26 agosto 2009

Conversando con el "escritor fantasma"

Carlos Calderón Fajardo prefiere mantenerse al margen de aquellos que lo catalogan de escritor fantasma como lo hizo en los 70 el crítico alemán Wolfgang Luchting, huraño, outsider, o de culto la peor de todas, según me confiesa. Lo que sí resulta una verdad ineludible es que ha logrado edificar una sólida e importante obra literaria que le ha granjeado no sólo el reconocimiento crítico sino, además, una nada deleznable legión de lectores, entre los que se cuentan muchos autores jóvenes. A manera de celebración por sus cuatro décadas de autor, acaba de aparecer Antología íntima (Casatomada editores, 2009), que reúne su narrativa breve desde el año 1969.

Entrevista CARLOS M. SOTOMAYOR / Fotografía de VÍCTOR VÁSQUEZ

¿Qué siente un autor al revisar toda su obra cuentística para una antología?

Tenía miedo, pues hacía 30 o 40 años que no había leído la mayoría de mis cuentos. Como sabes, la mayoría de escritores escribimos un libro y no volvemos a leerlo nunca más, salvo que haya una reedición. Yo temía que mis cuentos, sobre todo los primeros, podrían haber envejecido. Sin embargo, pienso que no ha sido así.

¿Qué conclusiones sacas al revisar tu obra cronológicamente?

En mi primera etapa cuentística, a pesar de que habían ya relatos fantásticos, predominaba una línea realista-urbana, incluso de preocupación social (que no ha dejado de estar presente en mi literatura. Allí está la novela El huevo de la iguana). Y luego he visto cómo, a lo largo de los años, sin cambiar fundamentalmente lo que soy como autor, me he encontrado con cuentos, desde Historias de verdugos, donde alcanzo mi personalidad. Y que llegan a su mejor momento en el libro Playas.

En el prefacio señalas que la literatura permite acceder a ciertos sectores de la realidad que de otra manera no se podrían conocer...

Sí, hay muy buenas crónicas, desde Kapuscinski hasta Jaime Bedoya, por decirte algunos nombres. Otros textos pueden ser de carácter sociológico e, inclusive, histórico. Pero todo eso no es literatura: es periodismo, es sociología, es historia. La literatura es ficción, es mentira, es un arte estético creado para generar placer en la persona que la lee. Y curiosamente, con esa mentira, con esa cosa que no es verdad, logra vislumbrar aspectos de la realidad que las otras disciplinas no logran. Y eso está desde Dostoievski. Él se adelanta a Freud y a todo el mundo al descubrir mundos del inconsciente, de la vida interna.

Tu literatura ostenta diversos registros...

Sí, fantástica, policial, gótica, realista. Pero el que cuenta siempre es el mismo, y siempre es un peruano el personaje central. La novela puede suceder en la India, pero el personaje es siempre peruano.

¿Y a qué responde eso?

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1 comentario:

Anónimo dijo...

si pes, el tio calderon fajardo hace rato que dejo de ser outsider, actualmente tiene un reconocimiento merecidisimo, producto de decadas de chamba en silencio, bien ahi!