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16 junio 2010

Ricardo Sumalavia en la Librairie Salón del Libro

Siempre interesante, el escritor y director del taller virtual La Cueva, Ricardo Sumalavia, es entrevistado por la Librairie Salón del Libro sobre su reciente participación en encuentro de escritores en París, durante la inauguración de la Librairie Salón del Libro.

12 mayo 2009

Amor a quemarropa, de Jesús Jara, nueva publicación de Casatomada


Esta colección de cuentos debe ser leída con el cuidado que merece ser tratado un petardo con la mecha encendida: nunca se sabe cuándo explotará. Así son las historias que Jesús Jara ha tejido en esta inquietante y estupenda primera entrega: cuentos donde ningún personaje pasa desapercibido, historias delirantes donde la derrota, la venganza, las luchas y sus esperanzas estrelladas, victorias pírricas al fin y al cabo, arrastrarán inevitablemente al lector hacia el abismo de sus pasiones más íntimas.
Jara se convierte entonces en el autor de un libro trepidante, descarnado, que no pasará desapercibido ante los ojos del lector. Una prosa impecable, directa pero a la vez reflexiva, nos muestra a un escritor de nervio, testigo de su tiempo, crítico y talentoso, del que esperamos ya, próximas entregas.

Amor a quemarropa se presentará este miércoles 13 de mayo en el Jazz Zone (Av. La Paz 668, psje El Suche, Miraflores), a las 7:00 pm. Los comentarios estarán a cargo de Antonio Moretti (autor de Matiz de azul y Concierto para luciérnagas), Carlos Rengifo (autor de El puente de las libélulas, El rumor de la tormenta, La casa amarilla, entre otros) y Gabriel Rimachi Sialer, Ed. El ingreso es LIBRE. Los esperamos.


Reunión

Es natural que haya consecuencias
al romperle el corazón a un maldito matón..
Kill Bill Vol. II.

Primero: una reunión con personas confiables. Segundo: tu ex enamorada hace su ingreso para presentarnos a su nueva pareja. Tercero: los vinos trepan lentamente. Cuarto: una favorita pieza musical te invita al centro. Quinto: observas detenidamente a Nadia. Sexto: recuerdos renacen cuando te encaminas hacia ella. Séptimo: un tipo se te interpone. Octavo: un empujón consigue derribarlo. Noveno: la tomas del brazo y sales de la reunión, mientras el caído es pieza de golpes financiados por ti. Décimo: frente a frente le dices que no la has podido olvidar, y súbitamente un beso los une. Dejan la reunión, olvidando el motivo: tu onomástico. Tomados de la mano caminan en silencio por las calles. Las tenues luces de algunos postes alumbran lo que tienen que alumbrar: dos seres abandonados al presente, al momento. Y a unos cuantos metros, el espacio al cual se dirigen: un hotel. Ahí te esperan ellos.
El recepcionista te entrega la llave del cuarto ya alquilado por tus amigos. Suben hacia el tercer piso. En su mirada notas predisposición, un “confío en ti” pronunciado, el cual te hace su dueño provisional. Tu celular vibra. Pides unos segundos a Nadia para contestar la llamada, y te alejas un poco. La confirmación de la voz te hace sentir regocijado. Era lo que necesitabas oír. Cuelgas y vas directamente hacia la chica que te espera en la puerta del cuarto. La besas tocando sus pequeños senos. Introduces la llave e ingresan. Una oscuridad los envuelve. Enciendes las velas aromatizantes preparadas para la ocasión. Empiezas a desvestirla, y te percatas, por vez primera, de que la niña de diecinueve años ha quedado relegada, olvidada en la nueva anatomía que tus ojos presencian dificultosamente. Llegan a la cama y el sexo se vuelve el protagonista. Acomodándose para una nueva postura, ella los ve. Sentados, con las piernas abiertas, ellos se masturban.
Nadia intenta desesperadamente separarse de ti. Sus gritos son estruendosos. Nadie la escuchará. El hotel está dispuesto a tu dinero. El recepcionista es Ricardo, un antiguo condiscípulo de la universidad. Cuando le comentaste la idea no la aceptó, pero después de que le propusiste una buena suma de dinero, más de lo que ganaría en un día entero, aceptó. Fue así que se convirtió en tu nuevo cómplice.
Los gritos continúan. Le propinas un fuerte golpe en el rostro para que guarde silencio. Sus lágrimas se mezclan con una línea de sangre que fluye desde su nariz. Te pide explicaciones. “¿Se las das o no?”, piensas. Pero sólo te limitas a propinarle otro golpe. Tu participación en el cuerpo y en la vida de Nadia, terminó. “Ya no hay nadie más a quien joder”, dices interiormente. Y sabes que es la verdad, la única verdad. Das la señal para que ellos continúen. La amarran en la cama, y empiezan a tomarla. No sientes piedad alguna por ella. Cuando le dijiste que aún no la habías podido olvidar, fue para traerla a este lugar, a esta situación. Sabías que por más que ella continuaba con su larga lista de enamorados, no conseguía apagar la candencia de tus recuerdos. Te paras para proporcionarles a los hombres que tienes al frente ciertos cuchillos y navajas. “Hagan lo que deseen”, les dices, y sales del cuarto.
Cuatro horas han pasado hasta que Carlos y Enrique llegan al bar en donde te encuentras. “Ya, Jesús. Todo hecho”. “¿Y los cuerpos?”, preguntas. “No te preocupes. Nunca aparecerán”. Y se marchan cuando les entregas el fajo de billetes en agradecimiento por su trabajo. Terminas tu vaso de ron y, ante la vista de los pocos parroquianos, coges tu arma y te das un disparo en la cabeza.

21 diciembre 2008

Conversando con Siu Kam Wen

Posteo acá la entrevista última que hiciera la revista SOMOS al escritor peruano-chino (o chino-peruano) Siu Kam Wen, quien reside actualmente en Hawai y cuya novela "La vida no es una tómbola" se presentará en el mes de febrero. Disfrútenla

22 octubre 2008

Osawldo Reynoso en el Peruano Japonés

Para el reconocido escritor Oswaldo Reynoso, el siglo XX trajo consigo tres migraciones importantes a Lima, que se convirtieron en la base de la literatura peruana. Estas migraciones se produjeron desde diferentes provincias. La primera se dio en la década de 1920, y desde Trujillo vinieron figuras como César Vallejo y Antenor Orrego; desde Ica llegó Abraham Valdelomar y, desde Arequipa, Alberto Hidalgo y Alberto Guillén. Luego, se dio una migración intermedia, la cual trajo desde el norte a Ciro Alegría y desde el sur a José María Arguedas. La tercera oleada migratoria se dio en la década de 1950, con la cual llegaron a Lima escritores como Eleodoro Vargas Vicuña y Carlos Eduardo Zavaleta. Todos estos escritores de provincia trajeron a Lima la visión de sus respectivas provincias y, asimismo, en sus obras plasmaron la visión que tenían sobre Lima. ¿La literatura de Lima fue construida por escritores provincianos? Esta interesante pregunta será respondida por el galardonado escritor Oswaldo Reynoso en la conferencia “Migraciones literarias en el Perú”, el día jueves 23 de octubre a las 7:30 p.m., en el Auditorio Jinnai del Centro Cultural Peruano Japonés. El ingreso es completamente libre. Esta actividad es parte del Ciclo de Conferencias “Arraigos y desarraigos en el Perú: El arte de sobrevivir en la globalización”, organizado por el Centro Cultural Peruano Japonés en el marco de las citas cumbres que se realizan en Perú. Este Ciclo busca reflexionar sobre lo local, lo regional y lo global, y cómo los discursos, incluida la literatura, se adaptan o se enfrentan a estas realidades de expansiones territoriales. Oswaldo Reynoso (Arequipa, 1931) es uno de los escritores más leídos de la literatura peruana, entre sus obras más destacadas se encuentran “Los inocentes”, “En octubre no hay milagros”, “Los eunucos inmortales”, “El goce de la piel”, entre otras elogiadas obras.

04 septiembre 2008

Rafael Inocente - La ciudad de los culpables

La revista Otras Voces y la Escuela de Literatura de la universidad Villarreal, ha organizado el ciclo La Nueva Narrativa Peruana, y este viernes 5, a las 12 y 30, en la Sala de Grados Antenor Orrego, se presentará el escritor Rafael Inocente (Lima, 1969), quien estará conversando sobre su potente novela "La ciudad de los culpables".
Los encargados de comentar la publicación serán Ricardo Virhuez y Balmes Lozano. Modera
Armando Alzamora.

Sobre esta novela Miguel Gutiérrez ha escrito:
Como no había ocurrido en la narrativa peruana desde la época de Congrains, los personajes de Rafael Inocente (como lo hace también con un notable nivel artístico Daniel Alarcón) pertenecen a los sectores pobres de la sociedad peruana, han nacido de padres migrantes andinos y viven en asentamientos humanos y, sin idealizarlos, están representados con toda dignidad humana. Las mujeres -por ejemplo, Lucía, Julia, Sofía- no tienen la belleza rubia de las Baby Schiafino pero tienen otra belleza física y moral, pese a las heridas recibidas (...) Y así, con el trasfondo de los años más violentos de la guerra senderista, el lector recorre los barrios obreros, los pueblos jóvenes y los asentamientos humanos de pobreza extrema, pero también las calles, plazas y barrios tradicionales de la Lima colonial.

13 agosto 2008

José de Piérola: la profesionalización del escritor

Este lunes 18 de agosto a las 6:00 p.m., se realizará el Conversatorio “La profesionalización del escritor: Los estudios universitarios en creación literaria.” Estará a cargo del laureado escritor José de Piérola (University Texas at El Paso – EE.UU.). Servirá, además, como charla de orientación para quienes tienen planeado dedicarse a la escritura como opción de vida. Se reflexionará sobre fortalezas y debilidades de los estudios académicos de Literatura actuales. Desde el descubrimiento temprano de la vocación, la elección de la carrera profesional, hasta las posibilidades de posgrados en el extranjero. EL INGRESO ES LIBRE

Hora: 6:00 p.m.
Local: Sala de Lectura de Biblioteca UCSUR
Dirección: Av. Paseo de la República 5544, Miraflores.
Escribir a centrocultural@ucsur.edu.pe para reservar, pues el cupo es limitado.

José de Piérola es Ph.D. en Literatura Hispánica, por Texas University. Su especialidad es la literatura latinoamericana, sobre la que ha publicado importantes investigaciones. Como creador es ganador de los premios Max Aub Internacional, Copé de Oro, Premio de Novela BCR, y es considerado como uno de los más notables narradores peruanos de las últimas dos décadas.

10 agosto 2008

Fresan: La salvación de los malditos

Buscando en la red acabo de encontrar una entrevista de 1999 a un joven Rodrigo Fresán, quien acababa de terminar el recordado libro de cuentos "La velocidad de las cosas", realizada por Maria Cristoff. Resulta interesante, a la distancia de sus declaraciones, que si algo se puede admirar en un escritor que se respete, es el no traicionar con el paso de los años su manera de concebir la literatura y la escritura. Cuenta que siempre tiene unos seis o siete libros pensados, que no tiene memoria de un solo día de su vida en que no supiera que quería ser escritor y que lo iba a ser.

-¿Esa certeza se vive como una felicidad o como una condena?
-En realidad, como una moneda de dos caras. Yo recibí una educación muy agnóstica, muy atea, muy sesentista, y creo que el hecho de tener una vocación muy firme suple mucho la idea de un dios o de alguien a quien agradecer, o con quien sentirse en deuda. Yo me siento en deuda con mi vocación todo el tiempo. Una deuda placentera, que pasa por la idea de tener que seguir escribiendo y hacerlo cada vez mejor.
-Su deuda parece haber sido contraída sobre todo con los autores americanos contemporáneos.
-Sí. De hecho, los dos escritores con los que me siento más en deuda son Cheever y Kurt Vonnegut. También me interesan los clásicos: Dickens, Proust.
-¿Y Ford Madox Ford, que aparece citado tan significativamente en su libro de cuentos "La velocidad de las cosas"?
-El buen soldado es una de mis novelas favoritas; tiene una estructura atómica con la que me identifico. Yo soy más cuentista que novelista, me gusta divertirme con el formato cuento y no creo que el cuento tenga que responder a una estructura tan conservadora como se lo entiende últimamente en la literatura argentina.
-La velocidad de las cosas me pareció, más que una serie de cuentos, una larga reflexión acerca de lo que es narrar que por momentos se acerca incluso a una escritura ensayística. ¿Eso se debe a esa postura suya frente al género cuento?
-La definición a la que llegué en cuanto al género es que, paradójicamente, La velocidad de las cosas es una autobiografía no autorizada, puramente ficcional. Mi trabajo en el libro consistió en partir de tramas muy claras, muy precisas, que después comencé a enrarecer haciendo detonar las historias que contaba. En Historia argentina había una cosa mucho más narrativa pero, a medida que ha ido pasando el tiempo, me he sentido más atraído por la maniobra literaria como parte del argumento. Siempre digo que soy más un lector que escribe que un escritor que lee, y como lector-escritor me interesa, cada vez que leo algo, ver lo que podría llamarse el making off de esa historia. Me interesa mucho la trastienda del asunto. Pero, además de esas reflexiones, este libro narra también historias en el sentido más tradicional de la frase. Yo venía de un libro como Esperanto, que es casi como un guión de cine: puro acontecer, con una estructura narrativa muy sólida. En La velocidad de las cosas, en cambio, la narración se da en forma de monólogos. En realidad, este libro tiene mucho de cierre de capítulo dentro de mi obra. Una despedida que ya se insinuaba en Esperanto.
-¿Qué etapa diría que termina con este libro?
-La de la inocencia: es el fin de la inocencia.
-¿Y qué hay al otro lado del fin de la inocencia?
-Mis libros anteriores estaban muy enamorados de la figura del escritor, me encantan los personajes escritores, es una profesión que siempre me gustó. Tengo recuerdos de infancia muy vívidos de Rodolfo Walsh, de Cortázar, de García Márquez, que venían siempre a mi casa, y de la fascinación que me provocaban. Tuve una infancia muy tumultuosa y creo que los libros eran para mí un refugio, una posibilidad de fuga a mundos alternativos. Pienso que justamente el fin de la inocencia tiene que ver con empezar a pensar menos en la figura del escritor y en pensar más en la literatura que los escritores generan.
-Después de haber publicado su cuarto libro, ¿hay algo que reconozca como estilo propio?
-Quizás, un irrealismo lógico, una especie de reacción frente al realismo mágico, un concepto que hace más hincapié en la idea de lógico y no en la de mágico. Algo en definitiva muy argentino: la aparición de fragmentos de lógica en esta irrealidad en la que vivimos. En mi estilo reconozco también la influencia de la música, incluso más fuerte que la literaria. Yo escribo de un modo muy parecido al sistema de composición de Los Beatles. Planto el cuento y digo: "violines" y después, "guitarras" y así sigo. Mi estilo tiene mucho que ver con Bob Dylan también: frases largas, oraciones en serpentina con altibajos y curvas, como un electrocardiograma. También, la manía referencial: las citas y los guiños constantes que hablan de los autores que están presentes y que han ejercido su influencia en mi escritura.
-¿Qué constantes definen a sus personajes?
-En mis personajes, muchas veces se ven mis influencias: la de Salinger, por ejemplo, en la idea del Mesías íntimo, privado y secreto, el iluminado de cabotaje que no espera comunicar una gran verdad sino apenas comunicarse alguna cosa a sí mismo, asimilarla y tal vez influir a cuatro o cinco personas que lo rodean. Y también hay una especie de glamour de la derrota que es muy argentino, la versión tanguera fin de milenio.
-¿A qué se refiere en su caso concreto esa dicotomía tan clásica entre vida e historias (literarias) que recorre permamentemente La velocidad de las cosas?
-Son dos niveles que siempre van paralelos. Tengo terror a la idea del escritor que se convierte en personaje de sí mismo. La literatura está llena de esos casos: Hemingway, por ejemplo, que después de matar tantos elefantes termina invirtiendo la dirección del rifle. O Fitzgerald, casi el Santo Patrono de los Escritores, el hombre que murió por todos nuestros pecados, alguien que además de escribir libros maravillosos, cometió todos los errores posibles para que nosotros no los cometamos.
-¿Y qué ocurre con esa dicotomía dentro de sus narraciones, más allá de la figura del escritor?
-Ocurre algo muy gracioso: los lectores que no me conocen están convencidos de que yo fui a la guerra de Malvinas o de que trabajé en un restaurante inglés, como sucede en el primer cuento de Historia argentina, etcétera. En cambio, los fragmentos de mis libros que realmente formaron parte de mi vida les parecen los menos verdaderos. En La velocidad de las cosas, por ejemplo, hay muchos hechos verdaderos: es cierto que yo estuve unos minutos muerto cuando nací y es cierto que tengo unas costillas de más.
-¿De dónde viene ese tono tan apocalíptico de su libro?
- Durante todo el año 97 pensaba que me estaba por morir. Además, murieron Osvaldo Soriano, Charlie Fielding. Pero incluso antes que eso ocurriera, yo venía pensando en el tema de la muerte de los escritores, tan fuerte en el libro.
-¿Cuál es su postura frente a la tan mentada muerte de la literatura?
-Creo que va a haber una revancha: volveremos y seremos millones. Cuando se habla tanto de la invasión y la dictadura de la imagen, yo siempre pienso en algo que puede sonar lírico o ingenuo pero que funciona. En el aspecto formal, una pantalla de televisión, por ejemplo, es como el marco de una ventana donde el paisaje está muy acotado. El libro, en cambio, es como una puerta: uno entra en él y puede perderse en su mundo. Cheever antes de morir dijo algo muy interesante al respecto: "Lo que voy a escribir ahora es lo último que tengo para decir y creo que pienso en el éxodo al decirlo... La literatura ha sido la salvación de los malditos, la literatura ha inspirado y guiado a los amantes, ha encauzado la desesperación, y puede tal vez en este caso salvar al mundo". Lo dijo él antes que yo.

12 junio 2008

García Márquez y la escritura

Estos son algunos apuntes que García Márquez entregó hace muchos años, a todos aquellos que, como tú, tienen esas ganas de escribir, de contar una historia. Van entonces, los consejos de uno de los grandes escritores del mundo.

Advertencias de un escritor:
1. Una cosa es una historia larga, y otra, una historia alargada.
2. El final de un reportaje hay que escribirlo cuando vas por la mitad.
3. El autor recuerda más cómo termina un artículo que cómo empieza.
4. Es más fácil atrapar un conejo que un lector.
5. Hay que empezar con la voluntad de que aquello que escribimos va a ser lo mejor que se ha escrito nunca, porque luego siempre queda algo de esa voluntad.
6. Cuando uno se aburre escribiendo el lector se aburre leyendo.
7. No debemos obligar al lector a leer una frase de nuevo.

Y ahora... ¿Qué esperas para ponerte a escribir?

06 junio 2008

El arte de la ficción

Taller de Escritura Creativa – Junio 2008

Desde el sábado 14 de junio la Editorial Casatomada reabrirá su taller de escritura creativa en el género del cuento y el relato breve, donde cada participante conocerá las técnicas narrativas necesarias para poder estructurar sus propias historias. El taller, que dura dos meses, está dirigido a todas aquellas personas que deseen desarrollar su talento narrativo y estimular su imaginación a través de lecturas escogidas, vídeos y crítica grupal. Cada tallerista participará en el análisis crítico de sus propios textos que, clase a clase, irá escribiendo.

Dirige: Gabriel Rimachi Sialer, escritor y director de la editorial Casatomada.
Lugar: Av. 28 de julio 228 – Dpto. 31 /Jesús María
Costo: S/100 mensuales. Incluye materiales y certificación.
Duración: 2 meses (creación & técnicas).
Inicio: Sábado 21 de junio de 4 a 6 p.m.
Informes e Inscripciones: 425–0444 / 99134 - 6071