraño dolor, que le crecía de manera precoz al final de la puñalada, era como si el corazón se le desinflara de a pocos y constató, ya sin sorpresa, que al escapar el puñal, la herida vomitaba lo poco que le quedaba de vida. Esta se le escapaba roja, a borbotones y dibujaba un pequeño y caliente riachuelo que se deslizaba por el vientre hasta caer sobre el fango, donde formaba una agónica laguna roja. Notó también que las fuerzas se le despegaban cual hilos de titiritero y los párpados le pesaban. Extrañamente ya no sentía aquel precoz dolor inicial, o quizá sí, pero ya no le quedaban fuerzas para tomarlo en cuenta y mientras la muerte se le acomodaba de a pocos en el cuerpo y ya no tenía que sostenerlo, recordó nuevamente la teta de mamá y la sombra que se interponía al sol le envió una nueva gota de agua tibia, que cayó sobre sus abiertos ojos y luego otra y otra. Ya no los pudo mover, también se le estaban muriendo; pero alcanzó a notar que la sombra contra el sol era en realidad la cara del más joven que seguía con su lloriqueo y sintió ternura por aquel, que era uno de sus asesinos…

________________________

-¿Es que ni eso puedes sujetar? – le seguía gritando su padre a Tomás. Él no cesaba de llorar. Con los ojos cerrados continuaba sujetando fuerte y furiosamente aquella inerte cabeza. Don Aquilino se puso de pie, escupió el bollo verde de coca que le embotaba la boca y con fría tranquilidad limpió el puñal con su derruido saco y arropándolo con sumo cuidado lo enterró nuevamente entre el saco y la camisa.
-Ya está muerto patrón - dijo dirigiéndose al padre de Tomás, mientras dibujaba una verde sonrisa de satisfacción.
La mujer de las trenzas salió enorme y sudorosa del encalaminado.
-¡Tráiganlo rápidooooooooooooooo! No dejen que se enfríe - comunicó y luego se dejó tragar nuevamente por el encalaminado que seguía humeante.

Le quitaron la mordaza y desataron sus miembros; al sentirse libre, el cadáver exhaló un leve suspiro y se desparramó ridículo, mostrando una obscena herida bajo el cuello. Lo subieron sobre sus espaldas y en cortejo trasladaron el cuerpo hacia el ramal. Entraron y ya dentro lo descansaron sobre la inmensidad de una mesa.

-¿No sufrió verdad?- preguntaba la mujer de las trenzas, mientras miraba con ternura y gula la enormidad del cadáver – Es el cerdo más grande que hemos criado... alcanzará para todos...- concluyó satisfecha, al tiempo que se inclinaba para atizar el fogón humeante donde hervía una descomunal olla con abundante agua.

29 enero 2009

Lo nuevo del esperado no tan nuevo Ray Loriga

Hace varios años, cuando apareció la novela "Héroes", una amiga me dijo que el 80% del éxito de ventas de Ray Loriga se debía a la foto suya que aparecía en la portada que ustedes ven en este momento. Lo cierto es que después de ser catalogado como post vaguardista y de ser el autor de 7 novelas, 2 libros de cuentos, 5 guiones para cine y un libro para niños, Ray vuelve a las primeras páginas con esta su nueva novela: Ya solo habla de amor (Alfaguara). La novela es un monólogo interior en tercera persona en el que se "cuenta la historia de un hombre que se niega a moverse en ninguna dirección, y las razones que le han llevado hasta ahí. La razón de no dar un paso es el amor y la razón para no hacerlo también. Se encuentra en una paradoja que no puede descifrar. Es un hombre que se mueve sólo por amor y por amor no puede moverse", explica Ray en una entrevista reciente para El mundo.es. Sebastián, el protagonista, es un escritor cuarentón recién divorciado que no acaba de superar su nueva situación. Un enamorado clásico, de ésos que quieren morir de amor "pero como no lo consigue, tiene que seguir andando", puntualiza su Loriga. Acá un vídeo donde Loriga habla sobre su nueva novela, espero lo disfruten... y lo lean.



19 enero 2009

Los noveles 2009

Después de varios meses aparece la espera revista electrónica Los Noveles, dirigida por el escritor Salvador Luis. En este número: Eduardo Halfon (Guatemala), Mara Pastor (Puerto Rico), IvánHumanes Bespín (España), Ana Gorría (España), Efraim Medina Reyes (Colombia),Oliver Glave (Perú), Fernanda Trías (Uruguay). Y una encantadora terapiamusical con el novelista madrileño Andrés Barba. Reseñas de las últimas publicaciones en papel y algunas sorpresas literarias. No dejen de visitarla. En la foto, Salvador Luis.

29 septiembre 2008

Roberto Bolaño en Playboy (sólo para fans)

Tras la muerte de Roberto Bolaño el 15 de julio de 2003, la entrevista realizada por la periodista Mónica Maristain y publicada originalmente en la edición mexicana de la revista Playboy, se convirtió en el último testimonio del escritor chileno. Junto a ella, pueden verse algunos fragmentos de una entrevista concedida por Bolaño en el marco de la Feria del Libro de Santiago de Chile, en 1998. Acá un breve avance, para leer la entrevista completa hacer clik en el enlace.

¿Le dio algún valor en su vida el haber nacido disléxico?
–Ninguno. Problemas cuando jugaba al fútbol, soy zurdo. Problemas cuando me masturbaba, soy zurdo. Problemas cuando escribía, soy diestro. Como puedes ver, ningún problema importante
¿Siguió siendo Enrique Vila-Matas amigo suyo luego de la pelea que tuvo usted con los organizadores del Premio Rómulo Gallegos?
–Mi pelea con el jurado y los organizadores del premio se debió, básicamente, a que ellos pretendían que yo avalara, desde Blanes y a ciegas, una selección en la que yo no había participado. Sus métodos, que una pseudo poeta chavista me transmitió por teléfono, se parecían demasiado a los argumentos disuasorios de la Casa de las Américas cubana. Me pareció que era un error enorme que Daniel Sada o Jorge Volpi fueran eliminados a las primeras de cambio, por ejemplo. Ellos dijeron que lo que yo quería era viajar con mi mujer e hijos, algo totalmente falso. De mi indignación por esta mentira surgió la carta en donde los llamé neostalinistas y algo más, supongo. De hecho, a mí me informaron que ellos pretendían, desde el principio, premiar a otro autor, que no era Vila-Matas, precisamente, cuya novela me parece buena, y que sin duda era uno de mis candidatos.
¿Por qué no tiene aire acondicionado en su estudio?
–Porque mi lema no es Et in Arcadia ego, sino Et in Esparta ego.
¿No cree que si se hubiera emborrachado con Isabel Allende y Ángeles Mastretta otro sería su parecer acerca de sus libros?
–No lo creo. Primero, porque esas señoras evitan beber con alguien como yo. Segundo, porque yo ya no bebo. Tercero, porque ni en mis peores borracheras he perdido cierta lucidez mínima, un sentido de la prosodia y del ritmo, un cierto rechazo ante el plagio, la mediocridad o el silencio.
¿Cuál es la diferencia entre una escribidora y una escritora?
–Una escritora es Silvina Ocampo. Una escribidora es Marcela Serrano. Los años luz que median entre una y otra.
¿Quién le hizo creer que es mejor poeta que narrador?
–La gradación del rubor que siento cuando, por pura casualidad, abro un libro mío de poesía o uno de prosa. Me ruboriza menos el de poesía.
¿Usted es chileno, español o mexicano?
–Soy latinoamericano.
¿Qué es la literatura chilena?
–Probablemente las pesadillas del poeta más resentido y gris y acaso el más cobarde de los poetas chilenos: Carlos Pezoa Véliz, muerto a principios del siglo XX, y autor de sólo dos poemas memorables, pero, eso sí, verdaderamente memorables, y que nos sigue soñando y sufriendo. Es posible que Pezoa Véliz aún no haya muerto y esté agonizando y que su último minuto sea un minuto bastante largo, ¿no?, y todos estemos dentro de él. O al menos que todos los chilenos estemos dentro de él.
¿Por qué le gusta llevar siempre la contraria?
–Yo nunca llevo la contraria.
¿Usted tiene más amigos que enemigos?
–Tengo suficientes amigos y enemigos, todos gratuitos.
¿Antonio Skármeta lo invitó alguna vez a su programa?
–Una secretaria suya, tal vez su mucama, me llamó una vez por teléfono. Le dije que estaba demasiado ocupado.
¿Javier Cercas compartió con usted las regalías por Soldados de Salamina?
–No, por supuesto.
¿Enrique Lihn, Jorge Teillier o Nicanor Parra?
–Nicanor Parra por encima de todos, incluidos Pablo Neruda y Vicente Huidobro y Gabriela Mistral.
¿Eugenio Montale, T. S. Eliot o Xavier Villaurrutia?
–Montale. Si en lugar de Eliot estuviera James Joyce, pues Joyce. Si en lugar de Eliot estuviera Ezra Pound, sin duda Pound.
¿John Lennon, Lady Di o Elvis Presley?
–The Pogues. O Suicide. O Bob Dylan. Pero, bueno, no nos hagamos los remilgados: Elvis forever. Elvis con una chapa de sheriff conduciendo un Mustang y atiborrándose de pastillas, y con su voz de oro.
¿Quién lee más, usted o Rodrigo Fresán?
–Depende. El Oeste es para Rodrigo. El Este para mí. Luego nos contamos los libros de nuestras correspondientes áreas y parece que lo hubiéramos leído todo.
¿Qué le hubiera dicho a Salvador Allende?
–Poco o nada. Los que tienen el poder (aunque sea por poco tiempo) no saben nada de literatura, sólo les interesa el poder. Y yo puedo ser el payaso de mis lectores, si me da la real gana, pero nunca de los poderosos. Suena un poco melodramático. Suena a declaración de puta honrada. Pero, en fin, así es.
¿Y a Vicente Huidobro?
–Huidobro me aburre un poco. Demasiado tralalí alalí, demasiado paracaidista que desciende cantando como un tirolés. Son mejores los paracaidistas que descienden envueltos en llamas o, ya de plano, aquellos a los que no se les abre el paracaídas.
¿Qué le produce el hecho de que Arturo Pérez Reverte sea actualmente el escritor más leído en lengua española?
–Pérez Reverte o Isabel Allende. Da lo mismo. Feuillet era el autor francés más leído de su época.
¿Y el hecho de que Arturo Pérez Reverte haya ingresado a la Real Academia?
–La Real Academia es una cueva de cráneos privilegiados. No está Juan Marsé, no está Juan Goytisolo, no está Eduardo Mendoza ni Javier Marías, no está Olvido García Valdez, no recuerdo si está Alvaro Pombo (probablemente si está se deba a una equivocación), pero está Pérez Reverte. Bueno, (Paulo) Coelho también está en la Academia brasileña.
¿Ha vertido alguna lágrima por las numerosas críticas que ha recibido por parte de sus enemigos?
–Muchísimas, cada vez que leo que alguien habla mal de mí me pongo a llorar, me arrastro por el suelo, me araño, dejo de escribir por tiempo indefinido, el apetito baja, fumo menos, hago deporte, salgo a caminar a orillas del mar, que, entre paréntesis, está a menos de treinta metros de mi casa, y les pregunto a las gaviotas, cuyos antepasados se comieron a los peces que se comieron a Ulises, ¿por qué yo, por qué yo, que ningún mal les he hecho?
¿Qué cosas compró con el dinero que ganó en el Rómulo Gallegos?
–No muchas. Una maleta, según creo recordar.
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04 julio 2008

Vila-Matas portátil (Un escritor ante la crítica)

1
Personaje de autoficción, el novelista Enrique Vila-Matas se reinventa a diario a través de lo que lee. Escribe desde lo que lee, como le confesó a Juan Villoro. Se hace y le añade a su propia creación “la historia de su estilo”, para seguirle las huellas a la afirmación de Nabokov.
Vila-Matas portátil (Un escritor ante la crítica), Editorial Candaya, Barcelona, España, 2007, es una enciclopedia de lo que han dicho de su obra y más allá de su obra. Arduo trabajo realizado por Margarita Heredia, una curiosa investigadora mexicana, quien se encargó de la compilación, prólogo y edición. Cuenta Heredia que preparaba su tesis de licenciatura sobre el escritor catalán en la Universidad Autónoma de México. Para hacerse de materiales bibliográficos acerca del autor, hizo un viaje Madrid y se encerró un rato en la biblioteca de la Universidad Complutense, donde no encontró nada acerca del autor de París no se acaba nunca. Regresó a México y concluyó que más se sabía de Vila-Matas en su país que en el de origen del novelista. Y entonces, arreó. Ante la orfandad de páginas dedicadas a su objeto de estudio, Heredia se dedicó a recoger toda nota que tocara la narrativa del escritor mediterráneo. Así nació Vila-Matas portátil (Un escritor ante la crítica). Para leer el artículo completo hagan click aquí
* Este artículo apareció en la última edición de Letralia, gracias a la pluma de Alberto Hernández.

26 mayo 2008

Conspiración Shandy - Vila Matas sobre Ribeyro

Lo más probable es que las galeradas que a finales del 74 transporté de Barcelona a París fueron las de Prosas apátridas, artefacto literario que con el tiempo se convertiría en uno de mis libros favoritos. Beatriz de Moura, su editora en España, me dijo que ya que iba a París pasara por la casa del peruano Julio Ramón Ribeyro y le entregara esas galeradas. Creo que no había oído hablar nunca de Ribeyro, pero la misión que me habían encargado me la tomé muy en serio, como si fuera la primera responsabilidad que tenía en mi vida. Busqué al llegar a París la dirección de metro más cercana a la plaza Falguière y emprendí un largo viaje hasta la casa del escritor. Subí por una empinada escalera, llamé al timbre y Ribeyro, que estaba jugando con su hijo en el recibidor de la casa, abrió esa puerta en el acto. Yo era muy tímido. Ribeyro, por lo visto, también. "Le traigo esto", dije. Luego he sabido, por su diario personal —La tentación del fracaso, acaba de publicar Seix Barral en España este extraordinario documento, un gran libro—, que para Ribeyro había un paralelismo entre la actividad de su hijo y la suya, entre el juego y la escritura: "El estado de ánimo que a mi hijo le conduce a los juguetes es similar al que me sienta frente a mi máquina. Insatisfacción, aburrimiento, deseo de ceder la palabra al otro o los otros que hay en nosotros mismos..." Ribeyro cogió las galeradas y me observó en silencio. Era alto y enjuto, me pareció que de ambigua fragilidad. "De parte de Beatriz", añadí bastante nervioso. En los segundos que siguieron estuve esperando a que él dijera algo. Cuando me pareció que iba a decirlo, huí de allí, y lo hice a causa del pánico que mi timidez y la suya habían provocado en mí. Bajé a gran velocidad las escaleras y cuando me hallaba ya en la primera planta y sentía que iba a alcanzar pronto el aire fresco y liberador de la calle, oí de repente la voz del escritor llegando, amortiguada por la risa feliz de su hijo, desde lo alto del hueco de la lúgubre escalera. —Sosiéguese —oí perfectamente que me decía. Es paradójico. Ha pasado el tiempo y ese tímido, fugaz y frío encuentro lo recuerdo muy cálido. Ignoro de dónde viene ese calor que llega de tan lejos y llega tanto tiempo después. El caso es que el peruano tímido que aquel día me aconsejó sosegarme era alguien que, andando por el bulevar Saint-Michel, se daba cuenta de que su marcha determinaba no sólo la de las personas que venían inmediatamente hacia él —y que tenían que esquivarle— sino la de aquellas que se encontraban cinco, diez, o cien manzanas más lejos. Bastaba que él modificara su andar o que se detuviera ante un escaparate para que toda la circulación de peatones sufriera de inmediato una modificación en apariencia mínima, pero cuyas repercusiones eran literalmente infinitas. Un movimiento de aceleración o de retraso podía determinar que a cinco o diez manzanas de allí, un peatón perdiera la luz verde y tuviera que esperarse o fuera atropellado por un coche. Pero también se daba cuenta de que a su vez su marcha estaba determinada por la de las personas con las que se cruzaba o tropezaba, y vio que en realidad si él en parte dirigía, también era dirigido. Conoció muchos días de lluvia, muchos días extraños. Se pasó la mitad de su vida —tal como cuenta Santiago Gamboa en su prólogo al diario— sentado en las terrazas de los cafés, sobre todo cuando estaba en París, mirando a la gente a la que luego en cuerpo y alma trasladaba a sus extraordinarios cuentos en torno a personajes desdichados, sin energía, individualistas, marginados, solitarios hallados en los bulevares periféricos de la vida. También había espiado en Múnich, cuando vivió en esa ciudad una larga temporada, pero ahí de una forma angustiosa: "Aniquilado. Cerca de un mes que no recibo cartas ni de casa, ni de C., ni de París. He pasado toda la semana con la cara pegada a la ventana, espiando la evolución del cartero. El tiempo ha cambiado. Llueve". Solitario con amores, hombre de ambigua fragilidad y de cara pegada a una ventana, hombre que colaboraba con su andar errante en la modificación del tránsito en los bulevares, Ribeyro sentía la tentación del fracaso, lo que le llevaba a una sensación continua de descontento y a una dura interrogación sobre si lo que estaba escribiendo tenía valor. Y al mismo tiempo a un furioso deseo de no realizar una obra maestra, por temor a que le condenara a no hacer nada más, algo que no habría podido soportar nunca, pues —tal como dice en su diario— sólo se sentía bien cuando escribía. Náufrago de sí mismo, vivió en el temor a la obra perfecta mientras se preguntaba si tenía valor lo que escribía. Y de este contradictorio y artístico desasosiego es testigo el magistral diario que ahora se publica, un diario de fatigas de esa frágil y al mismo tiempo poderosa figura que fue Ribeyro, especialista en llegar sin avisar, como ha ocurrido ahora con la publicación de las páginas de su diario: escritor capaz de quedarse quieto y descarriado en la terraza de un café y al mismo tiempo moverse por los bulevares modificando el ritmo del mundo. Ribeyro, tímido y genial al mismo tiempo. Y, como él mismo decía, hombre descarriado por la soledad. Nada se aprende de la soledad, opinaba Brecht. Pero, ¿podría también decirse que nada se crea en el estudio del solitario? No hay duda de que la soledad creó el diario de Ribeyro. Una soledad, como el diario, muy grande. Y es que ella siempre tiene mucho sitio en su casa, es muy hospitalaria. Todos sabemos que la soledad no es sólo espiar al cartero. ~