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13 mayo 2014
TALLER DE ESCRITURA CREATIVA EN CASA TOMADA
Los talleres de escritura creativa no enseñan precisamente a "escribir" (a escribir se aprende básicamente leyendo), pero sí orientan en las técnicas, estructuras y, sobre todo, lecturas que van formando el criterio de cada participante para enfrentar la hoja o la pantalla en blanco. Por ello, Editorial Casatomada abre la convocatoria para su nuevo taller de Escritura Creativa que inicia este sábado 24 de mayo de 4 p.m. a 6 p.m.
El taller, dirigido por el escritor Gabriel Rimachi Sialer, tendrá una duración de 5 semanas (todos los sábados a la misma hora). Temas a desarrollar:
-Plantear una historia (posibilidades de la idea, tema, argumento).
-Narradores en conflicto (voz narrativa).
-Estructura del cuento (ejercicios y lecturas dirigidas).
-Técnicas narrativas.
-Tensión (elementos dramáticos).
-Creación de personajes (psicología del personaje).
-Breve repaso por los distintos ámbitos del cuento (terror, fantástico–literatura de la imaginación, fantasía, realismo, ciencia ficción, etc).
-Ejercicios prácticos y planteamiento de proyectos de cuento por cada participante.
-Finales (in)esperados.
Se entregarán separatas en cada sesión (lecturas y teoría), donde además contaremos con la presencia de escritores invitados según el tema que toque desarrollar.
Inversión: S/.160 soles
INFORMES E INSCRIPCIONES: ecasatomada@gmail.com
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13 marzo 2014
"La primera espada del Imperio". Esta noche, en el Instituto Raúl Porras Barrenechea.
12 enero 2014
TALLER DE POESÍA CON DOMINGO DE RAMOS VERANO 2014-I
Taller de Poesía en Casatomada
con Domingo De Ramos
Como parte de
nuestras actividades literarias de verano, Editorial Casatomada, gracias al
apoyo del Instituto Raúl Porras Barrenechea, se complace en presentar su Taller
de Poesía, verano 2014, que estará a cargo del destacado poeta peruano Domingo
De Ramos.
Este taller
está dirigido a toda persona con inclinaciones poéticas o que desee consolidar
su conocimiento sobre creación poética e historia de la poesía, pues el taller
está diseñado para repasar las propuestas estéticas desde el hermetismo del
estilo Trobar a las propuestas de la poesía contemporánea del siglo XX,
haciendo énfasis posteriormente en la poesía latinoamericana del siglo XXI. Como
cierre de taller se ha previsto la realización de un recital con los textos de
los participantes, escritos y desarrollados durante este taller de poesía.
Dónde:
Instituto Raúl
Porras Barrenechea
Calle Colina
398, Miraflores
Inicio:
Lunes 13 de
enero de 2014
Duración:
6 sesiones
Horario:
Lunes y Jueves
de 5:00 p.m. – 7:00 p.m.
Inversión:
S/.150 nuevos
soles (se entregarán materiales de lectura a los participantes).
Informes e inscripciones:
ecasatomada@gmail.com
AGRADECEMOS SU DIFUSIÓN
Sobre el poeta:
Domingo De Ramos (Ica-Perú, 1960). Poeta co-fundador del Movimiento Kloaka
(1982-1984). Estudió Sociología en la Universidad Nacional Mayor de
San Marcos.
Ha publicado los libros: Poemas (1986);
Arquitectura del espanto (1988); Pastor de perros (1993); Luna cerrada (1995); Ósmosis (1996, Premio COPE de Poesía
Petroperú); Las cenizas de Altamira (1999);
Erótika de Klase (2004 Premio de
Poesía Erótica "Carlos Oquendo de Amat"); Pastor de perros (Antología, 2006); Dorada Apocalipsis (2008); Demolido
Fuego (2010); Cartas desde la azotea (2011);
Lima Pop (Edición Bilingüe italiano-
español, 2012). Es autor de los Cd´s multimedia Pastor de perros Vol.1 y Erótika
de Klase Vol.2.
Antologado en: Sydamerikas sjael, Rune
Stefansson (1998, Dinamarca); El
bosque de los huesos (2003); El tucán
de Virginia, México. La mitad del
cuerpo sonríe, Fondo de Cultura Económica (2005, México). Caudal de piedras, (UNAM, 2005). Poesía Perú - Ecuador (2009).
Viaja en 1996 a
Europa y lee en España, Francia y Finlandia, en la Universidad de Helsinski. En
1998 participó en el Encuentro "Poetas del Mundo" organizado por la
Universidad de Lima. En 2004 es invitado al “Cuarto Congreso de Peruanistas”
realizado en Sevilla, España. En 2006 asistió al “Primer Congreso de Poesía
Peruana” (1980-2006) en Madrid y fue invitado a leer en Bilbao y Salamanca. En
el 2007 participa en el encuentro “Chile-poesía”, en Santiago de Chile. Su
último viaje fue a fines del 2008, iniciando una gira internacional en donde
asistió al “Encuentro Internacional de Escritores”, en México, Monterrey; y
luego a la ciudad de Boston, leyendo en las universidades de Tufts, Harvard,
Nueva York, DePaul University de Chicago, Temple de Filadelfia y finalmente en
el Festival Latinale de Berlín-Alemania, organizado por el Instituto Cervantes
de esa ciudad y de Bremen.
En 2012 participó en
el “I Festival Internacional de Poesía de Lima”. Es invitado regularmente a
Ferias de Libro al interior del Perú desde 1986. En 2011 fue elegido
Jurado para el “Premio Internacional Bienal de Poesía COPE 2011” auspiciado por
Petroperú en representación del Ministerio de Cultura.
Tiene inédito el
poemario Hotel Kalifornia y
actualmente prepara sus obras completas.
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23 diciembre 2013
La MAGIA de Diego Palma
Magia, portada del libro.
Diego Palma conforma parte del grupo de jóvenes escritores y artistas plásticos El Salmón. "Magia" es su primer libro de literatura infantil. Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y sus artículos, crónicas, entrevistas y demás colaboraciones se han publicado en revistas y medios de difusión selectiva como La Guía de Arte de Lima, Suplemento Cultural de Laboratorios Merck, Magazine Cruz del Sur, Revista Nidos de Lima y Revista Lápiz y Papel, así como también ha contribuido con la escritura de 52 artículos Wikipedia sobre destinos en el Perú para la página web de viajes sumaqperu.com
Patt Monroy (ilustrador del libro), posa al lado del autor, Diego Palma.
RESEÑA Y VALOR TEMÁTICO:
Los cuentos de "Magia"rescatan la identidad nacional de nuestro país aplicándola a sus mitos, contextos y vivencias locales, con lo cual busca rescatar el valor de lo nuestro y reforzar nuestros inherentes orgullos nacionales. Todo ello rescatando valores que incentiven el desarrollo de futuros ciudadanos con valores como la amistad, el respeto, la solidaridad, la lealtad, etc., con lo cual el libro contribuye, a su vez, a la formación de ciudadanos con identidad peruana pero con una actitud universal.
Están escritos con un lenguaje sencillo y orientado al fácil entendimiento, de modo que el lector puede entretenerse rápidamente con la secuencialidad de los hechos, generando como consecuencia un acercamiento temprano a la lectura, un despertar de la imaginación y lo más importante, una sana y nutritiva manera de divertirse.
Con ustedes, Diego Palma entrevistado para el programa "La infancia primero", de Salgalu TV. Pueden ver el video pinchando en ESTE ENLACE
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10 octubre 2012
LA CASA DE LA LITERATURA PERUANA CUMPLE TRES AÑOS
- Con más de 2,000 eventos literarios realizados y casi 2 millones de visitantes, la CASLIT celebra su tercer aniversario con una “Semana Literaria”, que trae un amplio programa de actividades gratuitas.
La Casa de la Literatura Peruana cumple este 20 de octubre su tercer aniversario institucional, consolidándose como un espacio literario y cultural donde no solo se promueve la vida y obra de los escritores más destacados de todas las regiones del país, sino que ha abierto sus puertas a los noveles escritores que presentan aquí sus creaciones y proyectos literarios.
Como parte de las celebraciones por sus 3 años, la CASLIT realizará del 16 al 21 de octubre su tradicional “Semana Literaria”, que este año presentará una veintena de actividades gratuitas para todo tipo de público. Desde las 10:30 a.m. presentaremos sesiones de cuentacuentos y títeres. A media mañana se presentarán maratones de lectura y conversatorios con escritores invitados. De 2:00 a 3:00 p.m. habrá un festival de cortometrajes premiados por CONACINE. Y desde las 4:00 p.m. se realizarán funciones de teatro para jóvenes y adultos. No podían faltar las conferencias, tertulias y presentaciones de libros, que se desarrollarán a largo de toda la semana. Cabe resaltar que el martes 17 de octubre, a las 6:30 p.m. se entregará la “Distinción Casa de la Literatura Peruana” al escritor Antonio Gálvez Ronceros; y el viernes 19 de octubre se inaugurará la exposición “Tradiciones de Ricardo Palma para niños”, en el Bulevar Infantil. Durante toda esa semana se obsequiarán postales y globos con caricaturas de lo escritores.
Esta “Casa de los sueños”, como la definiera nuestro Premio Nobel de Literatura, ha realizado durante estos 3 años de creación más de una centena de talleres gratuitos para niños y jóvenes donde se promueve la creación literaria, el hábito de la lectura y sobre todo la comprensión de textos. Asimismo, la CASLIT, dirigida desde enero de 2010 por Karen Calderón Montoya, ha logrado ser incorporada al Plan Curricular Nacional, como una visita imprescindible para los escolares que se encuentran estudiando la historia literaria de nuestro país.
Por otro lado, se ha convertido en el centro de difusión de nuevas obras y sellos editoriales, y de Congresos Literarios Nacionales e Internacionales, como los realizados en honor a Mario Vargas Llosa (2010), Carlos Germán Belli (2011) y César Vallejo (2012).
Cabe destacar que la CASLIT tiene entre sus metas distinguir a autores de la literatura peruana que hayan realizado un significativo aporte a nuestra tradición literaria. Cumpliendo con esta misión de homenajear a los escritores en vida y rendir el tributo que merecen los que ya partieron, la institución creó en el año 2010, la distinción “Casa de la Literatura Peruana” que ha sido otorgada a los literatos: Mario Vargas Llosa (escritor), Carlos Germán Belli (poeta), Estuardo Núñez (crítico literario) y Edgardo Rivera Martínez (escritor); y al poeta arequipeño César “Atahualpa” Rodríguez.
Durante todo este tiempo, la Casa de la Literatura ha cumplido cabalmente con su misión de difundir la literatura peruana realizando exposiciones donde se ha plasmado la vida y obra de nuestros literatos más destacados o de importantes periodos de nuestras letras. Entre las muestras presentadas resaltan las dedicadas a Martín Adán, Ciro Alegría, Ricardo Palma, César Atahualpa Rodríguez, José María Eguren, Luis E. Valcárcel, Leonidas Yerovi, Carlos Eduardo Zavaleta, entre otros. También se ha rendido tributo a la literatura amazónica, las Revistas vanguardistas, el libro infantil peruano, el teatro peruano del s. XX, la literatura arequipeña, el cuento peruano, la generación poética del cincuenta y la crítica literaria peruana. Asimismo, muchas de nuestras exposiciones han viajado a provincias como parte del Programa de Descentralización Literaria. Tal es así que la muestra “Indigenismo Peruano” se presentó en la Feria del libro de Huancayo (junio, 2010), la exposición Mario Vargas Llosa viajó a la Dirección de Cultura de Huánuco (mayo, 2011), la exhibición sobre la poeta Carmen Luz Bejarano viajó a la Municipalidad de Acarí, Arequipa (junio, 2011) y este año nuestro tributo a Carlos Eduardo Zavaleta se está exponiendo en la Municipalidad Provincial de Huaylas, Ancash (setiembre, 2012).
En 2012, la CASLIT emprendió otro proyecto descentralizado: “El vagón literario: viaje entre las letras”, que instauró la primera biblioteca viajante del Perú. De esta manera, durante todo este año, los libros de la Biblioteca Mario Vargas Llosa han viajado en el Tren Turístico Lima-Huancayo para que viajantes nacionales y extranjeros puedan disfrutar del placer de la lectura; siendo los títulos más leídos los de Mario Vargas Llosa en lengua extranjera: francés, inglés, alemán, italiano, etc.
La Casa de la Literatura Peruana, que ya ha recibido 1,887.413 visitantes (al 30 de setiembre), planea recibir, con un gran agasajo, en la quincena de noviembre, a su visitante dos millones. Visita tú también la CASLIT, de martes a domingo, de 10:30 a.m. a 7 p.m., que ofrecemos visitas guiadas gratuitas por nuestras 16 salas. Y los sábados y domingo tenemos el programa “Fin de semana familiar”, donde podrás disfrutar de proyecciones de cine, funciones de teatro y muchas otras actividades para los amantes de las letras y la cultura.
Para mayor información comunicarse con la Srta. Alessandra Tenorio, Jefa del Equipo de Promoción Literaria, a los teléfonos: 426 2573 anexo 103, 990977993 y RPM: #990977993.
20 abril 2011
Novedades editoriales Abril - Mayo
Cada una de las historias que conforma Inervaciones está escrita con ese asombro que todo buen escritor sabe componer para llevar de la mano a su lector: cuentos que cubren una amplia gama de registros, desde lo fantástico hasta lo urbano, y que están escritos con una pluma directa y un lenguaje claro. Piero Duharte ha concebido entonces una obra interesante que deslumbra por lo ambicioso de su propuesta: la construcción de un mundo paralelo donde todo es posible, donde el lector puede no sólo descubrir una historia emocionante, sino además, ser parte de ella.
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Como si se tratasen de fotografías, cada texto que conforma esta primera entrega de Antonio Gazís, nos muestra una toma de tiempo. Tiempo donde crecen los amigos, donde se cuestionan las personas, donde se aspiran grandes hazañas, donde caen los íconos de nuestra infancia tras una mesa colombiana, donde se pierde un poco de inocencia. Como un cronista de su época, cada relato -hábilmente tejido y armado por el autor- nos coloca en ese momento preciso (y precioso) donde uno, quiera o no, empieza a ser adulto. Un libro que siempre nos llevará a ese momento exacto, donde celebramos (y rebelamos) nuestra juventud.
--------------------------------------------La literatura peruana ha encontrado en tópicos tan inusuales como el cuento gay una de las formas más descarnadas y sinceras de mostrar una realidad que muchos evitan porque no ser “políticamente correcto”. Pero es dentro de esta línea que Rolfe Mejía ha conseguido, no sin poca maestría, transitar con paso firme y de la forma más contundente: utilizando un elemento tan machista –en la cosmovisión popular– como el hombre andino retratado en la milenaria cerámica de la cultura Moche, para retratar ese otro lado del ser humano: aquel que ha existido desde siempre y que desde siempre se ha querido marginar. Narrados con una prosa directa y segura, Huacos invertidos es más que un libro de cuentos, es un golpe directo al corazón, la emoción, los nervios y a ese lado tan inestable de la condición humana: aquel donde los sentimientos y las emociones, se encuentran entre las personas del mismo sexo. Un libro que, definitivamente, no pasará desapercibido.
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22 octubre 2010
Gabriel Rimachi y los 17 Fantásticos Cuentos Peruanos atacan otra vez
Emilio Camacho, amante de la literatura fantástica y administrador del estupendo blog CUERVO SOBRE PALAS, me entrevistó a propósito del primer volumen de cuentos "17 fantásticos cuentos peruanos" publicado en 2008 y que verá su segundo volumen en diciembre de este 2010 que ya se acaba, con nuevos 17 fantásticos autores. Pueden visitar -será inevitable dado el gran material que tiene su blog- la página del cuervo haciendo CLIK AQUI
30 noviembre 2009
Oswaldo Reynoso entrevistado.
Siempre interesante y polémico, el escritor Oswaldo Reynoso fue entrevistado por el diario La Primera a propósito de la reedición de "El escarabajo y el hombre" dentro de la colección "Clásicos Peruanos Contemporáneos" que con esta publicación llega a su tercer tomo. Los dejo con la entrevista y no dejen de leerlo. Pueden ver la entrevista completa AQUI
UN CLÁSICO CONTEMPORÁNEO
Oswaldo Reynoso, es uno de los escritores más importantes de nuestras letras. A propósito de la reedición de su novela El escarabajo y el hombre (Editorial Casatomada, 2009), conversamos con el autor.
En 1970 apareció por primera vez una breve novela experimental que haciendo gala de una prosa deslumbrante introducía el lenguaje de la calle. Se trataba de El escarabajo y el hombre, libro de Oswaldo Reynoso. “Esta novela se presentó en el Bar Palermo, yo estaba muy dolido porque la crítica -sobre todo José Miguel Oviedo- me había lanzado muchos insultos luego de la publicación de Los inocentes y En octubre no hay milagros, así que me subí en la mesa del Palermo y dije: Yo me cago en todos los críticos literarios del Perú y sin ninguna excepción. El escarabajo y el hombre salió en una editorial pequeña de un señor Juan Varea. Se sacaron solo 1000 ejemplares. El libro no se vendió mucho y no fue muy difundido. Cuando regresé de China me di cuenta que la primera edición se había convertido en un libro de culto y que la gente la buscaba mucho. Era una edición muy bonita que tenía dibujos de Jesús Ruiz Durand. Cuando llegué, encontré que la estaban vendiendo en una feria del libro a s/.70”, nos cuenta el escritor.
El escarabajo y el hombre es una novela experimental que trabaja en tres bloques varios niveles del lenguaje”, agrega, “El primero es la conversación de un profesor y su alumno en una cantina donde este le cuenta lo que ocurrió una noche. Este bloque utiliza el lenguaje de los muchachos de la calle, lo que antes se llamaba jerga del hampa. El siguiente son prosas sobre los escarabajos donde el lenguaje es estándar pero yo le he dado un nivel poético. Y la otra historia me la contó el mimo Jorge Acuña, en el Palermo. Yo la preproduje a partir del diálogo de dos personajes: El Uno y El Otro, que son dos muchachos caminando al pie de una carretera mientras ven a un escarabajo sortear obstáculos y llevar una bolita de excremento. Finalmente, las tres historias se unen a través de los diálogos, porque el diálogo que mantiene el profesor en la cantina, es sobre la vida y la muerte, al igual que la conversación entre El Uno y El Otro. Yo quería que los tres bloques se unan en la cabeza del lector y produzcan un choque y así se pueda entender cual era el sentido de estas historias”.
¿Cómo decidió incluir el lenguaje de la calle en sus obras?, le preguntamos. “En un texto, cuando se hablaba de una pelea de muchachos la palabra más fuerte que podías encontrar era caray, cuando yo esperaba encontrar un carajo. Entonces por esta desazón con el lenguaje, yo decidí utilizar el lenguaje de los muchachos de la calle, que en un inicio era llamado “la jerga del hampa”, pero que en la actualidad es llamado español peruano popular. Jean Gennete decía que la verdadera belleza del lenguaje está en la jerga. Y yo creo que la literatura es más que nada un trabajo del lenguaje. Así que decidí incorporar el español peruano popular pero dándole un nivel literario”, confiesa el escritor.
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11 noviembre 2009
"El escarabajo y el hombre", de Oswaldo Reynoso, tercera entrega la serie Clásicos Peruanos Contemporáneos
En marzo de este año lanzamos nuestra serie "Clásicos Peruanos Contemporáneos" con la presentación de "El tramo final" del inhallable e inubicable (hasta entonces) Siu Kam Wen. A mediados de año y con mucho esfuerzo logramos sacar adelante nuestro segundo y ambicioso título: "Antología íntima. 40 años de historias" del estupendo escritor Carlos Calderón Fajardo, que sirvió además para rendirle un merecido homenaje por su obra literaria. Y ahora, como cierre de año de nuestra serie, Editorial Casatomada se complace en presentar otro clásico de nuestras letras: "El escarabajo y el hombre", del imprescindible escritor Oswaldo Reynoso, uno de nuestros autores vivos más importantes en el panorama literario nacional, escritor y maestro, amigo y formador de generaciones de lectores que, año a año, se deslumbran con sus obras.
Los dejo con un breve texto preparado para la presente edición y desde ya, quedan todos invitados a la presentación, este viernes 13 de noviembre. El ingreso es LIBRE. Precio por lanzamiento y por única vez: S/.10 nuevos soles. Perdérselo: IMPOSIBLE.
"En 1961 con la aparición de Los inocentes, un grupo de intelectuales suscribieron una petición al ministro de educación para que se le quitara el título de profesor. ¿La razón? la entrada en escena de un escritor que usaba un lenguaje sincero, desgarrador, hermoso en sus figuras a pesar de su crudeza y su intención: mostrar el verdadero rostro de una sociedad desesperada y desesperante, que buscaba entre sus miserias una posible salida a la felicidad o la redención. En 1965, en medio de una serie de cambios sociales en un Perú convulso y desgarrado por sus propios líderes, Reynoso entrega En octubre no hay milagros, y alguien dijo que había que lanzar ese libro al estercolero. Nadie recuerda sus nombres, pero todos sabemos que Oswaldo Reynoso es desde entonces, un clásico irrefutable de las letras peruanas.
¿Por qué las historias de Reynoso subyugan a los lectores jóvenes y renueva su legión de admiradores año tras año? ¿Cuál es el secreto que lo ha convertido en un autor de culto? La respuesta quizá la hallemos en las páginas de este libro, donde el alter ego del autor confiesa su peor pesadilla: “…le pregunto ¿cómo me vas a aniquilar? y la malagua retorciéndose me grita con lo que más quieres y yo le digo que le tengo piedad por su terrible soledad…y Oswaldo… dice que nadie podrá aniquilarlo y que seguirá hasta el último día de su vida creyendo en la piedad así llegue a la locura…”
¿Por qué las historias de Reynoso subyugan a los lectores jóvenes y renueva su legión de admiradores año tras año? ¿Cuál es el secreto que lo ha convertido en un autor de culto? La respuesta quizá la hallemos en las páginas de este libro, donde el alter ego del autor confiesa su peor pesadilla: “…le pregunto ¿cómo me vas a aniquilar? y la malagua retorciéndose me grita con lo que más quieres y yo le digo que le tengo piedad por su terrible soledad…y Oswaldo… dice que nadie podrá aniquilarlo y que seguirá hasta el último día de su vida creyendo en la piedad así llegue a la locura…”
La locura, ilusiones, el barrio y la collera, amistad y traición, la peligrosa sensualidad de la noche, la búsqueda permanente del amor... El escarabajo y el hombre es una novela cuya potencia, narrada en tres tonos distintos, la convierte en el fresco de una juventud desbocada y hambrienta por vivir, una puerta al seductor lado oscuro de la condición humana. Una juventud rodeada de esa inocencia perdida y embebida de aquel ligero gusto por el mal por el que todos, sin lugar a dudas, alguna vez hemos transitado".
El escarabajo y el hombre, se presentará este viernes 13 de noviembre a las 8:00pm (hora exacta) como cierre del Primer Coloquio Anual de Estudiantes de Literatura de la Universidad Federico Villarreal, en la Sala de Grados ‘’Antenor Orrego’’, ubicada en el local central de la avenida Nicolás de Piérola 351 (ex Colmena). Los comentarios estarán a cargo de los escritores Miguel Ángel Cavero, Alessandra Tenorio y Gabriel Rimachi Sialer.
Firma de libros con el autor.
El ingreso es libre.
Agradecemos el apoyo de su difusión
Firma de libros con el autor.
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15 septiembre 2009
Un cuento de Ribeyro (IMPERDIBLE)

Hace muchos años, mientras conversábamos sobre los mejores inicios del cuento que podríamos utilizar, nos dimos cuenta que el mejor inicio (yo voté por el de Conversación en la catedral, de Vargas Llosa, pero luego de leerlo entré en dudas sostenibles) leímos este texto que es básico para poder comprender el desarrollo de la literatura nacional. Hace una semana, Ribeyro hubiera cumplido 80 años, y en este blog, Ribeyreano desde siempre, cometimos el error de no postear nada debido a un viaje imprevisto. Pues bueno, acá los dejamos con un clásico, acaso el mejor cuento de Ribeyro para algunos, pero incuestionablemente el mejor inicio de un cuento universal, donde la poesía y la prosa se funden para dar a conocer un entorno tan cruel como poéticamente hermoso. Espero lo disfruten y, sobre todo, lo comenten:
LOS GALLINAZOS SIN PLUMAS
A las seis de la mañana la ciudad se levanta de puntillas y comienza a dar sus primeros pasos. Una fina niebla disuelve el perfil de los objetos y crea como una atmósfera encantada. Las personas que recorren la ciudad a esta hora parece que están hechas de otra sustancia, que pertenecen a un orden de vida fantasmal. Las beatas se arrastran penosamente hasta desaparecer en los pórticos de las iglesias. Los noctámbulos, macerados por la noche, regresan a sus casas envueltos en sus bufandas y en su melancolía. Los basureros inician por la avenida Pardo su paseo siniestro, armados de escobas y de carretas. A esta hora se ve también obreros caminando hacia el tranvía, policías bostezando contra los árboles, canillitas morados de frío, sirvientas sacando los cubos de basura. A esta hora, por último, como a una especie de misteriosa consigna, aparecen los gallinazos sin plumas.
A esta hora el viejo don Santos se pone la pierna de palo y sentándose en el colchón comienza a berrear:
–¡A levantarse! ¡Efraín, Enrique! ¡Ya es hora!
Los dos muchachos corren a la acequia del corralón frotándose los ojos legañosos. Con la tranquilidad de la noche el agua se ha remansado y en su fondo transparente se ven crecer yerbas y deslizarse ágiles infusorios. Luego de enjuagarse la cara, coge cada cual su lata y se lanzan a la calle. Don Santos, mientras tanto, se aproxima al chiquero y con su larga vara golpea el lomo de su cerdo que se revuelca entre los desperdicios.
–¡Todavía te falta un poco, marrano! Pero aguarda no más, que ya llegará tu turno.
Efraín y Enrique se demoran en el camino, trepándose a los árboles para arrancar moras o recogiendo piedras, de aquellas filudas que cortan el aire y hieren por la espalda. Siendo aún la hora celeste llegan a su dominio, una larga calle ornada de casas elegantes que desemboca en el malecón.Ellos no son los únicos. En otros corralones, en otros suburbios alguien ha dado la voz de alarma y muchos se han levantado. Unos portan latas, otros cajas de cartón, a veces sólo basta un periódico viejo. Sin conocerse forman una especie de organización clandestina que tiene repartida toda la ciudad. Los hay que merodean por los edificios públicos, otros han elegido los parques o los muladares. Hasta los perros han adquirido sus hábitos, sus itinerarios, sabiamente aleccionados por la miseria.
Efraín y Enrique, después de un breve descanso, empiezan su trabajo. Cada uno escoge una acera de la calle. Los cubos de basura están alineados delante de las puertas. Hay que vaciarlos íntegramente y luego comenzar la exploración. Un cubo de basura es siempre una caja de sorpresas. Se encuentran latas de sardinas, zapatos viejos, pedazos de pan, pericotes muertos, algodones inmundos. A ellos sólo les interesa los restos de comida. En el fondo del chiquero, Pascual recibe cualquier cosa y tiene predilección por las verduras ligeramente descompuestas. La pequeña lata de cada uno se va llenando de tomates podridos, pedazos de sebo, extrañas salsas que no figuran en ningún manual de cocina. No es raro, sin embargo, hacer un hallazgo valioso. Un día Efraín encontró unos tirantes con los que fabricó una honda. Otra vez una pera casi buena que devoró en el acto. Enrique, en cambio, tiene suerte para las cajitas de remedios, los pomos brillantes, las escobillas de dientes usadas y otras cosas semejantes que colecciona con avidez.
Después de una rigurosa selección regresan la basura al cubo y se lanzan sobre el próximo. No conviene demorarse mucho porque el enemigo siempre está al acecho. A veces son sorprendidos por las sirvientas y tienen que huir dejando regado su botín. Pero, con más frecuencia, es el carro de la Baja Policía el que aparece y entonces la jornada está perdida.Cuando el sol asoma sobre las lomas, la hora celeste llega a su fin. La niebla se ha disuelto, las beatas están sumidas en éxtasis, los noctámbulos duermen, los canillitas han repartido los diarios, los obreros trepan a los andamios. La luz desvanece el mundo mágico del alba. Los gallinazos sin plumas han regresado a su nido.Don Santos los esperaba con el café preparado.
–A ver, ¿qué cosa me han traído?Husmeaba entre las latas y si la provisión estaba buena hacía siempre el mismo comentario:
–Pascual tendrá banquete hoy día.Pero la mayoría de las veces estallaba:
–¡Idiotas! ¿Qué han hecho hoy día? ¡Se han puesto a jugar seguramente! ¡Pascual se morirá de hambre!Ellos huían hacia el emparrado, con las orejas ardientes de los pescozones, mientras el viejo se arrastraba hasta el chiquero. Desde el fondo de su reducto el cerdo empezaba a gruñir. Don Santos le aventaba la comida.
–¡Mi pobre Pascual! Hoy día te quedarás con hambre por culpa de estos zamarros. Ellos no te engríen como yo. ¡Habrá que zurrarlos para que aprendan!
Al comenzar el invierno el cerdo estaba convertido en una especie de monstruo insaciable. Todo le parecía poco y don Santos se vengaba en sus nietos del hambre del animal. Los obligaba a levantarse más temprano, a invadir los terrenos ajenos en busca de más desperdicios. Por último los forzó a que se dirigieran hasta el muladar que estaba al borde del mar.
–Allí encontrarán más cosas. Será más fácil además porque todo está junto.
Un domingo, Efraín y Enrique llegaron al barranco. Los carros de la Baja Policía, siguiendo una huella de tierra, descargaban la basura sobre una pendiente de piedras. Visto desde el malecón, el muladar formaba una especie de acantilado oscuro y humeante, donde los gallinazos y los perros se desplazaban como hormigas. Desde lejos los muchachos arrojaron piedras para espantar a sus enemigos. El perro se retiró aullando. Cuando estuvieron cerca sintieron un olor nauseabundo que penetró hasta sus pulmones. Los pies se les hundían en un alto de plumas, de excrementos, de materias descompuestas o quemadas. Enterrando las manos comenzaron la exploración. A veces, bajo un periódico amarillento, descubrían una carroña devorada a medios. En los acantilados próximos los gallinazos espiaban impacientes y algunos se acercaban saltando de piedra en piedra, como si quisieran acorralarlos. Efraín gritaba para intimidarlos y sus gritos resonaban en el desfiladero y hacían desprenderse guijarros que rodaban hacía el mar. Después de una hora de trabajo regresaron al corralón con los cubos llenos.
–¡Bravo! –exclamó don Santos–. Habrá que repetir esto dos o tres veces por semana.
Desde entonces, los miércoles y los domingos, Efraín y Enrique hacían el trote hasta el muladar. Pronto formaron parte de la extraña fauna de esos lugares y los gallinazos, acostumbrados a su presencia, laboraban a su lado, graznando, aleteando, escarbando con sus picos amarillos, como ayudándoles a descubrir la pista de la preciosa suciedad.
Fue al regresar de una de esas excursiones que Efraín sintió un dolor en la planta del pie. Un vidrio le había causado una pequeña herida. Al día siguiente tenía el pie hinchado, no obstante lo cual prosiguió su trabajo. Cuando regresaron no podía casi caminar, pero Don Santos no se percató de ello, pues tenía visita. Acompañado de un hombre gordo que tenía las manos manchadas de sangre, observaba el chiquero.
–Dentro de veinte o treinta días vendré por acá –decía el hombre–. Para esa fecha creo que podrá estar a punto.
Cuando partió, don Santos echaba fuego por los ojos.
–¡A trabajar! ¡A trabajar! ¡De ahora en adelante habrá que aumentar la ración de Pascual! El negocio anda sobre rieles.
A la mañana siguiente, sin embargo, cuando don Santos despertó a sus nietos, Efraín no se pudo levantar.
–Tiene una herida en el pie –explicó Enrique–. Ayer se cortó con un vidrio.
Don Santos examinó el pie de su nieto. La infección había comenzado.
–¡Esas son patrañas! Que se lave el pie en la acequia y que se envuelva con un trapo.
–¡Pero si le duele! –intervino Enrique–. No puede caminar bien.
Don Santos meditó un momento. Desde el chiquero llegaban los gruñidos de Pascual.
–Y ¿a mí? –preguntó dándose un palmazo en la pierna de palo–. ¿Acaso no me duele la pierna? Y yo tengo setenta años y yo trabajo... ¡Hay que dejarse de mañas!
Efraín salió a la calle con su lata, apoyado en el hombro de su hermano. Media hora después regresaron con los cubos casi vacíos.
–¡No podía más! –dijo Enrique al abuelo–. Efraín está medio cojo.Don Santos observó a sus dos nietos como si meditara una sentencia.
–Bien, bien –dijo, rascándose la barba rala, y cogiendo a Efraín del pescuezo lo arreó hacia el cuarto–. ¡Los enfermos a la cama! ¡A podrirse sobre el colchón! Y tú harás la tarea de tu hermano. ¡Vete ahora mismo al muladar!
Cerca del mediodía Enrique regresó con los cubos repletos. Lo seguía un extraño visitante: un perro escuálido y medio sarnoso.
–Lo encontré en el muladar –explicó Enrique– y me ha venido siguiendo.
Don Santos cogió la vara.–¡Una boca más en el corralón!
Enrique levantó al perro contra su pecho y huyó hacia la puerta.
–¡No le hagas nada, abuelito! Le daré yo de mi comida.
Don Santos se acercó, hundiendo su pierna de palo en el lodo.
–¡Nada de perros aquí! ¡Ya tengo bastante con ustedes!
Enrique abrió la puerta de la calle.
–Si se va él, me voy yo también.
El abuelo se detuvo. Enrique aprovechó para insistir:
–No come casi nada..., mira lo flaco que está. Además, desde que Efraín está enfermo, me ayudará. Conoce bien el muladar y tiene buena nariz para la basura.
Don Santos reflexionó, mirando el cielo donde se condensaba la garúa. Sin decir nada, soltó la vara, cogió los cubos y se fue rengueando hasta el chiquero.
Enrique sonrió de alegría y con su amigo aferrado al corazón corrió donde su hermano.
–¡Pascual, Pascual... Pascualito! –cantaba el abuelo.
–Tú te llamarás Pedro –dijo Enrique acariciando la cabeza de su perro e ingresó donde Efraín.
Su alegría se esfumó: Efraín inundado de sudor se revolcaba de dolor sobre el colchón. Tenía el pie hinchado, como si fuera de jebe y estuviera lleno de aire. Los dedos habían perdido casi su forma.
–Te he traído este regalo, mira –dijo mostrando al perro–. Se llama Pedro, es para ti, para que te acompañe... Cuando yo me vaya al muladar te lo dejaré y los dos jugarán todo el día. Le enseñarás a que te traiga piedras en la boca.
–¿Y el abuelo? –preguntó Efraín extendiendo su mano hacia el animal.
–El abuelo no dice nada– suspiró Enrique.
Ambos miraron hacia la puerta. La garúa había empezado a caer. La voz del abuelo llegaba:
–¡Pascual, Pascual... Pascualito!
Esa misma noche salió luna llena. Ambos nietos se inquietaron, porque en esta época el abuelo se ponía intratable. Desde el atardecer lo vieron rondando por el corralón, hablando solo, dando de varillazos al emparrado. Por momentos se aproximaba al cuarto, echaba una mirada a su interior y al ver a sus nietos silenciosos, lanzaba un salivazo cargado de rencor. Pedro le tenía miedo y cada vez que lo veía se acurrucaba y quedaba inmóvil como una piedra.
–¡Mugre, nada más que mugre! –repitió toda la noche el abuelo, mirando la luna.
A la mañana siguiente Enrique amaneció resfriado. El viejo, que lo sintió estornudar en la madrugada, no dijo nada. En el fondo, sin embargo, presentía una catástrofe. Si Enrique enfermaba, ¿quién se ocuparía de Pascual? La voracidad del cerdo crecía con su gordura. Gruñía por las tardes con el hocico enterrado en el fango. Del corralón de Nemesio, que vivía a una cuadra, se habían venido a quejar.
Al segundo día sucedió lo inevitable: Enrique no se pudo levantar. Había tosido toda la noche y la mañana lo sorprendió temblando, quemado por la fiebre.
–¿Y tú también? –preguntó el abuelo.Enrique señaló su pecho, que roncaba. El abuelo salió furioso del cuarto. Cinco minutos después regresó.
–¡Está muy mal engañarme de esta manera! –plañía–. Abusan de mí porque no puedo caminar. Saben bien que soy viejo, que soy cojo. ¡De otra manera los mandaría al diablo y me ocuparía yo solo de Pascual!
Efraín se despertó quejándose y Enrique comenzó a toser.
–¡Pero no importa! Yo me encargaré de él. ¡Ustedes son basura, nada más que basura! ¡Unos pobres gallinazos sin plumas! Ya verán cómo les saco ventaja. El abuelo está fuerte todavía. ¡Pero eso sí, hoy día no habrá comida para ustedes! ¡No habrá comida hasta que no puedan levantarse y trabajar!
A través del umbral lo vieron levantar las latas en vilo y volcarse en la calle. Media hora después regresó aplastado. Sin la ligereza de sus nietos el carro de la Baja Policía lo había ganado. Los perros, además, habían querido morderlo.
–¡Pedazos de mugre! ¡Ya saben, se quedarán sin comida hasta que no trabajen!Al día siguiente trató de repetir la operación, pero tuvo que renunciar. Su pierna de palo había perdido la costumbre de las pistas de asfalto, de las duras aceras y cada paso que daba era como un lanzazo en la ingle. A la hora celeste del tercer día quedó desplomado en su colchón, sin otro ánimo que para el insulto.
–¿Si se muere de hambre –gritaba– será por culpa de ustedes!
Desde entonces empezaron unos días angustiosos, interminables. Los tres pasaban el día encerrados en el cuarto, sin hablar, sufriendo una especie de reclusión forzosa. Efraín se revolcaba sin tregua, Enrique tosía. Pedro se levantaba y después de hacer un recorrido por el corralón, regresaba con una piedra en la boca, que depositaba en las manos de sus amos. Don Santos, a medio acostar, jugaba con su pierna de palo y les lanzaba miradas feroces. A mediodía se arrastraba hasta la esquina del terreno donde crecían verduras y preparaba su almuerzo, que devoraba en secreto. A veces aventaba a la cama de sus nietos alguna lechuga o una zanahoria cruda, con el propósito de excitar su apetito creyendo así hacer más refinado su castigo.Efraín ya no tenía fuerzas para quejarse. Solamente Enrique sentía crecer en su corazón un miedo extraño y al mirar a los ojos del abuelo creía desconocerlo, como si ellos hubieran perdido su expresión humana. Por las noches, cuando la luna se levantaba, cogía a Pedro entre sus brazos y lo aplastaba tiernamente hasta hacerlo gemir. A esa hora el cerdo comenzaba a gruñir y el abuelo se quejaba como si lo estuvieran ahorcando. A veces se ceñía la pierna de palo y salía al corralón. A la luz de la luna Enrique lo veía ir diez veces del chiquero a la huerta, levantando los puños, atropellando lo que encontraba en su camino. Por último reingresaba en su cuarto y quedaba mirándolos fijamente, como si quisiera hacerlos responsables del hambre de Pascual.La última noche de luna llena nadie pudo dormir. Pascual lanzaba verdaderos rugidos. Enrique había oído decir que los cerdos, cuando tenían hambre, se volvían locos como los hombres. El abuelo permaneció en vela, sin apagar siquiera el farol. Esta vez no salió al corralón ni maldijo entre dientes. Hundido en su colchón miraba fijamente la puerta. Parecía amasar dentro de sí una cólera muy vieja, jugar con ella, aprestarse a dispararla. Cuando el cielo comenzó a desteñirse sobre las lomas, abrió la boca, mantuvo su oscura oquedad vuelta hacia sus nietos y lanzó un rugido:
–¡Arriba, arriba, arriba! –los golpes comenzaron a llover–. ¡A levantarse haraganes! ¿Hasta cuándo vamos a estar así? ¡Esto se acabó! ¡De pie!...
Efraín se echó a llorar, Enrique se levantó, aplastándose contra la pared. Los ojos del abuelo parecían fascinarlo hasta volverlo insensible a los golpes. Veía la vara alzarse y abatirse sobre su cabeza como si fuera una vara de cartón. Al fin pudo reaccionar.
–¡A Efraín no! ¡El no tiene la culpa! ¡Déjame a mí solo, yo saldré, yo iré al muladar!El abuelo se contuvo jadeante. Tardó mucho en recuperar el aliento.
–Ahora mismo... al muladar... lleva los dos cubos, cuatro cubos...Enrique se apartó, cogió los cubos y se alejó a la carrera. La fatiga del hambre y de la convalecencia lo hacían trastabillar. Cuando abrió la puerta del corralón, Pedro quiso seguirlo.
–Tú no. Quédate aquí cuidando a Efraín.
Y se lanzó a la calle respirando a pleno pulmón el aire de la mañana. En el camino comió yerbas, estuvo a punto de mascar la tierra. Todo lo veía a través de una niebla mágica. La debilidad lo hacía ligero, etéreo: volaba casi como un pájaro. En el muladar se sintió un gallinazo más entre los gallinazos. Cuando los cubos estuvieron rebosantes emprendió el regreso. Las beatas, los noctámbulos, los canillitas descalzos, todas las secreciones del alba comenzaban a dispersarse por la ciudad. Enrique, devuelto a su mundo, caminaba feliz entre ellos, en su mundo de perros y fantasmas, tocado por la hora celeste.
Al entrar al corralón sintió un aire opresor, resistente, que lo obligó a detenerse. Era como si allí, en el dintel, terminara un mundo y comenzara otro fabricado de barro, de rugidos, de absurdas penitencias. Lo sorprendente era, sin embargo, que esta vez reinaba en el corralón una calma cargada de malos presagios, como si toda la violencia estuviera en equilibrio, a punto de desplomarse. El abuelo, parado al borde del chiquero, miraba hacia el fondo. Parecía un árbol creciendo desde su pierna de palo. Enrique hizo ruido pero el abuelo no se movió.
–¡Aquí están los cubos!
Don Santos le volvió la espalda y quedó inmóvil. Enrique soltó los cubos y corrió intrigado hasta el cuarto. Efraín apenas lo vio, comenzó a gemir:
–Pedro... Pedro...–¿Qué pasa?
–Pedro ha mordido al abuelo... el abuelo cogió la vara... después lo sentí aullar.
Enrique salió del cuarto.
–¡Pedro, ven aquí! ¿Dónde estás, Pedro?
Nadie le respondió. El abuelo seguía inmóvil, con la mirada en la pared. Enrique tuvo un mal presentimiento. De un salto se acercó al viejo.
–¿Dónde está Pedro?
Su mirada descendió al chiquero. Pascual devoraba algo en medio del lodo. Aún quedaban las piernas y el rabo del perro.–
¡No! –gritó Enrique tapándose los ojos–. ¡No, no! –y a través de las lágrimas buscó la mirada del abuelo. Este la rehuyó, girando torpemente sobre su pierna de palo. Enrique comenzó a danzar en torno suyo, prendiéndose de su camisa, gritando, pataleando, tratando de mirar sus ojos, de encontrar una respuesta.
–¿Por qué has hecho eso? ¿Por qué?
El abuelo no respondía. Por último, impaciente, dio un manotón a su nieto que lo hizo rodar por tierra. Desde allí Enrique observó al viejo que, erguido como un gigante, miraba obstinadamente el festín de Pascual. Estirando la mano encontró la vara que tenía el extremo manchado de sangre. Con ella se levantó de puntillas y se acercó al viejo.
–¡Voltea! –gritó–. ¡Voltea!Cuando don Santos se volvió, divisó la vara que cortaba el aire y se estrellaba contra su pómulo.
–¡Toma! –chilló Enrique, y levantó nuevamente la mano. Pero súbitamente se detuvo, temeroso de lo que estaba haciendo y, lanzando la vara a su alrededor, miró al abuelo casi arrepentido. El viejo, cogiéndose el rostro, retrocedió un paso, su pierna de palo tocó tierra húmeda, resbaló, y dando un alarido se precipitó de espaldas al chiquero.
Enrique retrocedió unos pasos. Primero aguzó el oído pero no se escuchaba ningún ruido. Poco a poco se fue aproximando. El abuelo, con la pata de palo quebrada, estaba de espaldas en el fango. Tenía la boca abierta y sus ojos buscaban a Pascual, que se había refugiado en un ángulo y husmeaba sospechosamente el lodo. Enrique se fue retirando, con el mismo sigilo con que se había aproximado. Probablemente el abuelo alcanzó a divisarlo pues mientras corría hacia el cuarto le pareció que lo llamaba por su nombre, con un tono de ternura que él nunca había escuchado.
–¡A mí, Enrique, a mí!...
–¡Pronto! –exclamó Enrique, precipitándose sobre su hermano–. ¡Pronto, Efraín! ¡El viejo se ha caído al chiquero! ¿Debemos irnos de acá!
–¿Adónde? –preguntó Efraín.
–¿Adonde sea, al muladar, donde podamos comer algo, donde los gallinazos!
–¡No me puedo parar!Enrique cogió a su hermano con ambas manos y lo estrechó contra su pecho. Abrazados hasta formar una sola persona cruzaron lentamente el corralón. Cuando abrieron el portón de la calle se dieron cuenta que la hora celeste había terminado y que la ciudad, despierta y viva, abría ante ellos su gigantesca mandíbula.
Desde el chiquero llegaba el rumor de una batalla.
30 junio 2009
Nueva web de literatura joven

Me acaba de llegar esta noticia de una nueva web dedicada a la promoción de literatura joven: LITERALGIA, donde se dará énfasis a entrevistas y difusión de los trabajos de los jóvenes autores peruanos. Dice la nota promocional:
"Les presentamos "Tu voz existe", colección audiovisual de literatura joven. Una especie de videoteca literaria donde los escritores jóvenes compartirán sus experiencias y puntos de vista sobre el actual rumbo de la literatura peruana. "Tu voz existe", es un homenaje a Juan Gonzalo Rose, aquel poeta eternamente joven que nos enseñó que la literatura se lleva todo el tiempo en el cuerpo como la respiración o un tatuaje que alguien nos dibujó mientras dormíamos. Aquella frase que cantaba Lucha Reyes, "Tu voz existe", compuesta por este bohemio poeta le cayó muy bien a esta colección, ya que se trata de la viva voz de los jóvenes, fuente de primera mano, sin alzas ni bajas, ellos mismos se retratan. Sin más molestos preámbulos, aquí les dejamos con Eduardo Reyme Wendell, joven escritor, autor del libro de cuentos "Duerme tranquila, Rebecca". En estos días estaremos anunciando la próxima víctima. "
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27 abril 2009
Karina Valcárcel en La noche de Barranco

Este MARTES 28 DE ABRIL en el Bar cultural La Noche de Barranco (Av.Bolognesi 307) se realizará la presentación del primer libro de la joven autora Karina Valcárcel titulado: Poemas Cotidianos; editado bajo el sello independiente Casatomada y auspiciado por la Universidad Tecnológica del Perú. La presentación no tendrá la dinámica convencional de este tipo de reuniones. El espacio será intervenido con distintos objetos que quizá se encuentren en todas las casas, objetos que para algunos probablemente no resulten nada poéticos y que servirán de pretexto (o soporte) para la creación de dibujos y escritos. Se tratará el tema de lo cotidiano como leit motiv, cómo puede influir en la producción poética, la relevancia de aquello que nos pasa todos los días como motor creativo. Lejos de la imagen del escritor atormentado, solitario, escribiendo a la luz de una vela en un espacio silencioso; que muchas veces es seguido como un estereotipo irremediable. Comentarán el libro el escritor Antonio De Saavedra y la autora del mismo. El cierre de esta presentación será un concierto eléctrico de la banda nacional Cosmic Driver. La entrada es libre.
22 octubre 2008
Osawldo Reynoso en el Peruano Japonés
Para el reconocido escritor Oswaldo Reynoso, el siglo XX trajo consigo tres migraciones importantes a Lima, que se convirtieron en la base de la literatura peruana. Estas migraciones se produjeron desde diferentes provincias. La primera se dio en la década de 1920, y desde Trujillo vinieron figuras como César Vallejo y Antenor Orrego; desde Ica llegó Abraham Valdelomar y, desde Arequipa, Alberto Hidalgo y Alberto Guillén. Luego, se dio una migración intermedia, la cual trajo desde el norte a Ciro Alegría y desde el sur a José María Arguedas. La tercera oleada migratoria se dio en la década de 1950, con la cual llegaron a Lima escritores como Eleodoro Vargas Vicuña y Carlos Eduardo Zavaleta. Todos estos escritores de provincia trajeron a Lima la visión de sus respectivas provincias y, asimismo, en sus obras plasmaron la visión que tenían sobre Lima. ¿La literatura de Lima fue construida por escritores provincianos? Esta interesante pregunta será respondida por el galardonado escritor Oswaldo Reynoso en la conferencia “Migraciones literarias en el Perú”, el día jueves 23 de octubre a las 7:30 p.m., en el Auditorio Jinnai del Centro Cultural Peruano Japonés. El ingreso es completamente libre. Esta actividad es parte del Ciclo de Conferencias “Arraigos y desarraigos en el Perú: El arte de sobrevivir en la globalización”, organizado por el Centro Cultural Peruano Japonés en el marco de las citas cumbres que se realizan en Perú. Este Ciclo busca reflexionar sobre lo local, lo regional y lo global, y cómo los discursos, incluida la literatura, se adaptan o se enfrentan a estas realidades de expansiones territoriales. Oswaldo Reynoso (Arequipa, 1931) es uno de los escritores más leídos de la literatura peruana, entre sus obras más destacadas se encuentran “Los inocentes”, “En octubre no hay milagros”, “Los eunucos inmortales”, “El goce de la piel”, entre otras elogiadas obras.06 junio 2008
El arte de la ficción
Taller de Escritura Creativa – Junio 2008Desde el sábado 14 de junio la Editorial Casatomada reabrirá su taller de escritura creativa en el género del cuento y el relato breve, donde cada participante conocerá las técnicas narrativas necesarias para poder estructurar sus propias historias. El taller, que dura dos meses, está dirigido a todas aquellas personas que deseen desarrollar su talento narrativo y estimular su imaginación a través de lecturas escogidas, vídeos y crítica grupal. Cada tallerista participará en el análisis crítico de sus propios textos que, clase a clase, irá escribiendo.
Dirige: Gabriel Rimachi Sialer, escritor y director de la editorial Casatomada.
Lugar: Av. 28 de julio 228 – Dpto. 31 /Jesús María
Costo: S/100 mensuales. Incluye materiales y certificación.
Duración: 2 meses (creación & técnicas).
Inicio: Sábado 21 de junio de 4 a 6 p.m.
Informes e Inscripciones: 425–0444 / 99134 - 6071
Lugar: Av. 28 de julio 228 – Dpto. 31 /Jesús María
Costo: S/100 mensuales. Incluye materiales y certificación.
Duración: 2 meses (creación & técnicas).
Inicio: Sábado 21 de junio de 4 a 6 p.m.
Informes e Inscripciones: 425–0444 / 99134 - 6071
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05 junio 2008
Ricardo y sus aventuras fantásticas
Rafael Di Natale es peruano y tiene una gran meta en su vida: hacer que los niños descubran el placer de la lectura combinando texto con divertidos juegos de cultura general. En Ricardo y sus fantásticas aventuras, Di Natale ha creado un personaje que adquiere superpoderes al rescatar a unos extraterrestres, y ahora usará aquel regalo para defender sus ideales de libertad y cuidado del medio ambiente. Un libro que además de divertir al niño lo aleccionará en el cuidado de nuestro planeta y le hará ver los peligros que corre si se contamina aún más. Muy pronto estará disponible en librerías. El libro cuenta además con las ilustraciones de Miguel Det y Agueda Noriega. Un buen regalo para lectores entre 10 y 13 años.
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