
En la habitación de un hotel se halla el cadáver del escritor cerca de su máquina de escribir. Al llegar la policía, descubren una serie de documentos que la víctima estaba investigando antes de morir. Estos documentos narraban su vida propia y parte de una novela. Uno de los últimos deseos del escritor era ver su material publicado. Con esta novela, Arquíñigo aparece en la escena de la narrativa peruana como un escritor que recupera una tradición casi perdida: el de la estupenda novela negra.